Un proyecto de bioeconomía forestal ha permitido actuar sobre más de 132 hectáreas de los montes Los Fieles y Garrobera, retirar 2.046 toneladas de biomasa y generar 19 puestos de trabajo. La iniciativa busca demostrar que conservar el monte también puede crear actividad económica en los municipios rurales.
La limpieza y conservación de los montes de Bullas y Cehegín ha tenido este año un resultado añadido: la creación de empleo. Los trabajos realizados durante el primer semestre de 2026 han permitido generar 19 puestos de trabajo mientras se actuaba sobre zonas forestales para reducir el riesgo de propagación de incendios.
El proyecto se ha desarrollado en los montes Los Fieles, en Bullas, y Garrobera, en Cehegín. En total se han tratado 132,26 hectáreas y se han retirado 2.046,40 toneladas de biomasa forestal.
Los trabajos han incluido poda, desbroce selectivo, apeo de vegetación, trituración, acopio y transporte del material obtenido. Son actuaciones habituales en la gestión forestal, pero en este caso forman parte de un programa que pretende añadir una vertiente económica a la prevención de incendios.
Menos combustible vegetal en el monte
Una de las consecuencias de la acumulación de vegetación seca y matorral es el aumento de la cantidad de combustible disponible cuando se declara un incendio. Retirar parte de ese material y mantener adecuadamente las masas forestales puede ayudar a reducir su intensidad y dificultar su propagación.
Pero toda esa vegetación retirada puede tener también un aprovechamiento posterior. La biomasa forestal puede transformarse en un recurso energético y entrar en una cadena económica que incluye desde los propios trabajos en el monte hasta su transporte y comercialización.
En Bullas y Cehegín se intenta combinar precisamente ambas cosas. Los tratamientos realizados reducen la carga vegetal de los montes y, al mismo tiempo, generan trabajo vinculado a su mantenimiento y aprovechamiento.
El proyecto ha incluido además la elaboración de planes técnicos de gestión forestal sostenible y la preparación de la documentación necesaria para implantar el sistema PEFC RED III, relacionado con la certificación y comercialización de la biomasa obtenida.
Diecinueve empleos en el medio rural
La actuación ha sido impulsada por el Gobierno regional y adjudicada a la Asociación de Propietarios Forestales de la Región de Murcia (Profomur). Los distintos trabajos desarrollados han permitido crear 19 puestos de trabajo.
La cifra puede parecer modesta si se observa únicamente desde una perspectiva regional, pero adquiere otra dimensión cuando el objetivo es generar actividad en municipios afectados por la pérdida de población.
El programa del que forman parte las actuaciones de Bullas y Cehegín dispone de 988.008 euros, financiados con fondos europeos NextGeneration, y está dirigido precisamente a zonas rurales con especiales dificultades demográficas.
No se limita además a la extracción de biomasa. Contempla el uso de la ganadería extensiva como herramienta para prevenir incendios, turismo en espacios forestales, restauración de zonas afectadas por el fuego, digitalización para localizar oportunidades laborales y apoyo a pequeñas y medianas empresas relacionadas con la bioeconomía.
Un programa que llega a 16 municipios
Las actuaciones alcanzan a Abanilla, Abarán, Albudeite, Aledo, Bullas, Calasparra, Campos del Río, Caravaca de la Cruz, Cehegín, Lorca —especialmente sus pedanías altas—, Moratalla, Ojós, Pliego, Ricote, Ulea y Villanueva del Río Segura.
Buena parte de ellos comparten problemas similares: envejecimiento de la población, dificultades para mantener determinados servicios y menos oportunidades laborales que los grandes núcleos urbanos.
La experiencia desarrollada en Bullas y Cehegín plantea una posibilidad diferente para estos territorios. El monte deja de contemplarse únicamente como un espacio que hay que proteger y mantener y pasa también a considerarse un recurso capaz de generar actividad económica.
En este caso, el balance del primer semestre deja 132 hectáreas tratadas, más de 2.000 toneladas de material vegetal retirado y 19 empleos. La cuestión a partir de ahora será comprobar si este tipo de actuaciones tienen continuidad y consiguen convertir una necesidad permanente —mantener los montes en mejores condiciones— en una fuente estable de trabajo en las zonas rurales.









