La segunda vuelta de las elecciones al Rectorado de la Universidad de Murcia (UMU) se cerró este martes con una participación cercana al 21 % del censo universitario, una cifra inferior a la registrada en la primera ronda, según datos recogidos por distintos medios regionales y fuentes institucionales.
La jornada electoral, desarrollada en los distintos campus de la UMU, puso el punto final a un proceso marcado por la fragmentación inicial del voto, la polémica entre candidaturas y el debate sobre el modelo universitario. Más de 32.000 personas —entre estudiantes, profesorado y personal de administración— estaban llamadas a participar en estos comicios.
Según la información facilitada por la propia universidad y la Comisión Electoral, el sistema de votación se basa en un modelo ponderado por sectores, en el que el profesorado permanente tiene el mayor peso (51 %), seguido del alumnado y del personal técnico y administrativo.
Un proceso marcado por la competencia y la polémica
La segunda vuelta enfrentó a los candidatos Samuel Baixauli y Alicia Rubio, quienes habían sido los más votados en la primera ronda, aunque sin alcanzar la mayoría absoluta necesaria.
La campaña electoral estuvo marcada por tensiones y denuncias cruzadas, incluyendo acusaciones de difamación y críticas sobre el desarrollo del proceso, lo que contribuyó a un clima de alta expectación en la comunidad universitaria.
Además, durante la jornada electoral se registraron algunas incidencias puntuales, como retrasos en la apertura de mesas y quejas sobre la organización, según informaron diversos medios.
Victoria de Baixauli y retos de futuro
Finalmente, el escrutinio otorgó la victoria a Samuel Baixauli, que se impuso con el 58,56 % del voto ponderado frente al 41,44 % de Alicia Rubio, convirtiéndose en el nuevo rector de la Universidad de Murcia para los próximos seis años.
El nuevo rector ha anunciado como prioridades la modernización de la institución, la reducción de la precariedad laboral y la mejora de la financiación universitaria, en un contexto que él mismo ha calificado como de “infrafinanciación crónica”.
Desde el ámbito institucional, tanto el Gobierno regional como otras administraciones han trasladado su respaldo al nuevo equipo rectoral, subrayando la importancia de la UMU como motor académico y social en la Región de Murcia.
Baja movilización en la jornada decisiva
Pese a la relevancia del proceso, la participación descendió respecto a la primera vuelta —cuando rozó el 26 %—, lo que confirma la tendencia habitual de menor movilización en segundas rondas electorales universitarias.
Este dato ha reabierto el debate, tanto en el seno de la universidad como en el ámbito político y social, sobre la implicación de la comunidad universitaria en los procesos de gobernanza y la necesidad de fomentar una mayor participación en futuras convocatorias.









