JUCIL asegura que dos vehículos trataron de embestir a los agentes durante una actuación relacionada con el denominado ‘petaqueo’ en Punta de Calnegre. Dos personas fueron detenidas y uno de los guardias civiles llegó a efectuar un disparo al aire con su arma reglamentaria.
Una intervención de la Guardia Civil durante la madrugada del martes 29 de septiembre en el entorno de Punta de Calnegre, en Mazarrón, terminó con dos personas detenidas después de que, según la asociación profesional JUCIL, dos vehículos intentaran embestir a los agentes que participaban en el operativo.
Los hechos se produjeron en la zona de Cala de Siscar. La patrulla del Puesto Principal de Mazarrón se desplazó hasta allí después de recibir un aviso relacionado con una posible actividad de ‘petaqueo’, término utilizado para referirse al transporte y suministro de combustible destinado habitualmente a embarcaciones utilizadas en actividades ilícitas.
De acuerdo con la versión difundida este miércoles por JUCIL, los agentes localizaron una furgoneta y un turismo y procedieron a darles el alto.
Fue entonces cuando la situación se complicó.
Un agente evitó ser alcanzado por escasos centímetros
Según el relato de la asociación profesional, el conductor de uno de los vehículos habría dirigido la furgoneta contra uno de los guardias civiles. El agente consiguió apartarse y evitar el impacto por escasos centímetros.
JUCIL sostiene que posteriormente el segundo vehículo también habría intentado embestir a los miembros de la patrulla.
Ante lo que los agentes interpretaron como una situación de riesgo, uno de los guardias civiles efectuó un disparo al aire con su arma reglamentaria. Finalmente, ambos vehículos pudieron ser interceptados y sus dos ocupantes fueron detenidos.
La información disponible hasta el momento procede fundamentalmente de la versión ofrecida por JUCIL, por lo que conviene mantener esa atribución a la hora de reconstruir las circunstancias concretas de la intervención.
El incidente vuelve a situar el foco sobre un fenómeno que preocupa especialmente en determinados puntos del litoral murciano: el movimiento de combustible para abastecer embarcaciones rápidas utilizadas por organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.
El ‘petaqueo’, detrás de intervenciones cada vez más peligrosas
El combustible constituye una pieza necesaria para mantener durante horas en el mar las embarcaciones empleadas por las redes de narcotráfico. De ahí que el transporte de grandes cantidades de gasolina hasta determinados puntos de la costa se haya convertido también en objetivo de las actuaciones policiales.
El problema no se limita al combustible. Las asociaciones profesionales de la Guardia Civil llevan tiempo reclamando más medios y personal para intervenir ante grupos que pueden disponer de vehículos potentes y embarcaciones de gran velocidad.
JUCIL ha utilizado precisamente lo sucedido en Mazarrón para volver a reclamar mayores medidas de protección para los agentes destinados en zonas donde se producen este tipo de intervenciones.
La costa murciana, por sus características geográficas y por la existencia de numerosas calas y zonas con accesos alejados de los principales núcleos urbanos, requiere una vigilancia que combina medios terrestres y marítimos.
Mazarrón y la vigilancia de la costa
El incidente de Cala de Siscar se suma a otras actuaciones desarrolladas durante los últimos meses contra actividades vinculadas al narcotráfico en el litoral de la Región.
En esta ocasión, el episodio terminó sin que JUCIL haya comunicado lesiones graves entre los miembros de la patrulla, aunque la asociación destaca la escasa distancia a la que uno de los agentes habría evitado ser atropellado.
Los dos ocupantes de los vehículos fueron arrestados después de la intervención. A partir de ahí corresponderá a la investigación policial y, en su caso, a las actuaciones judiciales determinar las responsabilidades y esclarecer con precisión lo ocurrido durante la madrugada.
Más allá del resultado concreto de esa investigación, el episodio vuelve a mostrar el riesgo que pueden asumir las patrullas que intervienen sobre el terreno cuando un aviso aparentemente relacionado con el transporte de combustible termina convirtiéndose, en cuestión de segundos, en una situación potencialmente peligrosa.








