La Liga de Vecinos reclama que se reactive la Comisión de Seguimiento y que las administraciones cumplan los compromisos adquiridos para recuperar uno de los enclaves más castigados por la minería en el Mediterráneo. El malestar se extiende también al estado de las playas y a unas infraestructuras que los residentes consideran insuficientes para afrontar el verano.
Portmán lleva décadas esperando recuperar su bahía. Los proyectos han cambiado, los gobiernos también y los estudios técnicos se han sucedido, pero los vecinos continúan mirando hacia un litoral marcado por millones de toneladas de residuos mineros.
La Liga de Vecinos de Portmán ha vuelto a reclamar este jueves avances concretos en la regeneración de la bahía y una mayor coordinación entre las administraciones responsables. Su presidente, Daniel Portero, denuncia que sigue existiendo demasiada incertidumbre sobre el futuro del proyecto y reclama que vuelva a reunirse la Comisión de Seguimiento.
La reivindicación no es nueva. El pasado julio cientos de vecinos volvieron a salir a la calle para exigir información y rechazar que la recuperación de la bahía termine reducida a una solución que simplemente selle los estériles acumulados durante décadas.
Un proyecto que vuelve a acumular retrasos
La historia reciente de la regeneración de Portmán está marcada por avances y paralizaciones.
El Ministerio para la Transición Ecológica reactivó el pasado febrero el contrato para actualizar el proyecto después de completar diferentes estudios técnicos sobre la estabilidad de las alternativas planteadas. El CEDEX había analizado distintas soluciones ante las dudas existentes sobre la movilización de los materiales contaminados.
Una de las posibilidades estudiadas contempla retirar entre 500.000 y un millón de metros cúbicos de material para acercar la línea de costa hacia el pueblo, mientras la mayor parte de los aproximadamente 34 millones de metros cúbicos restantes permanecería sellada bajo arena limpia. Los estudios detectaron, sin embargo, problemas de estabilidad y posibles riesgos ambientales que obligaron a profundizar en el análisis técnico.
Para los vecinos, la cuestión fundamental es que cualquier modificación importante del proyecto se discuta con Portmán y no se decida de espaldas al pueblo.
Estado, Comunidad y Ayuntamiento tienen tareas pendientes
La recuperación de la bahía no depende de una única administración.
Según recuerda la Liga de Vecinos, los compromisos existentes distribuyen responsabilidades: el Estado debe actuar sobre los estériles mineros, la Comunidad Autónoma tiene vinculada al proyecto la construcción de un puerto y el Ayuntamiento de La Unión debe desarrollar determinadas infraestructuras municipales.
Precisamente esa distribución de competencias hace todavía más necesaria la coordinación.
Los vecinos reclaman que se convoque la Comisión de Seguimiento para conocer qué está haciendo cada administración y cuáles son los próximos pasos. Ayuntamiento, organizaciones ecologistas y colectivos vecinales ya exigieron conjuntamente en febrero la convocatoria urgente de este órgano y mayor transparencia sobre los informes técnicos.
En abril, el secretario de Estado de Medio Ambiente informó de los avances en la redacción del proyecto y se comprometió a convocar la Comisión de Seguimiento.
Cuatro meses después, la reclamación vuelve a estar encima de la mesa.
Las playas tampoco escapan a las críticas
El malestar de Portmán no se limita al gran proyecto de regeneración.
Los vecinos critican también cómo se han acondicionado las playas durante este verano. La Liga considera insuficiente la solución adoptada en la playa del Lastre y lamenta que algunas actuaciones hayan llegado tarde.
La situación de San Bruno está directamente relacionada con el futuro de la regeneración de la bahía. Los residentes llevan tiempo denunciando el deterioro de este espacio y reclamando una solución estable.
También existe preocupación por la presencia de finos amarillos en determinados puntos de la costa, cuya retirada solicita la organización vecinal ante las dudas sobre sus posibles efectos.
Son problemas que adquieren especial visibilidad durante los meses de verano, cuando aumenta la llegada de visitantes y el pueblo intenta aprovechar su potencial turístico.
Recuperar Portmán significa recuperar también su futuro
La regeneración de la bahía no es únicamente una obra ambiental.
Durante décadas, la actividad minera transformó completamente este tramo del litoral. Recuperarlo permitiría mejorar el medio natural, pero también abrir nuevas posibilidades económicas y sociales para un pueblo que mantiene una relación histórica con el mar.
Ese es precisamente uno de los argumentos que mantienen viva la movilización vecinal.
Portmán no pide borrar su pasado minero. Pide que ese pasado no siga condicionando indefinidamente su futuro.
La mejora reciente del firme de la carretera entre Portmán y La Unión ha sido recibida positivamente por los vecinos, aunque reclaman que la vía incorpore mejores servicios, como arcén y carril bici.
Pequeñas mejoras que contrastan con la enorme asignatura pendiente que continúa frente al pueblo.
Décadas esperando una solución
La regeneración de Portmán se ha convertido en uno de esos proyectos públicos cuya historia resulta difícil explicar a quienes viven diariamente sus consecuencias.
Los estudios técnicos son necesarios. También lo son las garantías ambientales y la seguridad de cualquier intervención sobre millones de toneladas de materiales contaminados.
Pero después de tantos años, los vecinos tienen derecho a conocer qué se va a hacer, cuándo comenzará y qué calendario real existe para recuperar la bahía.
La solución definitiva deberá ser técnicamente segura y ambientalmente responsable. También tendrá que contar con quienes llevan décadas esperando que el Mediterráneo vuelva a acercarse a su pueblo.









