La Comunidad trabaja desde 2023 en cuatro proyectos de residencias de estudiantes que movilizan 94,2 millones de euros. Una de las iniciativas ya está terminada y otras tres continúan en desarrollo, en un mercado en el que algunas residencias privadas ya muestran listas de espera para el curso 2026-2027.
Encontrar una habitación se ha convertido en una de las primeras preocupaciones de muchos estudiantes que llegan a Murcia para comenzar la universidad. Antes incluso de elegir horarios, conocer compañeros o acostumbrarse al campus, toca resolver una cuestión mucho más básica: dónde vivir y cuánto va a costar hacerlo.
El creciente interés por este mercado también está llamando la atención de los inversores. Desde 2023, la Comunidad Autónoma ha trabajado en cuatro proyectos empresariales destinados a residencias de estudiantes que, en conjunto, suponen una inversión de 94,2 millones de euros.
De las cuatro iniciativas, una ya se encuentra ejecutada y las otras tres permanecen en diferentes fases de desarrollo.
Un mercado que gana atractivo
El Instituto de Fomento, a través de Invest in Murcia, está participando en la captación y acompañamiento de estas inversiones. La intención del Gobierno regional es aprovechar el peso de Murcia como ciudad universitaria para atraer proyectos que generen actividad económica y empleo.
Pero detrás de los millones aparece una realidad bastante más cotidiana.
La Universidad de Murcia mantiene una bolsa específica de alojamiento para sus estudiantes y ofrece información sobre colegios mayores, viviendas y residencias privadas, una muestra de hasta qué punto encontrar dónde vivir forma parte ya de las necesidades asociadas al comienzo de cada curso.
La oferta privada, además, no es precisamente barata.
Una de las residencias situadas junto a los principales campus de Murcia ofrece actualmente para el curso académico plazas en habitación doble por algo más de 809 euros mensuales, mientras una individual supera los 1.000 euros al mes. Las tres modalidades principales aparecen ya con lista de espera.
No puede extrapolarse el precio de una residencia concreta a todo el mercado murciano, pero sirve para mostrar la dimensión económica que puede alcanzar el alojamiento universitario.
94,2 millones detrás de cuatro proyectos
La cifra de inversión anunciada este domingo permite entender por qué las residencias de estudiantes han dejado de ser un sector secundario dentro del mercado inmobiliario.
Son 94,2 millones de euros para solo cuatro proyectos, aunque no se ha detallado todavía cuántas plazas aportarán en conjunto cuando todos estén terminados.
El consejero de Empresa, Empleo y Economía Social, Luis Alberto Marín, defiende que el objetivo no consiste únicamente en captar capital, sino en conseguir que las iniciativas terminen materializándose y generen empleo y actividad económica en la Región.
La cuestión para los estudiantes será otra: si ese aumento de la oferta acaba traduciéndose también en más posibilidades de alojamiento a precios asumibles.
Porque construir más habitaciones puede aliviar la presión existente, pero no garantiza por sí solo que sean accesibles para todos los bolsillos.
Estudiar fuera de casa tiene otro coste
El problema adquiere especial importancia para las familias que deben sumar el alojamiento a matrícula, transporte, alimentación, material y el resto de gastos asociados a estudiar lejos del domicilio habitual.
La diferencia entre conseguir una habitación asequible en un piso compartido o pagar una residencia con servicios incluidos puede representar varios miles de euros al terminar el curso.
Y ahí aparece uno de los riesgos del crecimiento del alojamiento universitario como producto de inversión: que aumente considerablemente el número de plazas, pero una parte de ellas quede orientada hacia estudiantes con mayor capacidad económica.
Murcia tiene elementos suficientes para mantener una demanda elevada. La presencia de la Universidad de Murcia y la UCAM, junto a estudiantes nacionales e internacionales, genera cada septiembre un importante movimiento alrededor de los campus. La propia oferta de residencias está diseñada para atender perfiles que van desde alumnos de primer curso hasta estudiantes Erasmus o de posgrado.
Los 94,2 millones anunciados muestran que los inversores también han visto esa oportunidad.
Ahora falta comprobar qué dejan esos proyectos cuando abran sus puertas. Porque el éxito no debería medirse únicamente en millones captados o edificios construidos. Para miles de jóvenes y sus familias habrá una medida bastante más sencilla: que estudiar en Murcia no dependa de poder pagar una habitación de mil euros al mes.








