La Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca cifra ahora entre 6.500 y 6.600 las hectáreas agrícolas afectadas por las tormentas de granizo y viento del lunes en la Región de Murcia. La valoración técnica provisional reduce de forma sustancial la primera estimación de UPA-Murcia, que situó los daños agrícolas por tormentas en Murcia en unas 20.000 hectáreas.
La CARM sitúa los daños agrícolas entre 6.500 y 6.600 hectáreas
La primera valoración técnica de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca de la Región de Murcia sitúa entre 6.500 y 6.600 hectáreas la superficie agrícola afectada por las tormentas de granizo y viento registradas el lunes. La nueva cifra supone una reducción notable respecto a la estimación inicial difundida por UPA-Murcia, que había calculado unas 20.000 hectáreas dañadas.
El dato conocido el miércoles 12 de agosto cambia la escala del balance, aunque no cierra todavía la evaluación. La Consejería mantiene la cifra como provisional, a la espera de que avance la revisión técnica de las parcelas y pueda concretarse el alcance real de los daños en cada zona y cultivo.
La diferencia entre la primera estimación de la organización agraria y la valoración posterior de la Administración regional obliga a tratar las cifras con cautela. No se trata de un balance definitivo ni de una rectificación cerrada, sino de dos referencias correspondientes a momentos y métodos de evaluación distintos.
Por ese motivo, la cifra de 20.000 hectáreas debe quedar ya como antecedente de la primera valoración difundida por UPA-Murcia, no como el dato más actualizado. La referencia vigente para esta nueva información es la horquilla técnica de 6.500 a 6.600 hectáreas afectadas, siempre con carácter provisional.
El almendro concentra cerca de 4.000 hectáreas afectadas
El almendro aparece como el cultivo más perjudicado por las tormentas, con cerca de 4.000 hectáreas afectadas. El episodio de granizo y viento coincidió con el inicio de la campaña de recolección, una fase especialmente sensible para las explotaciones porque cualquier pérdida de fruto puede tener un impacto económico directo.
En este momento de la campaña, los daños pueden afectar tanto a la producción pendiente de recoger como a la planificación de los trabajos agrícolas. La intensidad de la tormenta, la localización de cada parcela y el estado concreto del cultivo serán factores determinantes para calcular las pérdidas finales.
Además del almendro, la valoración técnica recoge afecciones en olivar, plantas aromáticas y determinadas explotaciones hortícolas. En Calasparra también se han registrado problemas en parcelas de arroz de la variedad bomba, un cultivo especialmente vinculado a la identidad agraria de la zona.
En municipios como Moratalla, Caravaca de la Cruz y Cehegín se han comunicado daños de diferente intensidad. La información disponible, sin embargo, no permite todavía establecer un reparto cerrado por término municipal ni una cuantificación económica definitiva de las pérdidas.
Río Mula y Noroeste, las zonas más afectadas
Por comarcas, el Río Mula concentra alrededor de 4.000 hectáreas afectadas. En el Noroeste, la primera valoración técnica sitúa los daños entre 2.500 y 2.600 hectáreas. Estas dos áreas explican el grueso de la superficie recogida en el cálculo provisional de la Consejería.
El ámbito territorial de la afección incluye Mula, Bullas, Calasparra, Moratalla, Caravaca de la Cruz y Cehegín. La distribución definitiva dependerá de la revisión parcela a parcela y de la evolución real de los cultivos en los días posteriores al episodio meteorológico.
La comarca del Río Mula figura como una de las zonas más dañadas, especialmente por el peso del almendro en la superficie afectada. En el Noroeste, la diversidad de cultivos obliga a mantener el seguimiento sobre explotaciones de almendro, olivar, plantas aromáticas, hortícolas y arroz.
El análisis territorial será clave para determinar qué explotaciones han sufrido daños directos, qué cultivos concentran las pérdidas y qué zonas pueden necesitar una respuesta prioritaria. También permitirá comprobar si la horquilla actual se mantiene o si cambia a medida que se incorporen nuevas comprobaciones sobre el terreno.
Pendientes las ayudas, los seguros y la valoración económica
La Consejería mantiene el seguimiento junto a organizaciones agrarias y técnicos para determinar el alcance final de las pérdidas. A partir de esa evaluación deberán conocerse, en su caso, posibles medidas de apoyo, solicitudes de ayuda, peritaciones de seguros o actuaciones sobre infraestructuras rurales dañadas.
La información más relevante a partir de ahora será la superficie definitiva por municipio y cultivo, la cuantificación económica de los daños, el papel de Agroseguro y cualquier medida que pueda anunciar la Administración regional. Hasta entonces, los balances deben formularse como provisionales y atribuirse correctamente a la fuente que los difunde.
Para los agricultores afectados, la documentación de los daños será esencial. Fotografías, datos de parcelas, partes de incidencia, información de cooperativas y comunicaciones con aseguradoras pueden resultar necesarios para acreditar pérdidas si se activan procedimientos de ayuda o peritaciones.
La nueva valoración de la CARM deja por ahora los daños agrícolas por tormentas en Murcia en una horquilla de 6.500 a 6.600 hectáreas, con el almendro como cultivo más afectado y una concentración territorial en Río Mula y el Noroeste. El balance final dependerá de la revisión técnica de las parcelas y de la evolución de los cultivos afectados.









