El Ayuntamiento y la Universidad de Murcia impulsan un proyecto de investigación para conocer cómo está respondiendo uno de los bosques más singulares del municipio al aumento de las temperaturas y la sequía. El estudio, dotado con 40.000 euros, permitirá diseñar una estrategia de conservación específica para el carrascal termófilo del Majal Blanco.
Un laboratorio natural frente al cambio climático
El Majal Blanco se convertirá en un gran laboratorio al aire libre para estudiar cómo los bosques mediterráneos pueden afrontar unas condiciones climáticas cada vez más exigentes.
El Ayuntamiento de Murcia y la Universidad de Murcia (UMU) han puesto en marcha el proyecto ‘Gestión climáticamente inteligente del carrascal termófilo en el Parque Forestal Municipal Majal Blanco’, una investigación destinada a obtener información científica que permita decidir cómo conservar este espacio natural durante las próximas décadas.
La iniciativa ha sido anunciada este 18 de agosto y contará con una inversión municipal de 40.000 euros, articulada mediante un convenio entre la Concejalía de Planificación Urbanística, Vivienda, Medio Ambiente y Huerta y la Universidad de Murcia.
Un carrascal especialmente valioso en el sureste español
El protagonista de la investigación será el carrascal termófilo del Majal Blanco, una formación vegetal de gran interés ecológico por las condiciones ambientales en las que consigue desarrollarse.
El Majal Blanco forma parte del entorno de Carrascoy-El Valle y constituye uno de los principales espacios naturales municipales. El parque forestal supera las 800 hectáreas y se ha convertido además en un lugar habitual para senderistas, familias y actividades de educación ambiental.
La conservación de este tipo de vegetación resulta especialmente relevante en un territorio caracterizado por temperaturas elevadas, escasez de precipitaciones y largos periodos de sequía.
Precisamente esas condiciones son las que convierten el espacio en un enclave de interés para estudiar la respuesta del bosque mediterráneo ante el cambio climático.
Saber qué árboles resisten mejor
La investigación pretende ir más allá de observar si determinados árboles se encuentran en buen o mal estado.
Los científicos estudiarán el comportamiento del carrascal y su capacidad para adaptarse a las nuevas condiciones climáticas, obteniendo información que posteriormente pueda utilizarse para orientar las decisiones de gestión forestal.
El objetivo final es contar con criterios científicos para determinar qué actuaciones pueden aumentar la capacidad de resistencia y recuperación del ecosistema.
Esta información adquiere especial importancia ante episodios prolongados de falta de agua capaces de debilitar la vegetación y hacerla más vulnerable frente a plagas, enfermedades e incendios forestales.
De reaccionar ante los problemas a intentar anticiparlos
El planteamiento supone también un cambio en la forma de gestionar los espacios forestales.
En lugar de actuar únicamente cuando aparecen árboles secos, enfermedades o deterioro evidente de la masa vegetal, el Ayuntamiento quiere disponer de información que permita anticiparse a los efectos del cambio climático.
La denominada gestión climáticamente inteligente pretende utilizar el conocimiento científico para decidir cómo conservar el bosque teniendo en cuenta no solo las condiciones actuales, sino también las que pueden producirse en los próximos años.
La investigación servirá así como base para la futura gestión del Majal Blanco.
La sequía ya obliga a intervenir en los montes murcianos
La necesidad de adaptación no es únicamente una previsión de futuro. La falta de precipitaciones ya está teniendo consecuencias sobre diferentes masas forestales del municipio.
Durante los últimos meses, el Ayuntamiento ha tenido que realizar trabajos de apeo de ejemplares de pino carrasco afectados por la sequía, tanto para mejorar el estado sanitario de los montes como para reducir la acumulación de vegetación seca que podría favorecer la propagación de un incendio.
Desde finales de 2025, las actuaciones municipales de prevención han alcanzado más de 61,5 hectáreas de parques forestales y espacios naturales, además del acondicionamiento de cerca de nueve kilómetros de caminos y pistas.
El Majal Blanco ha sido uno de los espacios donde se han desarrollado estos trabajos.
Proteger el bosque también significa reducir el riesgo de incendios
El aumento de las temperaturas, la sequedad de la vegetación y los periodos prolongados sin lluvia crean unas condiciones especialmente complicadas para los ecosistemas mediterráneos.
Cuando los árboles pierden vigor aumenta la presencia de material vegetal seco y, con ello, puede incrementarse también la vulnerabilidad frente al fuego.
Por eso, conocer cómo responde el carrascal permitirá orientar actuaciones que no solo persigan conservar su biodiversidad, sino también mejorar la resistencia general del bosque ante situaciones extremas.
La investigación científica y los trabajos de prevención forestal se convierten así en dos partes de una misma estrategia.
Más de 280.000 euros para renovar el Majal Blanco
El proyecto científico coincide además con otra importante intervención que se está desarrollando en este espacio.
Desde mayo, el Ayuntamiento ejecuta obras de rehabilitación y mejora por más de 280.000 euros destinadas a hacer el Majal Blanco más accesible y funcional sin alterar sus valores naturales.
Las actuaciones incluyen nuevos espacios de sombra, mejoras de pavimentación y accesibilidad, aparcabicis, plazas para personas con movilidad reducida, nuevo arbolado y una caseta de información.
También se están reorganizando determinados espacios para evitar que el tránsito de vehículos y visitantes genere impactos innecesarios sobre el suelo y la vegetación.
Universidad y Ayuntamiento unen investigación y gestión
Una de las características más interesantes del nuevo proyecto es precisamente la colaboración entre quienes investigan los ecosistemas y quienes posteriormente tienen que gestionarlos.
La Universidad de Murcia aportará el conocimiento científico, mientras que el Ayuntamiento podrá utilizar los resultados para orientar las futuras decisiones sobre conservación forestal.
Ese traslado de la investigación a la gestión práctica permitirá que las medidas adoptadas no dependan únicamente de actuaciones puntuales, sino de información obtenida directamente sobre el terreno.
El proyecto pretende, en definitiva, responder a una pregunta que será cada vez más importante para los bosques mediterráneos: cómo conservarlos en un clima más cálido y seco que el que permitió su desarrollo durante las últimas décadas.
El Majal Blanco mira hacia las próximas décadas
La investigación llega en un momento en el que los espacios naturales del sureste peninsular se encuentran entre los más expuestos a los efectos derivados del aumento de las temperaturas y la reducción de la disponibilidad de agua.
Murcia quiere utilizar uno de sus espacios naturales más representativos para estudiar ese proceso y, sobre todo, decidir cómo actuar.
Con 40.000 euros destinados específicamente a investigación, el Majal Blanco sumará ahora la ciencia a las actuaciones de conservación, prevención de incendios y mejora de sus instalaciones.
El objetivo no es únicamente mantener el bosque que existe hoy. El desafío será conseguir que el carrascal del Majal Blanco continúe formando parte del paisaje murciano dentro de varias décadas, incluso bajo unas condiciones climáticas diferentes a las actuales.









