El potente seísmo, con epicentro frente a las costas de Chiapas y cerca de la frontera con Guatemala, obligó a activar protocolos de emergencia y una alerta de tsunami en varios países del Pacífico. Las autoridades no han informado de víctimas mortales ni de daños graves, aunque continúan evaluando la situación.
Un fuerte terremoto de magnitud 7,4 ha sacudido la costa del sur de México, frente al estado de Chiapas y muy cerca de la frontera con Guatemala, provocando momentos de tensión en varios países de Centroamérica y la activación de una alerta preventiva de tsunami en el océano Pacífico.
El seísmo se registró con epicentro en el mar, a poca profundidad y a escasos kilómetros de la ciudad mexicana de Puerto Madero, una circunstancia que hizo que el movimiento fuera percibido con intensidad en buena parte del sur de México, Guatemala y El Salvador. La sacudida también se dejó sentir en otras zonas del país, donde miles de personas abandonaron edificios como medida de precaución.
Alerta de tsunami y evacuaciones preventivas
Tras el terremoto, el Centro de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos y las autoridades mexicanas activaron una advertencia para distintos tramos del litoral del Pacífico debido a la posibilidad de que se produjeran olas de hasta un metro de altura en las zonas más próximas al epicentro.
La Secretaría de Marina de México recomendó mantener alejadas de las playas a las poblaciones costeras mientras se analizaba la evolución del nivel del mar. La alerta también afectó inicialmente a parte de las costas de Guatemala y otros países del Pacífico centroamericano, aunque posteriormente el riesgo fue rebajado al comprobarse que las variaciones del mar eran menores de lo previsto.
En varias localidades costeras se activaron los protocolos de Protección Civil y se llevaron a cabo evacuaciones preventivas en edificios públicos, centros comerciales y oficinas.
Sin daños graves confirmados
A pesar de la intensidad del terremoto, las primeras evaluaciones realizadas por las autoridades mexicanas y guatemaltecas no detectaron daños estructurales de gran magnitud ni víctimas mortales.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó de que los servicios de emergencia fueron movilizados inmediatamente para inspeccionar infraestructuras, hospitales, carreteras y edificios públicos en Chiapas y Oaxaca.
En Guatemala también se activaron los protocolos nacionales de emergencia y se realizaron evacuaciones preventivas en la capital y en varios departamentos del oeste del país. Las autoridades únicamente notificaron pequeños desprendimientos de tierra en algunas carreteras de montaña y daños menores que no comprometieron la seguridad de la población.
Decenas de réplicas tras el seísmo principal
Horas después del terremoto comenzaron a registrarse numerosas réplicas, varias de ellas con magnitudes superiores a 5, lo que obligó a mantener la vigilancia sísmica y a prolongar las inspecciones en las zonas más próximas al epicentro.
Los servicios geológicos recordaron que este tipo de secuencias son habituales tras un terremoto de gran magnitud y pidieron a la población permanecer atenta a la información oficial y evitar acercarse a edificios que pudieran haber sufrido daños.
En Chiapas, algunas personas resultaron heridas de carácter leve al intentar abandonar precipitadamente viviendas y edificios durante los primeros segundos del temblor, aunque ninguna de ellas presentaba lesiones graves.
Una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta
El sur de México y Centroamérica forman parte del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa franja geológica donde confluyen varias placas tectónicas y se concentra cerca del 90 % de la actividad sísmica mundial.
En esta región, la placa de Cocos se introduce bajo la placa Norteamericana y la del Caribe, un proceso que genera frecuentes terremotos de gran intensidad y explica la existencia de sistemas permanentes de vigilancia sísmica y de alerta de tsunamis.
Los especialistas recuerdan que la mayoría de estos movimientos no provoca grandes catástrofes, pero insisten en la importancia de mantener actualizados los planes de emergencia y de seguir siempre las indicaciones de las autoridades cuando se producen terremotos de esta magnitud.
Mientras continúan las inspecciones sobre el terreno, los organismos de protección civil mantienen la vigilancia ante posibles réplicas, aunque la situación evoluciona con normalidad y, por el momento, no se han comunicado daños de consideración.









