El Consejo del Mar Menor impulsa nuevas herramientas para reforzar la protección de la laguna, reducir la contaminación y avanzar en la ejecución de proyectos estratégicos
La recuperación del Mar Menor entra en una nueva fase. La Comunidad Autónoma y el Ministerio para la Transición Ecológica han dado un nuevo impulso a la hoja de ruta para la restauración de la laguna salada con la presentación de un nuevo Reglamento de Vertidos Tierra-Mar, un Plan Hidrológico Forestal de la cuenca vertiente y el anuncio de un futuro programa específico para combatir la contaminación por nitratos, una de las principales amenazas ambientales que ha sufrido el ecosistema durante las últimas décadas.
Los avances se dieron a conocer durante la reunión del Consejo del Mar Menor, en la que participaron representantes de las distintas administraciones, la comunidad científica y colectivos sociales implicados en la protección de la laguna. El encuentro sirvió para hacer balance de las actuaciones ya ejecutadas y para presentar los próximos pasos de una estrategia que pretende consolidar la recuperación ambiental del mayor ecosistema de agua salada de Europa.
Un reglamento para reforzar el control de los vertidos
Uno de los anuncios más relevantes fue la aprobación del nuevo Reglamento de Vertidos Tierra-Mar, una herramienta normativa destinada a reforzar el control sobre los vertidos que pueden llegar al litoral regional y al Mar Menor.
El reglamento pretende actualizar y desarrollar la normativa existente, fijando procedimientos más claros para la autorización, supervisión e inspección de los vertidos, así como establecer mayores garantías para prevenir nuevos episodios de contaminación.
Su puesta en marcha forma parte del conjunto de medidas orientadas a minimizar la llegada de contaminantes al ecosistema y mejorar la coordinación entre las distintas administraciones competentes en materia de gestión del agua y protección ambiental.
Un plan frente a los nitratos
Junto al nuevo reglamento, las administraciones trabajan en un programa específico para reducir la presencia de nitratos, considerados uno de los principales factores que han contribuido al deterioro del Mar Menor.
La acumulación de nutrientes procedentes de diferentes actividades desarrolladas en la cuenca vertiente ha favorecido durante años procesos de eutrofización, responsables de episodios de pérdida de oxígeno y alteraciones en el equilibrio ecológico de la laguna.
El nuevo plan buscará reforzar las medidas de prevención y control, especialmente en aquellas zonas donde existe un mayor riesgo de aportes de nitrógeno, complementando la normativa ya vigente sobre protección del Mar Menor y contaminación por nitratos de origen agrario.
De la planificación a las obras
Durante la reunión también se destacó que la recuperación del Mar Menor ha dejado atrás buena parte de la fase de planificación para entrar en una etapa centrada en la ejecución de actuaciones sobre el terreno.
Según explicó la comisionada del Ministerio para la Transición Ecológica, Laura Martín Murillo, ya se han movilizado alrededor de 600 millones de los 650 millones de euros previstos dentro del Marco de Actuaciones Prioritarias para la recuperación de la laguna.
Entre los proyectos que avanzan destacan las actuaciones en la Sierra Minera, la restauración ambiental de Puerto Mayor, nuevas infraestructuras para mejorar el saneamiento y la depuración de aguas, así como diversas actuaciones destinadas a reducir el riesgo de inundaciones en la comarca del Campo de Cartagena.
Más inversiones de la Comunidad Autónoma
Por su parte, el consejero de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María Vázquez, destacó el esfuerzo inversor realizado por el Ejecutivo regional.
Según los datos aportados durante el Consejo, la Comunidad Autónoma destinó más de 85 millones de euros a actuaciones relacionadas con el Mar Menor durante 2025 y ya ha ejecutado más de 36 millones en lo que va de 2026.
Las inversiones abarcan actuaciones como la retirada de biomasa, la conservación de especies protegidas como la nacra, la construcción de tanques ambientales, la mejora de infraestructuras hidráulicas y diferentes proyectos dirigidos a reducir la llegada de sedimentos y contaminantes hasta la laguna.
Un ecosistema que sigue siendo vulnerable
Pese a la evolución favorable observada durante los últimos meses, los responsables del seguimiento ambiental insisten en que el Mar Menor continúa siendo un ecosistema especialmente sensible.
La red de monitorización instalada permite conocer prácticamente en tiempo real parámetros como la temperatura del agua, la salinidad o el oxígeno disuelto. Según los últimos datos, los niveles de oxígeno registrados este verano son similares e incluso ligeramente superiores a los del pasado año, una evolución positiva que, no obstante, obliga a mantener una vigilancia constante.
Las abundantes lluvias registradas durante el invierno y las elevadas temperaturas del verano mantienen bajo observación permanente el comportamiento de la laguna, considerada uno de los espacios naturales más valiosos y también más frágiles de la Región de Murcia.
Con la incorporación del nuevo reglamento de vertidos, el futuro plan frente a los nitratos y el avance de las actuaciones previstas, las administraciones confían en consolidar una nueva etapa en la recuperación del Mar Menor, combinando inversión pública, control ambiental y colaboración científica para garantizar la conservación de este enclave único.









