El hallazgo, de cerca de 2.000 años de antigüedad, conserva letras de hasta 23 centímetros y pudo formar parte de una gran inscripción conmemorativa de época romana. La pieza será trasladada al Museo Arqueológico de Murcia para su estudio y conservación.
Los Baños Romanos de Fortuna han sacado a la luz una nueva pieza de su pasado. Los trabajos arqueológicos desarrollados en el yacimiento han permitido descubrir una inscripción monumental de casi 2.000 años de antigüedad que, según las primeras estimaciones de los investigadores, pudo alcanzar al menos 4,8 metros de longitud.
El tamaño de sus caracteres da una idea de la importancia del hallazgo. La inscripción se conserva parcialmente sobre un gran sillar de piedra y presenta dos líneas de texto delimitadas por molduras. Las letras de la línea principal alcanzan 23 centímetros de altura, mientras que las de la segunda rondan los 13 centímetros. En toda la Región de Murcia únicamente se conocen otros tres ejemplos con caracteres de dimensiones semejantes, todos ellos localizados en Cartagena, la antigua Carthago Nova.
La excavación está dirigida por el profesor Gonzalo Matilla, de la Universidad de Murcia, dentro de una nueva fase de recuperación del complejo termal financiada por el Gobierno regional con 150.000 euros.
Una inscripción que puede cambiar la interpretación del yacimiento
La pieza apareció durante la limpieza de una zona afectada por el derrumbe de una estructura antigua. Los arqueólogos localizaron el sillar integrado en un muro que inicialmente había sido interpretado como parte del cierre norte del balneario.
El descubrimiento ha permitido comprobar que aquel muro había sido construido reutilizando elementos arquitectónicos anteriores, un dato que ofrece nuevas pistas sobre las diferentes etapas por las que pasó el conjunto.
Aunque solo se conserva una parte de la inscripción original, los investigadores han conseguido identificar el final de un nombre romano. Las características de las letras permiten situarla provisionalmente entre finales del siglo I antes de Cristo y el siglo I después de Cristo, con indicios que apuntan a que podría corresponder a la época del emperador Augusto.
Además, en la línea inferior aparece una palabra relacionada con el arquitrabe, uno de los elementos horizontales que descansaban sobre las columnas en la arquitectura clásica. Esta circunstancia, junto al enorme tamaño de las letras, lleva a los investigadores a plantear que pudo tratarse de una inscripción conmemorativa vinculada a una construcción monumental.
La hipótesis todavía deberá confirmarse. Precisamente por ello, la pieza será trasladada al Museo Arqueológico de Murcia, donde podrá ser documentada, conservada y estudiada en mejores condiciones.
Un complejo termal que sigue ofreciendo información
El hallazgo no ha sido el único resultado de esta campaña arqueológica. Los trabajos han permitido también despejar completamente la piscina del complejo termal y reconocer el contorno del edificio principal, lo que facilita reconstruir con mayor precisión cómo estaba organizado este espacio hace aproximadamente dos milenios.
Los Baños Romanos de Fortuna constituyen uno de los testimonios más importantes del aprovechamiento de las aguas termales durante la época romana en la Región. El yacimiento está declarado Bien de Interés Cultural desde 2016 y lleva años siendo investigado por equipos de la Universidad de Murcia.
El director general de Patrimonio Cultural, Patricio Sánchez, calificó la pieza como un hallazgo «excepcional» tanto por sus dimensiones como por la información que puede aportar sobre la importancia que alcanzó el complejo. La alcaldesa de Fortuna, Catalina Herrero, destacó por su parte que el descubrimiento permite conocer mejor la historia del municipio y la relevancia que tuvo este enclave durante la época romana.
Casi cinco metros de piedra y letras monumentales
El tamaño estimado de la inscripción es precisamente lo que convierte el descubrimiento en algo poco habitual. A partir de las dimensiones del bloque conservado y de sus caracteres, los arqueólogos calculan que el texto completo debió extenderse durante al menos 4,80 metros.
Su estudio puede ayudar ahora a determinar quién promovió aquella construcción, qué intervención arquitectónica conmemoraba y qué importancia llegó a tener el complejo termal de Fortuna.
La campaña forma parte de un proyecto más amplio para investigar, conservar y recuperar el yacimiento. Además de las excavaciones, contempla la documentación de estructuras y elementos arquitectónicos y actuaciones destinadas a facilitar la futura puesta en valor del conjunto.
Dos mil años después, unas letras de 23 centímetros grabadas sobre piedra han vuelto a abrir una ventana sobre la Fortuna romana. Y lo encontrado hasta ahora es únicamente un fragmento de una inscripción que, completa, debió resultar difícil de pasar por alto para cualquiera que entrara en aquel edificio.









