Matavendimia celebra este fin de semana su quinta edición con bodegas de la DOP Jumilla, catas, gastronomía, música, artesanía y visitas culturales. Autobuses especiales conectarán la feria con Murcia, Cartagena, Lorca y Caravaca de la Cruz.
Jumilla volverá a convertir este fin de semana el vino en uno de sus principales escaparates turísticos. Los días 24 y 25 de octubre, el Paseo del Poeta Lorenzo Guardiola acogerá la quinta edición de Matavendimia, la Feria del Vino y del Enoturismo DOP Jumilla, una celebración nacida alrededor de una tradición profundamente ligada a la comarca: festejar el final de la vendimia.
La feria reunirá a las bodegas de la Denominación de Origen Protegida Jumilla junto a propuestas gastronómicas, catas, talleres, artesanía, música en directo y actividades para niños. El objetivo es acercar la cultura vitivinícola no solo al público especializado, sino también a quienes quieran conocer el vino desde una perspectiva turística, cultural y gastronómica.
La entrada al recinto será libre y los visitantes podrán adquirir la copa conmemorativa de Matavendimia para realizar las degustaciones. La programación se completa con experiencias que salen del propio recinto ferial y permiten conocer el patrimonio de Jumilla y sus bodegas.
Catas, Monastrell y gastronomía
El vino será inevitablemente el protagonista. La programación anunciada incluye nueve catas con maridaje, dirigidas por profesionales de la sumillería, entre ellos Almudena Alberca, Master of Wine, además de visitas a bodegas y diferentes propuestas relacionadas con la gastronomía y la cultura tradicional.
Matavendimia pretende mostrar también lo que hay detrás de una botella. La DOP Jumilla se extiende por el municipio murciano y por seis localidades de la provincia de Albacete —Hellín, Montealegre del Castillo, Fuente Álamo, Ontur, Albatana y Tobarra— y tiene en la Monastrell su variedad de uva más característica.
La denominación cuenta con alrededor de 20.000 hectáreas de viñedo, buena parte cultivado en secano sobre terrenos calizos y en unas condiciones climáticas especialmente duras. Es precisamente esa combinación de suelo, escasez de lluvias y numerosas horas de sol la que ha contribuido a construir la personalidad de sus vinos.
La feria busca aprovechar ese patrimonio para reforzar una actividad que cada vez tiene mayor peso alrededor del sector: el enoturismo.
Autobuses para llegar desde distintos puntos de la Región
Una de las novedades que permitirá ampliar el alcance de la feria es el Bus del Vino, con servicios especiales para desplazarse hasta Jumilla sin necesidad de utilizar el vehículo particular.
Habrá salidas desde Murcia, Cartagena, Lorca y Caravaca de la Cruz, con diferentes horarios durante el sábado y el domingo. El billete cuesta 15 euros e incluye el viaje de ida y vuelta y la copa de bienvenida de Matavendimia. Algunas rutas incorporan además una visita guiada al Museo del Vino o al Museo Etnográfico.
El autobús procedente de Lorca saldrá el sábado a las 10.00 horas y realizará una parada en Caravaca de la Cruz a las 11.00, antes de continuar hasta Jumilla. A su llegada, los viajeros podrán realizar una visita guiada al Museo del Vino y posteriormente desplazarse hasta el recinto de la feria. El regreso está previsto a las 19.00 horas.
La iniciativa permite además conectar dos zonas vitivinícolas del interior de la Región. Caravaca se encuentra dentro del ámbito de influencia de la DOP Bullas, mientras Jumilla da nombre a una de las denominaciones históricas del sureste español.
El vino como reclamo para conocer Jumilla
Matavendimia no se limita a las degustaciones. Durante el fin de semana se han programado visitas guiadas por el casco antiguo, el Castillo y los museos de Jumilla, además de una visita teatralizada a la fortaleza para acercar al visitante a la historia de la ciudad.
El planteamiento responde a una estrategia cada vez más habitual en los territorios productores: utilizar el vino como puerta de entrada para descubrir también el patrimonio, la gastronomía y el paisaje.
El propio nombre de la feria procede de la celebración tradicional del final de la vendimia. Lo que comenzó como una costumbre vinculada al trabajo agrícola se ha transformado en un acontecimiento abierto al público que este año alcanza su quinta edición.
Durante dos días, Jumilla pretende enseñar precisamente esas dos caras de su relación con el vino: la de un cultivo que durante generaciones ha formado parte de su economía y su paisaje y la de un recurso capaz de atraer visitantes y generar actividad alrededor de bodegas, restaurantes, alojamientos y patrimonio.
Este fin de semana, cuando la vendimia ya ha terminado, el vino volverá a llenar las calles de Jumilla. Esta vez no para recoger la uva, sino para celebrar todo lo que se construye alrededor de ella.









