CSIF denuncia ante la Inspección de Trabajo posibles deficiencias en vehículos, instalaciones y procedimientos del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento. El sindicato alerta de trabajos en altura sin protección suficiente, material que viajaría sin asegurar, posibles plazas sin cinturón y la ausencia de una zona específica para descontaminar equipos y vestuario.
Los bomberos están acostumbrados a entrar donde los demás salen. Incendios, accidentes de tráfico, rescates o intervenciones con materiales peligrosos forman parte de un trabajo en el que el riesgo resulta inevitable. Lo que sus representantes sindicales no están dispuestos a aceptar es que a ese peligro se sumen otros derivados de sus propios vehículos, instalaciones o procedimientos.
CSIF Región de Murcia ha presentado una denuncia ante la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social para que investigue las condiciones en las que desarrolla su actividad el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento del Ayuntamiento de Cartagena.
El escrito, presentado por Martín Toledo Soto, delegado de Prevención y de Bomberos de CSIF en el Ayuntamiento, recoge seis cuestiones que el sindicato considera que podrían comprometer la seguridad y salud de los trabajadores. Será ahora la Inspección la que deba comprobar si esas situaciones incumplen la normativa y determinar, en su caso, qué medidas deben adoptarse.
Trabajos en altura sin protección suficiente
Una de las principales preocupaciones se encuentra sobre los propios camiones.
Según CSIF, determinados trabajos obligan a los bomberos a subir al techo de algunos vehículos que no dispondrían de barandillas u otros sistemas adecuados de protección frente a una posible caída. El sindicato pide comprobar si existe una evaluación específica de ese riesgo y si los vehículos están realmente preparados para realizar esas tareas.
La denuncia también señala la presencia de herramientas y equipos que permanecerían sin asegurar en el interior de algunos vehículos.
Puede parecer un detalle menor hasta que se piensa en las condiciones en las que circula un camión de bomberos: desplazamientos de emergencia, frenadas, aceleraciones y maniobras rápidas. Cualquier objeto pesado que se desplace dentro del habitáculo puede convertirse en un peligro para la propia dotación.
Dudas sobre los cinturones de seguridad
Otro de los puntos trasladados a Trabajo afecta a uno de los vehículos de primera salida.
CSIF pide comprobar la posible ausencia de cinturones de seguridad en algunas plazas traseras, precisamente en vehículos cuyos desplazamientos pueden producirse a gran velocidad y bajo condiciones de emergencia.
Las instalaciones del parque tampoco quedan fuera de la denuncia. El sindicato cuestiona el sistema utilizado para abrir y cerrar determinadas puertas de acceso a las naves, que se accionaría mediante una cuerda y podría obligar a realizar movimientos o esfuerzos poco adecuados.
Son situaciones distintas, pero todas conducen a la misma pregunta: si los riesgos están correctamente evaluados y si se han tomado las medidas necesarias para reducirlos.
Sin una zona específica de descontaminación
La cuestión quizá menos visible para el ciudadano, pero especialmente relevante para los profesionales, es la descontaminación después de determinadas intervenciones.
Los bomberos pueden regresar al parque con ropa, herramientas y equipos expuestos a humo, sustancias químicas u otros contaminantes. CSIF denuncia que no existe una zona específica destinada a descontaminar al personal y el material y advierte del riesgo de trasladar esos residuos a espacios comunes.
El sindicato reclama una separación adecuada entre las denominadas zonas sucias y las dependencias utilizadas habitualmente por los trabajadores.
Un conflicto que va más allá del parque
La denuncia llega además pocas semanas después de que CSIF reclamara un parque de bomberos en La Manga, argumentando que los tiempos de respuesta pueden alcanzar entre 25 y 30 minutos en determinados puntos durante una época en la que la zona multiplica su población.
El sindicato reconoce las actuaciones anunciadas por el Ayuntamiento para modernizar el servicio —renovación de vehículos y equipamiento, formación y reorganización—, pero considera que esas mejoras deben ir acompañadas de garantías suficientes para quienes trabajan en primera línea.
Por ahora estamos ante una denuncia sindical, no ante unas deficiencias acreditadas por la Inspección de Trabajo. Esa distinción es importante. Corresponderá a la autoridad laboral investigar los hechos y determinar si existe algún incumplimiento.
Pero el debate planteado por los bomberos resulta difícil de ignorar: quienes salen cada día a proteger a los ciudadanos asumen riesgos que forman parte de su profesión. Los que puedan evitarse dentro de su propio parque, sus vehículos o sus procedimientos no deberían formar parte del trabajo.









