Las obras del Corredor Mediterráneo afectan desde esta semana a Fajardo el Bravo y Poeta Gimeno Castellar. Los cortes se prolongarán hasta el 26 de noviembre y obligarán a modificar la circulación en el entorno de las vías, aunque se mantendrán accesos para residentes y se habilitarán pasos especiales durante la Feria Chica y la Feria Grande.
Las obras para soterrar el ferrocarril continúan transformando la movilidad en Lorca. El avance de los trabajos del Corredor Mediterráneo obliga ahora a cerrar al tráfico durante tres meses dos calles situadas junto a la vía, una nueva afección que vecinos y conductores tendrán que incorporar a sus desplazamientos diarios.
ADIF ha solicitado al Ayuntamiento el corte de Fajardo el Bravo, a la altura de la vía férrea, y de Poeta Gimeno Castellar, aunque en esta última se permitirá el acceso a los residentes.
Las restricciones comenzaron el miércoles 26 de agosto y, según la información municipal, permanecerán vigentes hasta el 26 de noviembre.
Son molestias importantes, especialmente para quienes viven o trabajan en la zona, pero forman parte de una obra que pretende acabar con una barrera ferroviaria que durante décadas ha condicionado el desarrollo urbano de Lorca.
Así cambia el tráfico durante los próximos tres meses
El Ayuntamiento y ADIF han establecido diferentes alternativas para intentar reducir el impacto de los trabajos.
En Poeta Gimeno Castellar se habilitará doble sentido de circulación exclusivamente para residentes. En Fajardo el Bravo, los vehículos podrán acceder hasta la Travesía Ramón y Cajal, pero quedará interrumpido el paso hacia la zona afectada por las obras.
El resto del tráfico deberá utilizar como alternativas Juan Antonio Dimas, Alameda de Menchirón o Alameda de Cervantes.
La Policía Local supervisará los cambios de señalización y la circulación en el entorno mientras permanezcan activas las restricciones.
Para los conductores habituales de la zona serán tres meses en los que convendrá planificar los recorridos con algo más de tiempo, especialmente durante las horas de mayor circulación.
Las ferias obligan a mantener los pasos peatonales
El calendario de las obras coincide además con dos momentos especialmente importantes para Lorca: la Feria Chica y la Feria Grande.
La coincidencia preocupa por la gran cantidad de desplazamientos peatonales que se producen durante esos días.
Por ello, en la Alameda de la Constitución se establecerá un paso peatonal amplio durante los periodos de ambas ferias con el objetivo de mantener la conexión entre las diferentes zonas de la ciudad. También se intentará conservar abierto el paso peatonal en el entorno de la avenida de Santa Clara.
El Ayuntamiento ha pedido comprensión ante unas restricciones que reconoce que generarán molestias.
Una ciudad que lleva años conviviendo con las obras
Los nuevos cortes no son un episodio aislado.
Lorca lleva tiempo adaptándose a las modificaciones de tráfico provocadas por el soterramiento. Este mismo agosto, ADIF cerró temporalmente Juan Antonio Dimas para ejecutar la reposición definitiva de un vial.
Otros puntos del entorno ferroviario permanecen igualmente afectados por trabajos vinculados al AVE y al soterramiento.
La dimensión de la actuación explica buena parte de esas molestias. No se trata únicamente de renovar las vías existentes, sino de modificar profundamente la integración del ferrocarril dentro de la ciudad.
Durante décadas, las vías han funcionado como una auténtica frontera urbana. El soterramiento ofrece la oportunidad de eliminar esa barrera y recuperar para Lorca espacios que hasta ahora estaban condicionados por el paso del tren.
El precio provisional de transformar la ciudad
Las grandes infraestructuras suelen presentarse mediante infografías, presupuestos y fechas de finalización. Para quienes viven junto a las obras, la experiencia es bastante menos abstracta: ruido, polvo, cambios de recorrido, calles cerradas y negocios que pueden sufrir una menor accesibilidad.
Por eso resulta importante que las administraciones mantengan información actualizada y que las alternativas de movilidad funcionen realmente.
Aceptar que una obra estratégica provoca molestias no significa que los ciudadanos deban asumirlas sin planificación ni explicaciones.
El Ayuntamiento mantiene actualizada la información sobre las incidencias y confirma oficialmente que estos dos cortes permanecerán activos hasta finales de noviembre.
Lorca mira más allá de las vías
El soterramiento ferroviario supone mucho más que conseguir que el tren circule bajo tierra.
La desaparición de la barrera permitirá replantear la movilidad y la conexión entre barrios, recuperar espacios urbanos y transformar zonas que durante décadas han vivido condicionadas por el ferrocarril.
También forma parte de la incorporación de Lorca al Corredor Mediterráneo de Alta Velocidad, una infraestructura llamada a modificar las conexiones ferroviarias del municipio.
Pero antes de llegar a ese escenario toca convivir con las obras.
Desde esta semana, Fajardo el Bravo y Poeta Gimeno Castellar son dos nuevos puntos donde esa transformación resulta especialmente visible.
Durante los próximos tres meses habrá desvíos y molestias. El reto será conseguir que ese sacrificio temporal termine traduciéndose en algo que Lorca lleva esperando muchos años: una ciudad mejor conectada consigo misma y un ferrocarril que deje de dividirla en superficie.








