Unas 600 personas participaron en la tercera movilización contra los desahucios celebrada en Murcia en menos de una semana. La marcha terminó en la Glorieta de España, donde decenas de participantes instalaron alrededor de una treintena de tiendas de campaña para mantener la presión por el acceso a una vivienda asequible.
La protesta por la vivienda ya no se limita en Murcia a una manifestación. Después de recorrer este lunes las calles de la ciudad, varias decenas de personas decidieron quedarse en la Glorieta de España, frente al Ayuntamiento, y pasar allí la noche.
La movilización reunió a unas 600 personas y fue convocada por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y el Sindicato de Vivienda. Era la tercera protesta de estas características celebrada en la capital regional en menos de una semana, dentro de las movilizaciones surgidas en distintas ciudades españolas después del desahucio en Madrid de Maricarmen, la mujer de 87 años que llevaba más de siete décadas viviendo en su casa.
La concentración comenzó ante la Delegación del Gobierno bajo el lema “Acabemos con el negocio de la vivienda” y terminó en la Glorieta, donde los participantes organizaron una cena popular, celebraron una asamblea y montaron alrededor de treinta tiendas de campaña. Durante la madrugada varias decenas de personas permanecían todavía en la plaza.
Del caso Maricarmen a los desahucios en Murcia
El caso de Maricarmen ha actuado como detonante de unas protestas que en Murcia han encontrado rápidamente problemas mucho más cercanos.
En los últimos días se han conocido varios casos de familias que se enfrentaban a la pérdida de sus viviendas. En el barrio murciano de La Paz quedó suspendido el lunes el desahucio de Aurora, Dani y sus tres hijos. Llevan 19 años viviendo de alquiler en el mismo piso y disponen ahora de un mes para intentar negociar la compra de la vivienda con el fondo de inversión propietario.
Este martes también se han frenado dos lanzamientos previstos en Molina de Segura y Sangonera. La PAH insiste en que estas suspensiones solucionan temporalmente situaciones individuales, pero no resuelven el problema de quienes llegan a una orden de desahucio sin disponer de una alternativa habitacional.
Los colectivos que participan en las movilizaciones reclaman que no pueda ejecutarse ningún desahucio sin una alternativa digna para las personas afectadas. Entre sus reivindicaciones figuran además la congelación de los alquileres vigentes, cambios en la regulación de los contratos temporales y por habitaciones y una mayor protección para los inquilinos.
La vivienda entra de lleno en el debate político regional
La movilización coincide con un momento especialmente intenso del debate sobre vivienda. El Gobierno central ha aprobado dos decretos con nuevas medidas que tendrán que ser convalidados por el Congreso, mientras que en Murcia la discusión se ha trasladado también a la declaración de zonas tensionadas y a la posibilidad de limitar los alquileres.
El delegado del Gobierno y secretario general del PSRM-PSOE, Francisco Lucas, ha pedido a Fernando López Miras que el Ejecutivo regional declare de forma urgente zonas tensionadas para aplicar límites a los precios. López Miras, por su parte, ha acusado al Gobierno central de trasladar a las comunidades autónomas una responsabilidad que considera fundamentalmente estatal.
En paralelo, el Ayuntamiento de Murcia ha anunciado que el próximo lunes 5 de octubre abrirá el proceso para impulsar 325 nuevas viviendas protegidas en once parcelas municipales, destinadas principalmente a jóvenes y familias con dificultades para acceder al mercado libre.
Una protesta que continúa esta mañana
La imagen con la que Murcia amanece este miércoles es, por tanto, poco habitual: tiendas de campaña instaladas a pocos metros del Ayuntamiento para reclamar soluciones a un problema que afecta tanto a quienes están amenazados por un desahucio como a quienes tienen dificultades para pagar un alquiler.
La protesta murciana forma parte además de una movilización más amplia. Durante estos días se han producido acampadas y concentraciones similares en Madrid, Sevilla, Málaga, Córdoba y Cádiz, entre otras ciudades.
En Murcia, los colectivos convocantes quieren que el debate no termine cuando desaparezcan las tiendas de la Glorieta. Los casos de La Paz, Molina de Segura y Sangonera han puesto nombres concretos a una reivindicación que estos días ha sacado a cientos de personas a la calle.
La acampada mantiene ahora esa protesta justo delante del Ayuntamiento.








