La Policía Nacional ha detenido a tres personas en San José de la Vega. La vivienda estaba protegida con cámaras, puertas soldadas, un vallado reforzado y una estructura blindada de más de 500 kilos.
La actividad no se detenía ni de día ni de noche. Durante meses, compradores de cocaína, hachís y marihuana acudieron a una vivienda situada en el Camino Mota del Reguerón, en San José de la Vega, para adquirir droga a cualquier hora.
La Policía Nacional ha dado por desmantelado este punto de venta tras detener a tres personas, consideradas responsables del inmueble. Los arrestados están acusados de delitos de tráfico de drogas y defraudación de fluido eléctrico.
La operación se desarrolló después de varios meses de investigación y vigilancia sobre una casa ubicada en una zona aislada de la huerta de Murcia. El movimiento constante de consumidores terminó alertando a los agentes, que comprobaron que la venta se mantenía activa durante las 24 horas del día.
Cámaras para controlar todo el perímetro
La vivienda había sido convertida en una pequeña fortaleza para dificultar la entrada policial.
Los responsables instalaron cámaras de videovigilancia alrededor de la finca y las conectaron a una pantalla central desde la que podían observar cualquier movimiento en el exterior.
El inmueble también estaba rodeado por un vallado reforzado y varias puertas habían sido soldadas. El acceso principal contaba con una estructura blindada de más de 500 kilos de peso, colocada para retrasar la entrada de los agentes y ganar tiempo ante una posible operación.
Estas medidas no impidieron el registro, pero obligaron a preparar un dispositivo con distintas unidades especializadas.
En la intervención participaron efectivos de Guías Caninos, Policía Científica y la Unidad de Prevención y Reacción.
Cocaína, hachís y marihuana
Durante el registro, los agentes localizaron distintas cantidades de cocaína, hachís y marihuana preparadas para su distribución.
También intervinieron más de 2.500 euros en efectivo, balanzas de precisión y otros utensilios empleados para pesar, preparar y vender las dosis.
La investigación sostiene que el inmueble funcionaba como un establecimiento permanente. Los compradores llegaban a cualquier hora y permanecían en la zona el tiempo necesario para realizar la transacción.
La ubicación, alejada de las áreas más transitadas, facilitaba la actividad y permitía detectar con antelación la llegada de vehículos o personas desconocidas.
Dos detenidos estaban siendo buscados
Los tres arrestados fueron puestos a disposición judicial después del registro.
Dos de ellos tenían vigentes órdenes nacionales de búsqueda y detención por su posible implicación en otros delitos, según la información difundida por la Policía Nacional.
La operación permite cerrar uno de los puntos de venta más activos detectados en esta zona de la huerta murciana. El despliegue de cámaras, barreras y puertas blindadas refleja hasta qué punto sus responsables habían preparado la vivienda para mantener el negocio y dificultar cualquier actuación policial.









