La muerte de Paz Ramírez, a los 39 años, ha conmocionado al mundo audiovisual chileno y ha abierto una investigación judicial por un atropello ocurrido el domingo 23 de agosto en Providencia, Santiago. La cineasta fue embestida por un automóvil cuando regresó sobre sus pasos para intentar proteger a su perra, Marta, que se había soltado durante un paseo. El conductor abandonó posteriormente el lugar y fue detenido tres días después.
Según los antecedentes conocidos, Ramírez cruzaba la avenida Andrés Bello junto a un acompañante cuando su mascota quedó rezagada. La cineasta volvió para evitar que el animal pudiera ser atropellado y, en ese instante, recibió el impacto del vehículo. Un testigo, el dibujante Tomás Cisternas, afirmó que el automóvil circulaba a gran velocidad. La víctima fue trasladada en estado crítico a la Clínica Indisa, donde murió alrededor de las 20:45 horas a causa de la gravedad de las lesiones. Marta sobrevivió.
La investigación permitió reconstruir el recorrido del vehículo mediante cámaras de seguridad y localizarlo posteriormente en un estacionamiento del centro de Santiago. El automóvil presentaba daños en la parte frontal compatibles con el accidente y fue incautado para ser sometido a peritajes. El detenido es un ciudadano chileno de 53 años, con antecedentes por conducción en estado de ebriedad, según informaciones difundidas durante la investigación.
El caso presenta una dimensión jurídica especialmente relevante por la conducta posterior al atropello. El conductor no se detuvo para auxiliar a la víctima, circunstancia que forma parte de la investigación de la Fiscalía de Ñuñoa-Providencia. Las autoridades deberán determinar, a partir de las pruebas técnicas y testimoniales, la velocidad del vehículo, la mecánica exacta del impacto y las eventuales responsabilidades penales. El detenido habría declarado que creyó haber atropellado a un animal, aunque esa versión deberá ser contrastada con las demás evidencias.
Ramírez deja además una trayectoria profesional que se encontraba en plena expansión. Fue directora, guionista, productora y gestora audiovisual, y participó en producciones como No (2012), Los 33 (2015), Prófugos y el cortometraje Helechos (2023). También ejercía como directora ejecutiva de Alga Estudio, dedicado a la formación y creación audiovisual, y había participado recientemente en festivales internacionales, incluido Tribeca.
Su muerte adquiere una dimensión todavía más íntima por su vínculo familiar. Ramírez era hermana de las actrices María José y Ángela Prieto y se había comprometido apenas dos meses antes con Santiago Barros. Para el sector cultural chileno, su fallecimiento no representa únicamente la pérdida de una profesional reconocida, sino la interrupción abrupta de una carrera que comenzaba a recoger los frutos de años de trabajo.
El caso deja ahora dos tiempos distintos. Para la justicia, comienza la etapa de establecer hechos, responsabilidades y eventuales delitos; para la comunidad cinematográfica, empieza el duelo por una creadora cuya trayectoria quedó truncada a los 39 años. En Providencia, una decisión tomada en apenas unos segundos terminó convirtiéndose en una investigación penal y en una pérdida que ha trascendido las fronteras de la industria audiovisual chilena.









