El balance de la DGT deja un verano especialmente negativo para la Región de Murcia. Doce personas perdieron la vida en las vías interurbanas durante julio y agosto, ocho más que en el mismo periodo del año pasado. Murcia registra uno de los mayores incrementos de España en un verano en el que la mortalidad nacional creció un 4%.
El verano termina con un dato difícil de encajar en la Región de Murcia. Mientras en el conjunto de España la mortalidad en carretera aumentó moderadamente, las cifras murcianas muestran un deterioro mucho más acusado: 12 personas fallecieron durante julio y agosto, frente a las cuatro registradas en esos mismos meses de 2025.
Son datos provisionales de la Dirección General de Tráfico y se refieren a accidentes ocurridos en vías interurbanas, con las víctimas contabilizadas durante las 24 horas posteriores al siniestro. La comparación deja a Murcia con ocho fallecidos más y supone triplicar la cifra del verano anterior.
Solo la Comunidad Valenciana, que pasa de 13 a 25 víctimas, registra un incremento absoluto superior. Murcia comparte así uno de los peores comportamientos del país en una estadística que, además, contrasta con la evolución de comunidades como Andalucía, Cataluña o Galicia, donde las muertes disminuyeron.
Julio anticipó el mal verano
El empeoramiento ya era visible al terminar julio. Ese mes murieron siete personas en las carreteras de la Región, frente a tres en julio de 2025.
Agosto añadió otras cinco víctimas y elevó el balance conjunto hasta las doce.
La comparación debe hacerse con prudencia. Murcia parte de cifras absolutas relativamente reducidas y unos pocos accidentes pueden provocar variaciones porcentuales muy grandes de un año a otro. La propia DGT advierte, al analizar las diferencias territoriales, de que no puede identificarse un patrón geográfico persistente detrás de los incrementos registrados este verano.
Eso no resta gravedad a los doce fallecimientos, pero evita convertir dos meses especialmente malos en una conclusión precipitada sobre una tendencia estructural.
Un verano con más desplazamientos
El balance llega además en un periodo de movilidad récord.
Las carreteras españolas soportaron durante julio y agosto alrededor de 102 millones de desplazamientos de largo recorrido, un 1,5% más que durante el verano anterior. En ese contexto se produjeron 218 siniestros mortales, con 240 fallecidos y 926 personas que necesitaron hospitalización.
En 2025 habían muerto 230 personas, por lo que la mortalidad nacional aumentó un 4%. Las hospitalizaciones, sin embargo, descendieron un 10%.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, calificó el balance como un mal verano. La media nacional fue de prácticamente cuatro fallecidos diarios durante julio y agosto.
Las carreteras convencionales continúan concentrando buena parte del problema. En ellas murieron 175 personas, el 73% del total, mientras autopistas y autovías registraron 65 víctimas, diez más que el año anterior.
Menos motoristas muertos, pero más víctimas en turismos
El balance nacional permite observar también algunos cambios relevantes.
Las víctimas entre usuarios vulnerables descendieron un 12%, hasta las 92. La mejora más destacada se produjo entre los motoristas, con una reducción considerable respecto al verano anterior. Por el contrario, aumentaron los fallecidos que viajaban en turismos.
Hay otro dato que vuelve a señalar comportamientos perfectamente evitables: 25 personas fallecidas que viajaban en turismo o furgoneta no utilizaban el cinturón de seguridad. Entre los ciclistas muertos, tres no llevaban casco.
También preocupa el aumento de víctimas entre los más jóvenes. El grupo de 15 a 24 años registró 31 fallecidos en España, ocho más que durante el verano de 2025.
El conjunto del año ofrece una imagen diferente
El fuerte incremento registrado este verano en Murcia no debe confundirse tampoco con la evolución general de la siniestralidad española durante 2026.
Hasta el 31 de agosto habían muerto 734 personas en las carreteras del país, frente a 750 durante el mismo periodo del año pasado. Es decir, pese al mal comportamiento de julio y especialmente de agosto, el acumulado anual mantiene una reducción del 2%.
La DGT considera que esa diferencia se encuentra todavía dentro de los márgenes de estabilidad estadística.
En Murcia, sin embargo, el balance de los dos principales meses vacacionales obliga a poner el foco sobre la seguridad vial. Doce muertos son ocho más que hace un año y, detrás de la frialdad de la estadística, significan doce viajes que nunca llegaron a su destino.
La comparación anual permitirá saber más adelante si este verano fue una anomalía especialmente trágica o el aviso de un problema más profundo. Por ahora, el dato es suficientemente contundente: las carreteras murcianas han cerrado julio y agosto con tres veces más fallecidos que el verano anterior.









