El Ayuntamiento de Murcia suspende las obras vinculadas a la ampliación de Rheinmetall-Expal y condiciona el cierre del histórico paso a la construcción previa de un itinerario peatonal alternativo. Más de 1.100 firmas y varias semanas de movilizaciones han acompañado la oposición de los vecinos de ambas pedanías.
Las protestas de los vecinos de Javalí Viejo y Javalí Nuevo han conseguido modificar, al menos por ahora, el proyecto que amenazaba con dejar a ambas pedanías sin su comunicación peatonal habitual. El Ayuntamiento de Murcia ha suspendido las obras que se desarrollan en el entorno de la Fábrica de la Pólvora y ha establecido que el camino no podrá cerrarse hasta que exista una alternativa segura para los residentes.
El paso atraviesa las instalaciones de la fábrica de Rheinmetall Expal Munitions y constituye desde hace décadas una conexión directa entre las dos poblaciones. El Ministerio de Defensa y la empresa habían solicitado su cierre por razones de seguridad y Defensa nacional, en el contexto de la ampliación de la actividad industrial del complejo.
El problema surgió cuando los vecinos comprobaron que el camino iba a desaparecer sin que estuviera construida previamente una alternativa. El recorrido que tienen disponible obliga a utilizar una estrecha carretera de doble sentido, sin arcén, y supone añadir aproximadamente dos kilómetros al trayecto.
La reacción fue inmediata. Concentraciones, retirada de vallados, reuniones y una recogida de firmas terminaron convirtiendo el camino en un conflicto entre los habitantes de las dos pedanías, el Ayuntamiento, Defensa y una de las principales compañías europeas de la industria armamentística.
Más de 1.100 firmas contra el cierre
Los vecinos presentaron el pasado 16 de octubre un recurso ante el Ayuntamiento solicitando que se revocara la autorización para cerrar el conocido como camino de La Barca. La iniciativa llegó respaldada por 1.134 firmas y denunciaba también que las juntas municipales y los residentes no habían participado previamente en la decisión.
Los afectados defendían que no se oponían a las necesidades de seguridad de la fábrica, sino a quedarse sin una comunicación peatonal adecuada entre ambos núcleos.
El conflicto afecta especialmente a personas mayores y a vecinos que realizan diariamente el trayecto a pie o en bicicleta. Algunos residentes han relatado durante las movilizaciones que utilizan el camino para trabajar, visitar familiares o acceder a servicios situados en la otra pedanía.
La presión vecinal ha terminado provocando un cambio en la posición municipal. El Ayuntamiento establece ahora que no podrá cerrarse el paso hasta que el Ministerio de Defensa y Rheinmetall-Expal construyan un recorrido peatonal alternativo dotado de aceras e iluminación.
Además, el trazado definitivo deberá ser consensuado con los propios vecinos.
Una fábrica en plena expansión
Detrás del conflicto se encuentra también el crecimiento de la antigua Fábrica de la Pólvora de Javalí Viejo, actualmente integrada en Rheinmetall Expal Munitions.
La compañía tiene previsto ampliar de forma considerable su capacidad productiva. Según la información facilitada durante el conflicto por el Ayuntamiento, la expansión podría llevar las instalaciones desde alrededor de 400 trabajadores hasta cerca de 1.000 empleados en los próximos tres años, con unos 600 nuevos puestos de trabajo previstos.
La ampliación obliga a redefinir las zonas de seguridad del complejo. El camino utilizado por los vecinos separa actualmente dos recintos de la fábrica y la intención de la empresa es integrarlos dentro de un mismo perímetro cerrado.
El Ayuntamiento sostiene que ambas necesidades deben ser compatibles: la seguridad de una instalación considerada estratégica y el derecho de los habitantes de Javalí Viejo y Javalí Nuevo a disponer de una comunicación adecuada entre sus poblaciones.
La convivencia entre la fábrica y las pedanías viene de lejos. Los vecinos llevan décadas conviviendo con las pruebas de explosivos, los ruidos y la actividad industrial de unas instalaciones situadas junto al río Segura y rodeadas por la huerta murciana.
La decisión municipal no supone, por tanto, que el camino vaya a conservarse definitivamente. El cierre continúa previsto, pero queda condicionado a que primero exista otra ruta peatonal segura.
Después de semanas de movilización, la diferencia es importante: los vecinos ya no tendrán que esperar a que desaparezca su camino para saber cómo podrán desplazarse entre las dos pedanías. La alternativa tendrá que estar construida previamente y, además, deberá negociarse con ellos.









