El protocolo TEMA concentra en una única visita el TAC, la mamografía con contraste, la ecografía y las biopsias necesarias. El sistema, reconocido por el Ministerio de Sanidad, busca reducir las esperas, los desplazamientos y la incertidumbre de las pacientes.
Una mujer recibe una mamografía y aparece una lesión con alta sospecha de cáncer de mama. A partir de ese momento comienza un proceso que puede requerir nuevas pruebas, varias citas hospitalarias y días de espera hasta disponer de la información necesaria para decidir el tratamiento. En el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca han conseguido comprimir buena parte de ese recorrido en menos de una hora.
El Servicio de Radiología del hospital murciano ha desarrollado el protocolo TEMA —Tomografía de Estadificación y Mamografía con contraste intravenoso en Acto único—, un circuito que reúne en una misma sesión las diferentes pruebas necesarias para confirmar y determinar el alcance de determinadas lesiones sospechosas de malignidad.
El procedimiento puede incluir TAC de tórax, abdomen y pelvis, mamografía con contraste y tomosíntesis, ecografía mamaria y ganglionar y las biopsias necesarias, evitando que la paciente tenga que regresar al hospital en diferentes jornadas.
La diferencia en los tiempos es considerable. Según la documentación publicada por el Área de Salud Murcia-Oeste, el procedimiento convencional podía superar los 40 días de demora total, mientras que con el nuevo circuito las pruebas se concentran en un bloque aproximado de entre 30 y 45 minutos y el estudio completo puede realizarse en menos de una hora.
Menos visitas y una sola administración de contraste
El cambio no se basa únicamente en incorporar nueva tecnología. Buena parte de la mejora procede de reorganizar la forma en la que trabajan los diferentes equipos y coordinar las pruebas para que puedan realizarse consecutivamente.
«Hemos pasado de una demora de varios días y varias visitas al hospital a realizarlo todo en menos de una hora», explica Florentina Guzmán, jefa del Servicio de Radiología de la Arrixaca.
La proximidad física entre el mamógrafo y el escáner y la coordinación de radiólogos, técnicos y resto de profesionales permiten aprovechar una misma visita e incluso una única administración de contraste para diferentes estudios.
El protocolo está dirigido a pacientes en las que se ha detectado una alta sospecha de cáncer de mama y necesitan completar el diagnóstico y la estadificación. No sustituye, por tanto, a las mamografías de cribado que se realizan a mujeres sin síntomas dentro del programa de detección precoz.
Además del tiempo sanitario, el procedimiento intenta reducir otro tiempo más difícil de medir: el que transcurre entre la sospecha de un tumor y la confirmación del diagnóstico.
«No podemos eliminar el miedo de que alguien piense que va a tener un cáncer de mama, pero sí podemos minimizar el impacto de una mala gestión», señala Guzmán.
El Ministerio reconoce el protocolo
La experiencia de la Arrixaca ha recibido reconocimiento del Ministerio de Sanidad dentro de sus iniciativas de buenas prácticas del Sistema Nacional de Salud. El objetivo ahora es que el modelo pueda servir de referencia para reorganizar circuitos similares en otros hospitales.
El avance coincide con el 19 de octubre, Día Mundial contra el Cáncer de Mama, una fecha en la que las asociaciones vuelven a insistir en la importancia de la detección precoz.
La Asociación Española Contra el Cáncer calcula que este año se diagnosticarán alrededor de 38.000 casos de cáncer de mama en España y recuerda que cerca del 90% de los casos detectados precozmente se superan. La organización reclama aumentar la participación en los programas de cribado y reducir los tiempos de espera diagnósticos.
En la Región, la Consejería de Salud reunió esta semana a alrededor de un centenar de profesionales de Atención Primaria, unidades de cribado y unidades de mama para mejorar la coordinación del Programa de Prevención del Cáncer de Mama. Durante el encuentro se presentó también una nueva guía dirigida a los profesionales que participan en el programa.
La detección precoz y la rapidez del diagnóstico son dos momentos diferentes pero estrechamente relacionados. El cribado intenta localizar posibles tumores cuando todavía se encuentran en fases iniciales; protocolos como el desarrollado en la Arrixaca buscan que, cuando aparece una sospecha importante, la paciente no tenga que recorrer durante semanas distintas consultas y pruebas antes de conocer el alcance de la enfermedad.
Ese tiempo no determina por sí solo el resultado de un tratamiento, pero sí permite acelerar las decisiones clínicas y reducir un periodo de incertidumbre especialmente difícil para las pacientes y sus familias.









