El fortalecimiento de Flávio Bolsonaro ha coincidido con una subida de la Bolsa y una caída del dólar, mientras los inversores incorporan el escenario electoral a sus cálculos
La carrera presidencial brasileña ya no se disputa únicamente en las encuestas. También comienza a reflejarse en los mercados financieros.
Durante las últimas semanas, el Ibovespa pasó de aproximadamente 166.000 puntos a superar los 185.000, en un movimiento que analistas han relacionado, entre otros factores, con el cambio de percepción sobre las posibilidades de la oposición en las elecciones de octubre.
El movimiento se intensificó después de la publicación de nuevas encuestas que mostraron una disputa más ajustada entre Lula y Flávio Bolsonaro. El 2 de septiembre, el Ibovespa registró una subida diaria del 3,05%, mientras los inversores comenzaron a incorporar con mayor intensidad un eventual cambio de gobierno en sus expectativas.
El martes 8, después del festivo del Día de la Independencia, el dólar cayó un 0,79%, hasta R$ 5,0892. Ese mismo día, las tasas de los contratos de depósitos interfinancieros también descendieron, en un movimiento asociado al fortalecimiento de Flávio en las encuestas y a la crisis del Supremo.
El fenómeno revela algo que suele quedar oculto detrás de los números electorales: las encuestas también producen efectos materiales antes de que se deposite un solo voto. Los inversores anticipan escenarios, ajustan posiciones y reaccionan a la posibilidad de cambios en la política económica y fiscal.
Pero convertir estos movimientos en una supuesta aprobación económica de un candidato sería simplificar demasiado el fenómeno. La Bolsa también responde a factores internacionales, al petróleo, a los tipos de interés y a las expectativas sobre la economía mundial. De hecho, la subida del Ibovespa del 10 de septiembre estuvo fuertemente influida por el aumento del precio del petróleo.
La elección, por tanto, ya forma parte de los cálculos del mercado. Y la experiencia demuestra que los intereses financieros suelen reaccionar mucho antes que la población a las promesas de un futuro gobierno.









