El Ayuntamiento reclama un protocolo adaptado a su especial vulnerabilidad después de una jornada con 864 llamadas atendidas, 31 personas rescatadas y graves problemas coincidiendo con la salida de los centros educativos
Los Alcázares comienza a recuperar la normalidad después de las lluvias torrenciales del viernes, pero el agua ha dejado algo más que barro, daños y calles anegadas. El Ayuntamiento reclama ahora una revisión de los protocolos de emergencia para que las alertas meteorológicas tengan en cuenta la especial vulnerabilidad de un municipio que lleva años sufriendo episodios recurrentes de inundaciones.
El balance provisional refleja la magnitud de lo ocurrido: 864 llamadas atendidas, 31 personas rescatadas, 19 trasladadas, cuatro personas vulnerables atendidas y 12 asistencias sanitarias. También se registraron 17 avisos para realizar achiques y llegó a movilizarse a más de un centenar de efectivos.
Más de 100 litros en poco más de una hora
La intensidad de la lluvia terminó superando ampliamente las previsiones iniciales en determinados momentos.
Entre las 14:05 y las 15:15 horas se registraron 104 litros por metro cuadrado, mientras que los registros de AMETSE situaron la acumulación total en el centro de Los Alcázares en aproximadamente 200 litros por metro cuadrado durante todo el episodio.
El alcalde, Mario Pérez Cervera, considera que estas cifras demuestran que los niveles de alerta no producen las mismas consecuencias en todos los territorios.
«Una alerta naranja en Los Alcázares no es igual que una alerta naranja en cualquier otro municipio de la Región», ha defendido el regidor, que reclama criterios específicos para una localidad especialmente expuesta a la llegada de agua y arrastres procedentes de las ramblas y de zonas situadas aguas arriba.
La salida de 1.200 estudiantes en plena tormenta
Uno de los momentos más delicados se produjo en el IES Antonio Menárguez Costa, donde estudian alrededor de 1.200 alumnos.
La salida del alumnado se produjo sobre las 14:30 horas, precisamente cuando las precipitaciones alcanzaban una de sus mayores intensidades. El Ayuntamiento tuvo que destinar recursos a gestionar la situación mientras numerosas familias acudían en sus vehículos a recoger a los estudiantes.
El Consistorio asegura que había solicitado previamente una coordinación específica con la Administración regional. El pasado septiembre planteó que, ante una alerta naranja, se cerraran los centros educativos del municipio.
El Ayuntamiento sí había decidido cerrar los centros de su competencia destinados a colectivos especialmente vulnerables, entre ellos las escuelas infantiles y dependencias municipales para mayores.
Daños y recuperación
Superada la fase más crítica, los trabajos se centran ahora en retirar barro y residuos, realizar achiques y evaluar los daños en edificios municipales, viviendas, comercios, playas y espacios públicos.
Entre las zonas afectadas se encuentra la playa de Los Narejos, que ha perdido una parte importante de su arena, además de centros educativos que sufrieron inundaciones. Más de un centenar de efectivos han continuado trabajando durante la fase posterior a la emergencia.
El Ayuntamiento vuelve además a reclamar actuaciones hidráulicas en las cabeceras de las ramblas y en las zonas altas para intentar reducir la cantidad de agua, barro y arrastres que termina llegando al municipio.
Los Alcázares lleva desde 2019 encadenando episodios graves de inundaciones. La discusión que deja este último temporal va, por tanto, más allá de reparar los daños: si un territorio es especialmente vulnerable, la cuestión es si las medidas preventivas deben activarse antes y adaptarse específicamente a ese riesgo.








