Los primeros resultados del proyecto científico muestran una elevada supervivencia de los ejemplares pese a las altas temperaturas del verano, un avance que abre nuevas expectativas para la restauración ecológica de la laguna
La recuperación del Mar Menor suma un nuevo paso esperanzador. El proyecto experimental de cultivo de ostra plana europea (Ostrea edulis) ha superado con éxito su primer gran episodio de calor estival, uno de los principales desafíos para comprobar la viabilidad de esta especie en una laguna sometida a temperaturas cada vez más extremas como consecuencia del cambio climático. Los primeros resultados obtenidos por el equipo científico apuntan a una mortalidad muy reducida, similar a la registrada durante otros periodos del año, un dato que los investigadores consideran especialmente relevante para el futuro del proyecto.
Aunque el verano todavía no ha concluido y el seguimiento de los ejemplares continuará durante los próximos meses, los científicos califican de positivos los datos obtenidos hasta ahora. La buena respuesta de las ostras frente al estrés térmico permite avanzar en una de las principales líneas de investigación dirigidas a recuperar una especie que históricamente formó parte del ecosistema del Mar Menor y que desapareció hace décadas.

Una aliada natural para mejorar la calidad del agua
La ostra plana no solo representa una especie de gran valor ecológico, sino también una herramienta de restauración ambiental.
Cada ejemplar es capaz de filtrar grandes cantidades de agua al día, reteniendo partículas en suspensión, materia orgánica y microalgas. Este proceso contribuye a mejorar la transparencia del agua, favorecer el equilibrio ecológico y crear hábitats donde pueden desarrollarse otras especies marinas.
Precisamente esa capacidad filtradora ha convertido a la ostra en una de las grandes apuestas científicas para reforzar la recuperación del Mar Menor mediante soluciones basadas en la propia naturaleza.
El calor, uno de los grandes desafíos
Las elevadas temperaturas registradas cada verano constituyen uno de los principales factores de riesgo para cualquier proyecto de restauración en la laguna.
Por ese motivo, uno de los objetivos fundamentales del proyecto consiste en conocer la capacidad de adaptación de las ostras frente al calentamiento del agua y seleccionar aquellos ejemplares con mayor resistencia térmica.
Los investigadores consideran que los resultados obtenidos durante este primer verano representan un indicador muy prometedor, aunque insisten en que será necesario continuar el seguimiento durante los próximos meses antes de extraer conclusiones definitivas.
El proyecto RemediOS continúa avanzando
El ensayo forma parte del proyecto RemediOS-3, liderado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) en colaboración con la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE) y otras entidades científicas. La iniciativa busca desarrollar un modelo de acuicultura restaurativa que permita recuperar las poblaciones de ostra plana y aprovechar su capacidad para mejorar la calidad del agua del Mar Menor.
El proyecto también estudia aspectos como la diversidad genética de los ejemplares, su reproducción, la adaptación al cambio climático y las mejores técnicas para favorecer la recuperación de la especie en condiciones naturales.
Un ecosistema que busca recuperar su equilibrio
La recuperación de la ostra plana forma parte de las diferentes estrategias científicas puestas en marcha para mejorar el estado ecológico del Mar Menor tras años marcados por episodios de eutrofización, proliferación masiva de algas y mortalidad de fauna marina.
Los investigadores recuerdan que ninguna actuación aislada resolverá por sí sola los problemas de la laguna, pero consideran que la recuperación de especies filtradoras puede convertirse en un complemento importante junto a la reducción de aportes contaminantes, la restauración de hábitats y la mejora de la calidad de las aguas.
Prudencia, pero también optimismo
Los responsables del proyecto insisten en que aún es pronto para hablar de éxito definitivo. El verano continúa y las condiciones ambientales seguirán siendo exigentes durante varias semanas.
No obstante, el comportamiento mostrado por las ostras durante este primer episodio de calor constituye una noticia alentadora para los investigadores, que ven reforzada la posibilidad de que esta especie vuelva a desempeñar, en el futuro, el papel ecológico que tuvo históricamente en el Mar Menor.
Si los buenos resultados se consolidan, la ostra plana podría convertirse en una pieza importante dentro de las estrategias de restauración de una laguna que continúa siendo uno de los mayores retos ambientales del Mediterráneo español.









