El aumento de las consultas relacionadas con ansiedad, depresión y otros trastornos psicológicos obliga a reforzar los recursos asistenciales mientras expertos reclaman más prevención y una atención más cercana.
La salud mental se ha consolidado como uno de los grandes retos sanitarios de la Región de Murcia. Cada año son más las personas que solicitan atención psicológica o psiquiátrica, una tendencia que refleja un mayor reconocimiento social de estos problemas, pero que también está incrementando la presión sobre los servicios sanitarios.
Aunque durante décadas la salud mental permaneció en un segundo plano dentro del sistema sanitario, hoy ocupa un lugar prioritario en la planificación de las administraciones públicas. El incremento de las consultas por ansiedad, depresión, trastornos de la conducta alimentaria, problemas relacionados con el estrés y otras patologías psicológicas ha obligado a reforzar progresivamente los recursos disponibles.
Un problema que afecta a todas las edades
Los profesionales sanitarios coinciden en que la demanda no se concentra en un único grupo de población.
Cada vez acuden más adolescentes con problemas relacionados con la ansiedad, el acoso escolar o el uso intensivo de las redes sociales. También aumentan las consultas entre adultos por estrés laboral, dificultades económicas o problemas familiares, mientras que entre las personas mayores cobran importancia la soledad no deseada, el deterioro cognitivo y los procesos de duelo.
Esta diversidad de perfiles exige una atención adaptada a las necesidades de cada paciente y una coordinación cada vez mayor entre atención primaria, psicología clínica, psiquiatría y servicios sociales.
Atención primaria, la primera puerta de entrada
En la mayoría de los casos, el primer contacto con el sistema sanitario se produce en los centros de salud.
Los médicos de familia detectan buena parte de los problemas relacionados con la salud mental y realizan la primera valoración antes de derivar, cuando es necesario, a los dispositivos especializados.
Sin embargo, asociaciones profesionales llevan años advirtiendo de que la elevada carga asistencial dificulta dedicar el tiempo necesario a pacientes que requieren una valoración más profunda y un seguimiento continuado.

Más recursos, pero también más prevención
Durante los últimos años se han incorporado nuevos profesionales y se han impulsado estrategias específicas para mejorar la atención en salud mental. No obstante, los especialistas consideran que el esfuerzo debe centrarse también en la prevención.
Promover hábitos saludables, combatir el estigma, detectar precozmente los problemas emocionales y facilitar el acceso a apoyo psicológico antes de que los trastornos se agraven puede reducir tanto el sufrimiento de los pacientes como la presión sobre el sistema sanitario.
En este sentido, colegios, universidades, empresas y ayuntamientos desempeñan un papel cada vez más relevante mediante programas de bienestar emocional y prevención.
El peso del estigma sigue presente
A pesar de los avances sociales, muchas personas continúan retrasando la búsqueda de ayuda por miedo a ser juzgadas.
Los profesionales recuerdan que acudir al psicólogo o al psiquiatra debe entenderse con la misma normalidad que consultar a cualquier otro especialista sanitario.
Reducir ese estigma constituye uno de los principales objetivos de las campañas de sensibilización impulsadas en los últimos años.
Un desafío para la próxima década
La Organización Mundial de la Salud lleva tiempo advirtiendo de que los trastornos mentales representan una de las principales causas de discapacidad en el mundo.
En la Región de Murcia, la evolución demográfica, el envejecimiento de la población y los cambios sociales hacen prever que la demanda de atención continuará creciendo durante los próximos años.
Responder a ese desafío exigirá no solo reforzar los servicios especializados, sino también mejorar la coordinación entre administraciones, ampliar la prevención y garantizar que cualquier persona pueda acceder a una atención de calidad en un plazo razonable.
La salud mental ha dejado de ser una cuestión secundaria para convertirse en uno de los pilares fundamentales del bienestar de la población. El reto ya no consiste únicamente en atender a quienes necesitan ayuda, sino en construir un sistema capaz de prevenir, acompañar y ofrecer respuestas eficaces ante una realidad cada vez más presente en la sociedad murciana.









