El balance provisional de Agricultura sitúa en 2.613 hectáreas la superficie afectada por la tormenta del pasado 20 de agosto. Jumilla concentra 1.878 hectáreas, casi tres de cada cuatro, con especial incidencia sobre almendros y viñedos. Cerca del 70% de los cultivos dañados estaban asegurados.
El campo murciano vuelve a hacer cuentas después de mirar al cielo. La tormenta de granizo que atravesó distintos puntos de la Región el pasado jueves 20 de agosto ha dejado daños en 2.613 hectáreas de cultivos, según la primera evaluación realizada por los técnicos de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca.
Y hay un municipio claramente por encima del resto: Jumilla.
De toda la superficie afectada en la Región, 1.878 hectáreas corresponden al término municipal jumillano. Es aproximadamente el 72% del total, una cifra que convierte al Altiplano en la zona más castigada por un episodio que ha vuelto a demostrar la vulnerabilidad de la agricultura ante fenómenos meteorológicos muy concentrados.
Almendros y viñedos se llevan la peor parte
El almendro es el cultivo más afectado, con 1.265 hectáreas dañadas en el conjunto regional. De ellas, 765 se encuentran en el Altiplano, otras 280 en el Noroeste y 220 en el Alto Guadalentín.
Tras el almendro aparece el viñedo, especialmente importante para la economía de Jumilla. Agricultura ha contabilizado 775 hectáreas de viña afectadas, de las que nada menos que 715 se encuentran en el Altiplano. Las otras 60 corresponden a Lorca.
El momento tampoco ayuda. La tormenta ha llegado con la campaña vitivinícola muy próxima y después de meses de trabajo en las explotaciones. Aunque no todas las parcelas presentan el mismo nivel de afección, el granizo puede dañar directamente el fruto y comprometer parte de una cosecha cuando queda poco tiempo para recogerla.
También se han contabilizado 280 hectáreas de olivar en el Altiplano, tanto de secano como de regadío.
Los daños llegan a otras comarcas
Jumilla concentra la mayor parte de la superficie afectada, pero la tormenta dejó huella en otros puntos de la Región.
En el Noroeste, concretamente en Bullas y Cehegín, se han evaluado unas 300 hectáreas; en Lorca, dentro del Alto Guadalentín, son 280; y en Blanca, en la Vega Alta, otras 155 hectáreas.
Los cítricos también aparecen en el balance. Agricultura cifra en 155 hectáreas la superficie dañada, con 120 de limonero y 35 de mandarino, todas ellas en la Vega Alta.
A ellas se añaden 65 hectáreas de melocotonero y 53 de pera en el Altiplano, además de otras 20 hectáreas de albaricoquero en el Noroeste.
Son cifras provisionales. Los técnicos continúan visitando las explotaciones junto a las Oficinas Comarcales Agrarias y los productores para determinar con mayor precisión el alcance del temporal.
Agricultura rebaja el alcance general, pero reconoce daños puntuales importantes
La Consejería insiste en que no se ha producido una afección generalizada sobre el campo regional. Según el director general de Agricultura, Francisco González Zapater, en buena parte de las zonas analizadas los daños son de escasa entidad, aunque existen puntos concretos donde el pedrisco cayó con mucha mayor intensidad.
Esa diferencia resulta importante. Hablar de 2.613 hectáreas afectadas no significa que toda esa superficie haya perdido la cosecha. El grado de daño varía notablemente entre unas parcelas y otras y será la evaluación definitiva la que permita conocer el impacto económico real.
Para los agricultores que sí han sufrido directamente el pedrisco, sin embargo, los porcentajes regionales importan bastante menos que el estado en el que hayan quedado sus explotaciones.
Siete de cada diez hectáreas afectadas estaban aseguradas
Uno de los datos relevantes del primer balance es el nivel de aseguramiento. Aproximadamente el 70% de los cultivos afectados dispone de seguro agrario, lo que permitirá a buena parte de los productores iniciar los correspondientes procedimientos para evaluar los daños y solicitar indemnizaciones.
El seguro vuelve así a convertirse en una herramienta fundamental ante episodios meteorológicos que pueden echar por tierra meses de trabajo en apenas unos minutos.
La Comunidad asegura haber incrementado en más de un 300% el presupuesto autonómico destinado a estas pólizas y mantiene durante 2026 ayudas de hasta el 100% para siete de los principales cultivos regionales.
Jumilla espera ahora el balance definitivo
El episodio del 20 de agosto no ha castigado por igual a toda la Región. Las cifras provisionales dejan una conclusión clara: Jumilla ha recibido el golpe más duro.
Sus 1.878 hectáreas afectadas representan prácticamente tres cuartas partes de toda la superficie evaluada. Y entre los cultivos dañados aparecen dos especialmente ligados al paisaje y a la economía del Altiplano: el almendro y la vid.
Ahora queda determinar cuánto de ese daño se traducirá finalmente en pérdidas de producción y económicas.
Porque detrás de cada hectárea hay explotaciones, cosechas y familias que dependen de ellas. El granizo dura unos minutos, sus consecuencias en el campo pueden prolongarse durante toda una campaña.









