Durante más de 70 años aquella casa del barrio madrileño de Retiro fue su hogar. En apenas unas horas, la acampada de vecinos que intentaba impedir el lanzamiento dio paso al despliegue policial, la comisión judicial y una imagen que recorrió España: Maricarmen abandonando en camilla la vivienda en la que había pasado prácticamente toda su vida. La jornada terminó con ella en el hospital y con protestas contra los desahucios en distintas ciudades españolas.
Martes 22, última noche en casa
La noche anterior al desahucio no fue una noche cualquiera en la calle Alcalde Sáinz de Baranda de Madrid.
Vecinos y activistas permanecieron junto al edificio intentando impedir el lanzamiento previsto para la mañana siguiente. Era el cuarto intento de desahucio de Maricarmen, de 87 años, después de un largo procedimiento judicial relacionado con el contrato de renta antigua de la vivienda.
Dentro estaba ella. Fuera, quienes todavía confiaban en que apareciera una solución de última hora.
No apareció.
Miércoles 23, 6.00 horas: llega la Policía
Con las primeras horas de la mañana comenzó a desplegarse el dispositivo policial.
Los activistas habían instalado tiendas de campaña y organizado una resistencia ante el portal. Conforme avanzaba la mañana aumentó la tensión. Parte de los concentrados formó una cadena humana para dificultar el acceso al edificio.
La Policía fue retirando a los manifestantes para despejar la entrada y permitir posteriormente el paso de la comisión judicial.
10.30 horas: el portal queda despejado
Alrededor de las diez y media, el operativo entró en su fase definitiva.
La concentración no había conseguido detener el procedimiento. A esas alturas quedaba cada vez menos margen para una negociación.
La abogada de Maricarmen, Beatriz Duro, explicó que durante más de una hora se plantearon alternativas a la propiedad, Urbagestión Desarrollo e Inversión. Según la letrada, ninguna permitió alcanzar un acuerdo que evitara o aplazara el lanzamiento. La empresa, por su parte, ha rechazado públicamente algunas de las caracterizaciones que se han hecho de ella durante la polémica.
13.00 horas: Maricarmen sale en camilla
Poco después llegó la imagen que convirtió un desahucio en una noticia nacional.
A las 13.00 horas, Maricarmen abandonó la vivienda en camilla, atendida por efectivos sanitarios y trasladada posteriormente en ambulancia.
Detrás del cordón policial, las personas concentradas gritaban su nombre y mensajes de apoyo.
Habían terminado más de siete décadas viviendo en aquella casa.
Maricarmen no salió con una mudanza organizada ni cerrando tranquilamente la puerta de la vivienda. Según explicó posteriormente su abogada, ni siquiera pudo recoger todas sus pertenencias antes de abandonar el inmueble.
De la casa al hospital
El desahucio tuvo consecuencias inmediatas sobre su estado.
Por la noche, Beatriz Duro confirmó que Maricarmen continuaba ingresada en el hospital y se encontraba muy afectada después de lo sucedido durante la jornada.
La mujer que por la mañana esperaba permanecer en la casa donde había vivido durante más de 70 años terminó el día hospitalizada y sin poder regresar a ella.
Por la tarde, el desahucio sale de Madrid
La historia ya había dejado de pertenecer únicamente a un portal del barrio de Retiro.
Durante la tarde, miles de personas participaron en concentraciones convocadas en una docena de ciudades españolas para protestar por el desahucio y reclamar medidas que protejan a las personas vulnerables ante la pérdida de su vivienda.
En Madrid, la protesta terminó trasladándose hacia el Paseo de la Castellana. El caso entró también de lleno en el enfrentamiento político sobre las medidas antidesahucios y las responsabilidades de las distintas administraciones.
Y este jueves la repercusión continúa. El Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, ha reclamado a las administraciones y poderes públicos medidas urgentes para evitar situaciones de desahucio que afecten a personas vulnerables.
Veinticuatro horas antes, Maricarmen todavía estaba en su casa.
Una casa no son solamente paredes, metros cuadrados o un contrato. Para una mujer de 87 años que había vivido allí durante más de siete décadas era también el lugar donde estaba acumulada prácticamente toda su vida.
El miércoles 23 de septiembre, a la una de la tarde, esa vida doméstica terminó en una camilla camino de una ambulancia.
Y esa imagen convirtió el desahucio de una mujer en Madrid en una discusión que, un día después, continúa abierta en toda España.









