Presión académica, ansiedad y el miedo de los jóvenes a quedarse atrás
La PAU 2026 en Murcia moviliza esta semana a más de 7.800 estudiantes que afrontan la Prueba de Acceso a la Universidad entre nervios, presión académica e incertidumbre sobre su futuro.
A simple vista podría parecer una escena repetida cada año. Y, en parte, lo es. Sin embargo, detrás de los apuntes subrayados y de los nervios habituales existe una realidad más compleja que afecta a miles de jóvenes: la sensación de que una nota puede condicionar su futuro.
“Estoy nervioso, pero confío en el trabajo que he hecho”, explican muchos estudiantes en las entrevistas recogidas por distintos medios regionales durante las horas previas a los exámenes. Otros reconocen sentir presión por alcanzar la nota necesaria para estudiar la carrera que desean. No se trata únicamente de aprobar. Se trata de no quedarse fuera.
Aquí podemos oír algunos testimonios recogidos por la Cadena Ser Murcia:
La presión académica durante la PAU 2026 en Murcia
La PAU es solo un examen. Pero para muchos jóvenes simboliza algo más. Representa el acceso a estudios superiores, la posibilidad de construir un proyecto de vida y, en ocasiones, la esperanza de mejorar las oportunidades de sus familias.
El problema aparece cuando una parte de esa generación comienza a sentir que su valor personal depende de un resultado académico.
Profesores y orientadores llevan años advirtiendo sobre el aumento de la ansiedad entre adolescentes y jóvenes. La presión por rendir, la incertidumbre sobre el futuro laboral y la constante comparación en redes sociales forman parte del paisaje cotidiano de quienes hoy tienen entre 17 y 25 años. A ello se suma una realidad económica que no siempre aparece en los exámenes.
Las dificultades económicas de los estudiantes murcianos
Según un estudio recogido por el periódico Magisterio, un 30% de los jóvenes ha abandonado en algún momento sus estudios por motivos económicos. Detrás de ese dato hay historias concretas: estudiantes que necesitan trabajar para ayudar en casa, familias que hacen esfuerzos extraordinarios para sostener una matrícula o jóvenes que renuncian a determinadas opciones académicas por falta de recursos.
La igualdad de oportunidades sigue siendo uno de los grandes desafíos del sistema educativo.
Porque no todos los estudiantes parten desde el mismo lugar. Y este año 2026 con la PAU en Murcia no será distinto.
Mientras algunos pueden dedicar meses exclusivamente a preparar sus exámenes, otros compaginan estudios, responsabilidades familiares o situaciones económicas complejas.
La nota final puede ser la misma. Las circunstancias que la rodean, no.
Ansiedad y miedo al fracaso entre los jóvenes
Psicólogos y educadores coinciden en señalar un factor que aparece con frecuencia durante estas semanas: el miedo a decepcionar.
Decepcionar a la familia.
Decepcionarse a uno mismo.
Sentir que años de esfuerzo quedan reducidos a una cifra.
Muchos jóvenes cargan con expectativas que van mucho más allá del examen que tienen delante. En ocasiones sienten que están siendo evaluados como personas cuando, en realidad, solo están siendo evaluados en unos conocimientos concretos.
La diferencia parece pequeña, pero no lo es.
Porque una nota puede medir conocimientos.
No puede medir el esfuerzo realizado.
No puede medir la capacidad de levantarse después de una dificultad.
No puede medir la empatía, la creatividad, la responsabilidad o la fortaleza emocional.
De ahí radica la idea, como dice el psicopedagogo y neuropsicólogo Luis Abad, director de de los Centros de Desarrollo Cognitivo RED CENIT en esta entrevista, de que los jóvenes, hoy, se aplican para sacar buenas notas, pero no para aprender conocimientos
Lo que una sociedad espera de sus jóvenes
Quizá el verdadero debate no debería centrarse únicamente en cómo examinamos mejor.
También deberíamos preguntarnos cómo acompañamos mejor.
Qué mensaje estamos enviando a quienes comienzan su vida adulta.
Qué papel tienen las familias, los centros educativos y las instituciones a la hora de reducir una presión que, en algunos casos, termina convirtiéndose en ansiedad o frustración.
Vivimos en una sociedad que exige a los jóvenes preparación, flexibilidad, idiomas, formación continua y adaptación permanente. Pero al mismo tiempo les ofrece un mercado laboral incierto, dificultades para acceder a una vivienda y crecientes obstáculos para desarrollar proyectos de vida estables.
Por eso la PAU no habla únicamente de educación.
También habla de expectativas, de oportunidades y de futuro.

Ninguna nota debería definir una vida
Estos días miles de jóvenes murcianos entrarán en las aulas con nervios, ilusión y miedo.
Es normal.
Forma parte de cualquier prueba importante.
Pero quizá convenga recordar algo que a veces olvidamos.
Una nota puede abrir o cerrar una puerta concreta.
No determina el valor de una persona.
Las sociedades rara vez fracasan porque sus jóvenes suspendan un examen.
Fracasan cuando terminan creyendo que una calificación es más importante que las personas que hay detrás de ella.
Y eso sí debería preocuparnos a todos.









