La Región de Murcia registra una tasa AROPE del 32,5%, siete puntos por encima de la media española y solo por detrás de Andalucía y Castilla-La Mancha. Las organizaciones sociales advierten de que tener un empleo ya no garantiza escapar de la pobreza.
La pobreza sigue teniendo en la Región de Murcia una dimensión difícil de encajar con los principales indicadores de crecimiento económico. Más de medio millón de personas viven en riesgo de pobreza o exclusión social, una realidad que sitúa a la comunidad entre los territorios españoles con peores condiciones de vida.
Los últimos datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística sitúan la tasa AROPE de Murcia en el 32,5%, frente al 25,7% del conjunto de España. Solo Andalucía, con un 34,7%, y Castilla-La Mancha, con un 34%, presentan porcentajes superiores.
Las cifras cobran especial relevancia este 17 de octubre, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, una jornada instaurada por Naciones Unidas para recordar una realidad que, en las sociedades desarrolladas, no se limita a las situaciones de extrema necesidad.
En Murcia, la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN) ha aprovechado la conmemoración para lanzar una advertencia clara: la pobreza ha dejado de ser un fenómeno asociado únicamente a periodos de crisis y se ha convertido en un problema estructural de la Región.
Murcia, segunda en riesgo de pobreza
La situación empeora si se observa únicamente el indicador de riesgo de pobreza. En ese apartado, Murcia alcanza el 26,7% de la población, el segundo porcentaje más elevado de España, únicamente superado por Andalucía, con un 27,7%.
La media nacional se encuentra en el 19,5%. Es decir, la Región supera en más de siete puntos el promedio del país.
También destaca negativamente en las dificultades económicas cotidianas. El 12,1% de los residentes en Murcia declara llegar a final de mes con «mucha dificultad», el segundo porcentaje más elevado entre las comunidades autónomas, solo por detrás de Castilla-La Mancha, con un 12,7%. La media española se sitúa en el 8,5%.
La carencia material y social severa alcanza al 9,6% de la población murciana y el 10% vive en hogares con baja intensidad laboral. Son indicadores que muestran que la pobreza no responde a una única circunstancia, sino a la combinación de bajos ingresos, precariedad laboral, dificultades de acceso a la vivienda y falta de recursos suficientes para afrontar gastos básicos.
Tener trabajo tampoco garantiza salir de la pobreza
Una de las advertencias realizadas por las organizaciones sociales y sindicales en Murcia afecta precisamente al empleo. EAPN, UGT y CCOO señalan que tener un puesto de trabajo no garantiza necesariamente quedar fuera de una situación de pobreza, especialmente cuando los salarios son bajos y una parte creciente de los ingresos familiares debe destinarse a la vivienda.
La cuestión de la vivienda aparece de forma recurrente en los últimos informes sobre exclusión social. El incremento del precio de los alquileres y de la compra supone una presión especialmente elevada para los hogares con menos ingresos y reduce la capacidad disponible para alimentación, energía, transporte y otros gastos cotidianos.
Las organizaciones reclaman por ello que las políticas contra la pobreza no se limiten a las prestaciones económicas. Entre sus demandas figuran salarios suficientes, una mayor oferta de vivienda asequible, refuerzo de los servicios públicos y una mejor cobertura de la dependencia.
España mejora ligeramente, pero uno de cada cuatro continúa en riesgo
Los datos nacionales muestran una evolución algo más favorable, aunque la dimensión del problema sigue siendo considerable. En 2025, el 25,7% de la población española estaba en riesgo de pobreza o exclusión social, una décima menos que el año anterior.
La carencia material y social severa descendió del 8,3% al 8,1%, mientras que el ingreso medio por persona aumentó un 5,5%, hasta alcanzar los 15.620 euros anuales.
La mejora nacional, sin embargo, no elimina las fuertes diferencias territoriales. Entre el 32,5% de Murcia y el 14,7% del País Vasco existen casi 18 puntos de distancia. Baleares registra un 15,2% y Navarra un 16,5%, prácticamente la mitad de la tasa murciana.
El dato sitúa a la Región ante un problema que va más allá de una estadística anual. Cuando aproximadamente uno de cada tres habitantes se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social y más de uno de cada cuatro está bajo el umbral de riesgo de pobreza, las cifras describen una desigualdad persistente que las organizaciones sociales reclaman situar entre las prioridades de las administraciones.
Este 17 de octubre, EAPN ha vuelto a reclamar precisamente eso: que la pobreza deje de ocupar la agenda pública únicamente cuando llegan las estadísticas o las jornadas conmemorativas y se afronte mediante políticas estables capaces de actuar sobre sus causas.









