Los daños agrícolas provocados por las tormentas en Murcia, deja una primera estimación de unas 20.000 hectáreas afectadas en el norte y el centro de la Región, con especial incidencia en Mula, Bullas, Calasparra y Moratalla, según la valoración inicial difundida por UPA-Murcia tras el episodio meteorológico.
Daños agrícolas tormentas Murcia: una primera estimación de 20.000 hectáreas
Las tormentas que atravesaron el norte y el centro de la Región de Murcia han provocado importantes daños en el campo, con una primera estimación de alrededor de 20.000 hectáreas afectadas. La valoración, difundida por UPA-Murcia el martes 11 de agosto, sitúa los mayores perjuicios en los municipios de Mula, Bullas, Calasparra y Moratalla.
La cifra debe tratarse como provisional. Procede de una primera estimación de la organización agraria y no de un balance oficial definitivo de la Administración regional. Por tanto, cualquier actualización posterior deberá diferenciar con claridad este primer cálculo de las cifras que puedan certificar más adelante las administraciones, cooperativas, organizaciones agrarias o entidades aseguradoras.
El episodio meteorológico ha golpeado especialmente a zonas agrícolas de secano y a cultivos que se encontraban en momentos sensibles de campaña. La magnitud económica de los daños aún no está cerrada y tampoco existe, al cierre de la información revisada, un reparto oficial consolidado por municipio y cultivo.
La situación tiene relevancia inmediata para productores, cooperativas y explotaciones afectadas, ya que la evaluación de daños será determinante para conocer el alcance real de las pérdidas, las posibles ayudas y la respuesta del sistema de seguros agrarios.
Almendro, viñedo, olivar y cultivos aromáticos entre los más afectados
El almendro figura entre los cultivos más perjudicados por las tormentas. El episodio llegó en plena recolección y, según la valoración difundida, en algunas explotaciones más de la mitad de la cosecha pendiente habría terminado en el suelo. También se han comunicado daños sobre almendra que ya se encontraba en secaderos.
Este impacto resulta especialmente sensible por el momento de la campaña. Cuando el cultivo se encuentra en fase de recogida, una tormenta con granizo o precipitaciones intensas puede afectar tanto al fruto pendiente en el árbol como al producto ya recolectado o en proceso de secado. La pérdida de calidad o cantidad condicionará la rentabilidad final de muchas explotaciones.
Las afecciones alcanzan también a viñedos próximos a la vendimia, olivares, cultivos aromáticos y caminos rurales. En el caso de las zonas vitivinícolas, la cercanía de la campaña de recogida de la uva aumenta la preocupación, ya que cualquier daño sobre la producción puede repercutir en el calendario de vendimia y en la cantidad finalmente disponible.
Los caminos rurales dañados añaden otra dificultad práctica. La movilidad dentro de las explotaciones, el acceso a parcelas, el transporte de producto y la entrada de maquinaria pueden verse afectados si las infraestructuras agrarias quedan deterioradas tras el paso de las tormentas.
UPA-Murcia reclama ayudas y revisar los seguros agrarios
UPA-Murcia ha reclamado ayudas económicas para los productores afectados y ha planteado la necesidad de revisar el sistema de seguros agrarios para adaptarlo a episodios meteorológicos de mayor intensidad. La organización agraria vincula así la respuesta inmediata a los daños con un debate más amplio sobre la capacidad de cobertura ante fenómenos extremos.
La petición de ayudas deberá concretarse en función de los balances definitivos y de los procedimientos que puedan activar las administraciones competentes. Mientras no exista una evaluación oficial cerrada, no puede atribuirse una cuantía económica total ni un volumen de compensaciones por explotación, municipio o cultivo.
La revisión del sistema de seguros agrarios se plantea como una cuestión de fondo para el sector. Los daños por tormentas, granizo o fenómenos meteorológicos intensos pueden tener efectos muy desiguales según cultivo, fase de campaña, ubicación de la parcela y cobertura contratada. Por ello, los agricultores afectados deberán conservar documentación que permita acreditar las pérdidas.
Fotografías, partes de daños, documentación de la explotación, datos de producción, información de cooperativas y comunicaciones con aseguradoras pueden resultar relevantes en las próximas fases. La acreditación será clave tanto para posibles ayudas públicas como para los trámites vinculados a pólizas agrarias.
Seguimiento pendiente de valoración oficial y efectos sobre la vendimia
El seguimiento informativo deberá centrarse ahora en la valoración oficial de los daños, el papel de Agroseguro, la posible activación de ayudas, la superficie definitiva afectada y los efectos sobre la vendimia. También será necesario conocer si las estimaciones iniciales se mantienen, se reducen o aumentan tras las comprobaciones sobre el terreno.
La información disponible no permite todavía cerrar una cuantificación económica de los daños. Tampoco existe un desglose consolidado de hectáreas por municipio y cultivo. Este punto es importante para evitar presentar como definitivo un balance que todavía se encuentra en fase inicial.
Para Mula, Bullas, Calasparra y Moratalla, la prioridad pasa ahora por medir el impacto real en almendro, viñedo, olivar, aromáticas y caminos rurales. La campaña agrícola puede verse condicionada tanto por las pérdidas directas de cosecha como por los daños en infraestructuras necesarias para recolectar, transportar o gestionar la producción.
Las tormentas dejan así un primer balance agrario de alta preocupación en la Región de Murcia, con unas 20.000 hectáreas afectadas según UPA-Murcia y varios cultivos clave pendientes de evaluación definitiva. La evolución de los próximos días permitirá conocer el alcance real de las pérdidas y la respuesta institucional ante los daños sufridos por los productores.









