La Región utilizará imágenes de radar de los satélites europeos Sentinel-1 para detectar movimientos y deformaciones de apenas unos milímetros en el terreno y las estructuras. El proyecto arrancará en 15 balsas de Águilas y Totana e incluirá un estudio específico en Sangonera.
Satélites para aumentar la seguridad de las balsas
La Región de Murcia llevará la vigilancia de sus infraestructuras hidráulicas hasta el espacio. El Gobierno regional ha puesto en marcha un proyecto para utilizar tecnología de radar por satélite con la que pretende detectar posibles movimientos del terreno o deformaciones en las balsas de riego antes de que puedan convertirse en un problema de mayor envergadura.
La iniciativa empleará información procedente de los satélites europeos Sentinel-1, pertenecientes al programa Copernicus, y técnicas de interferometría radar conocidas como InSAR. Esta combinación permite comparar imágenes obtenidas en diferentes momentos y descubrir variaciones extremadamente pequeñas en la superficie.
El objetivo es disponer de una nueva herramienta que complemente las inspecciones que actualmente realizan técnicos e ingenieros y avanzar hacia un sistema de mantenimiento más preventivo.
Movimientos de apenas unos milímetros
La principal ventaja de esta tecnología está en su precisión. El análisis de las imágenes de radar permite identificar deformaciones milimétricas que pueden resultar imperceptibles en una inspección visual convencional.
Los satélites observan periódicamente una misma zona y los técnicos pueden comparar la información recopilada. Si determinados puntos comienzan a desplazarse de manera anómala, el sistema puede mostrar esa evolución.
No significa que cualquier pequeño movimiento implique que una balsa se encuentre en peligro. Lo relevante será analizar la evolución de los datos y determinar si aparece un patrón que pueda indicar un posible proceso de inestabilidad.
De esta forma, los responsables de las infraestructuras podrían disponer de información adicional para decidir dónde es necesario intensificar las inspecciones o realizar actuaciones de mantenimiento.
Las primeras 15 balsas estarán en Águilas y Totana
El proyecto comenzará de forma prioritaria sobre 15 balsas de riego situadas en Águilas y Totana.
Estas infraestructuras servirán como banco de pruebas para comprobar la capacidad de la metodología para realizar un seguimiento continuado y detectar posibles movimientos.
Además, se llevará a cabo un análisis específico de la balsa de Sangonera, considerada de especial interés desde el punto de vista técnico. En este caso se estudiará con mayor profundidad la capacidad de los datos satelitales para identificar señales que pudieran estar asociadas a procesos de inestabilidad estructural.
Los resultados permitirán determinar posteriormente las posibilidades de extender el modelo de vigilancia a otras infraestructuras hidráulicas de la Región.
Cómo funciona la tecnología InSAR
La interferometría radar por satélite utiliza imágenes obtenidas sobre un mismo territorio en diferentes fechas.
Al comparar las señales de radar es posible calcular si una determinada superficie se ha desplazado ligeramente entre una observación y la siguiente.
La gran ventaja es que el seguimiento puede realizarse sobre amplias superficies sin necesidad de instalar sensores físicos en cada uno de los puntos que se quieren analizar.
Sentinel-1 utiliza precisamente radar de apertura sintética, una tecnología diseñada para observar la superficie terrestre tanto de día como de noche y con independencia de buena parte de las condiciones meteorológicas.
Esto convierte los datos en una herramienta especialmente interesante para el seguimiento de movimientos del terreno y de determinadas infraestructuras.
La tecnología no sustituirá las inspecciones tradicionales
El Gobierno murciano insiste en que los satélites no sustituirán el trabajo de ingenieros y técnicos sobre el terreno.
La intención es justamente la contraria: aportarles una nueva fuente de información que permita decidir dónde deben concentrarse las inspecciones y detectar posibles anomalías antes de que sean visibles.
El consejero de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, Joaquín Buendía, ha defendido que el proyecto permite poner “los ojos del espacio” al servicio de la seguridad de las infraestructuras hidráulicas y de las personas.
La vigilancia satelital se sumará así a los procedimientos habituales de inspección, auscultación, conservación y mantenimiento.
Del mantenimiento correctivo a la prevención
Una de las claves del proyecto es cambiar la forma de afrontar determinados problemas.
Tradicionalmente, muchas actuaciones sobre infraestructuras se realizan después de que una inspección detecte una anomalía o aparezcan síntomas visibles. La utilización continuada de información satelital abre la posibilidad de avanzar hacia un modelo predictivo y preventivo.
Si los datos muestran una evolución anormal en una determinada zona, los técnicos podrán analizarla con mayor detalle antes de que el problema avance.
Esto puede permitir programar actuaciones de conservación con mayor antelación y reducir el riesgo de reparaciones de emergencia, especialmente importantes en unas instalaciones directamente vinculadas al suministro de agua para el regadío.
Agua, agricultura y tecnología
La iniciativa tiene una relevancia especial en la Región de Murcia por el enorme peso que tiene el regadío dentro de su modelo agrícola.
Las balsas permiten almacenar y regular los recursos disponibles para distribuirlos posteriormente entre las explotaciones. Mantener estas infraestructuras en buenas condiciones es fundamental tanto desde el punto de vista de la seguridad como de la eficiencia en la utilización del agua.
La incorporación de información procedente del espacio se suma a otras tecnologías que durante los últimos años han llegado al campo murciano: sensores, telecontrol, sistemas de riego automatizados, estaciones meteorológicas o herramientas para conocer las necesidades hídricas de los cultivos.
Ahora, la mirada se amplía todavía más. Los satélites Sentinel-1 observarán desde cientos de kilómetros de altura movimientos de apenas unos milímetros en las balsas murcianas, con la intención de convertir esos datos en una nueva herramienta para anticiparse a los problemas.









