Los dos ayuntamientos presentarán alegaciones contra el proyecto previsto entre los parajes de La Alquibla y Manzanete. Mula anuncia que no concederá la declaración de interés público necesaria para continuar la tramitación y ambos municipios reclaman una regulación regional específica antes de permitir instalaciones de este tipo.
Mula y Pliego han decidido hacer frente común ante el proyecto para instalar una planta de producción de fertilizantes derivados del biogás en una zona situada entre ambos municipios. Los dos consistorios han anunciado este lunes su rechazo y presentarán alegaciones durante el procedimiento de evaluación ambiental.
La instalación está proyectada en el término municipal de Mula, entre los parajes de La Alquibla y Manzanete, muy cerca de Pliego. Su ubicación ha llevado a los dos ayuntamientos a coordinar su posición ante las posibles consecuencias que una infraestructura de estas características podría tener sobre el territorio.
La decisión llega después de analizar el expediente y las posibles afecciones ambientales, sanitarias y territoriales. Tanto Mula como Pliego consideran que un proyecto de estas características exige mayores garantías antes de recibir autorización.
Mula no dará la declaración de interés público
La posición del Ayuntamiento de Mula va un paso más allá de la presentación de alegaciones.
El alcalde, Juan Jesús Moreno, ha anunciado que el Consistorio no concederá la declaración de interés público que necesita el proyecto para avanzar en su tramitación.
La decisión se apoya en una moción aprobada por unanimidad en el Pleno municipal. El acuerdo compromete al Ayuntamiento a no autorizar plantas de biogás o instalaciones similares mientras la Región de Murcia no disponga de una normativa específica que determine dónde y bajo qué condiciones pueden implantarse.
El Ayuntamiento de Pliego, encabezado por Antonio Huéscar, también presentará alegaciones. Ambos alcaldes han acordado mantener una posición común ante un proyecto que consideran que puede afectar a los dos municipios.
No es un debate contra las energías renovables
El conflicto vuelve a plantear una cuestión que empieza a repetirse en diferentes territorios: cómo compatibilizar la transición hacia nuevos modelos energéticos con la protección de los municipios rurales y de quienes viven en ellos.
El biogás permite aprovechar residuos orgánicos para generar energía y reducir el uso de combustibles fósiles. Pero eso no significa que cualquier instalación sea adecuada independientemente de su ubicación, dimensiones o impacto sobre el entorno.
Precisamente por eso los dos ayuntamientos reclaman una regulación regional. Consideran necesario establecer previamente criterios claros que tengan en cuenta las distancias respecto a viviendas, las afecciones ambientales, los olores, el tráfico asociado a las instalaciones y las posibles consecuencias sobre la calidad de vida.
La transición ecológica difícilmente puede plantearse de espaldas al territorio. Avanzar hacia modelos energéticos más sostenibles exige también escuchar a las poblaciones que van a convivir con esas infraestructuras.
Una comarca con importantes valores ambientales
El debate adquiere además especial relevancia en una comarca estrechamente vinculada a su paisaje y sus recursos naturales.
El río Mula está inmerso precisamente en un importante proyecto de recuperación ambiental. Este año comenzaron unas obras de renaturalización con una inversión superior a 2,8 millones de euros, que abarcan más de 18 kilómetros de cauce y contemplan la recuperación del bosque de ribera y la eliminación de especies invasoras.
La actuación se extiende desde el embalse de La Cierva hasta Los Rodeos y continúa posteriormente hasta la confluencia del Mula con el Segura. Está financiada con fondos europeos dentro del Plan de Recuperación.
Es un ejemplo de cómo la protección ambiental y la inversión pública pueden convertirse también en herramientas para mejorar el territorio.
Los municipios piden reglas antes de autorizar proyectos
Mula y Pliego no reclaman únicamente paralizar esta instalación. Su planteamiento abre un debate más amplio sobre la necesidad de que la Región disponga de unas reglas comunes para las plantas de biogás y proyectos similares.
Dejar exclusivamente en manos de cada municipio decisiones de esta magnitud puede generar situaciones muy diferentes entre localidades vecinas.
Los dos consistorios reclaman por ello prudencia y una regulación que establezca garantías suficientes en materia de medio ambiente, salud pública y calidad de vida antes de seguir autorizando este tipo de proyectos.
La instalación todavía se encuentra en fase de evaluación ambiental y, por tanto, no existe una autorización definitiva. Las alegaciones formarán parte ahora de ese procedimiento.
Lo que sí está claro desde este lunes es la posición política de los dos municipios afectados: Mula y Pliego quieren participar en una decisión que consideran determinante para su territorio y no están dispuestos a que el proyecto avance sin garantías suficientes.









