La Romería de la Fuensanta marca este martes el final de una Feria que comenzó el 3 de septiembre y que este año ha reforzado su presencia alrededor del río Segura. Los Huertos del Malecón, la FICA, Moros y Cristianos, el Lemon Pop y una programación cultural repartida por el centro han convivido con seis nuevos espacios con los que el Ayuntamiento busca extender las fiestas más allá de sus escenarios tradicionales.
Murcia llega este martes al final de trece días en los que la ciudad ha cambiado buena parte de su rutina. La Feria de Septiembre se despide con la Romería de la Fuensanta como gran acto final, después de una edición que ha intentado crecer no tanto en duración como en presencia urbana.
Desde que la patrona descendió de su santuario el pasado 3 de septiembre, la Feria ha vuelto a apoyarse en sus grandes referencias: los Huertos del Malecón, las atracciones de la FICA, los Moros y Cristianos y una programación cultural y musical que ha llenado teatros, plazas y jardines. Pero la edición de 2026 ha añadido una novedad importante: el río Segura ha pasado a funcionar como eje de buena parte de las actividades, incorporando seis nuevos espacios a la celebración.
El resultado ha sido una Feria más extendida por la ciudad y menos concentrada en los recintos que tradicionalmente acaparaban la actividad.
El Malecón mantiene su peso
Pocas cosas identifican tanto la Feria de Septiembre como los Huertos del Malecón. Este año han participado 15 huertos gastronómicos, a los que se ha añadido una zona específica para los más pequeños.
Durante casi dos semanas, la gastronomía tradicional ha compartido espacio con catas, artesanía y productos de las denominaciones de origen de Bullas, Jumilla y Yecla. El recinto ha vuelto a ejercer como uno de los grandes puntos de encuentro de las fiestas.
A pocos kilómetros, la FICA ha mantenido la otra gran cara de la Feria. Las atracciones abrieron el día 3 y permanecen hasta este martes, con jornadas especiales como el Día sin Ruido y el Día del Niño.
Son dos modelos muy distintos que conviven desde hace años: la Murcia que busca una mesa para cenar productos de la tierra y la que hace cola delante de una atracción.
El Segura gana protagonismo
La principal apuesta de esta edición ha estado en sacar parte de la actividad de los espacios habituales.
El Ayuntamiento diseñó seis nuevas zonas y convirtió el entorno del río en el hilo conductor de una programación con gastronomía, música, ocio y actividades familiares. El paseo de Teniente Flomesta, por ejemplo, ha acogido una zona gastronómica y de food trucks, mientras otros puntos del centro se han incorporado al mapa festivo.
La Glorieta estrenó también un espacio de gastronomía y música al aire libre, concebido como una alternativa para las tardes y noches del centro.
La intención de fondo parece clara: conseguir que la Feria no funcione como una suma de recintos aislados, sino que pueda recorrerse caminando por una ciudad que durante unos días utiliza de otra manera sus espacios públicos.
Tradición y música independiente
La Feria ha mantenido también dos celebraciones que representan mundos aparentemente muy alejados.
Por un lado, los Moros y Cristianos, con 39 actividades programadas y un Campamento Medieval que este año amplió su mercado y sus talleres. El Gran Desfile volvió a ocupar el centro el sábado 12 antes de que las fiestas concluyeran este lunes con sus últimos actos.
Por otro, el Lemon Pop ha celebrado su trigésimo aniversario reivindicando tres décadas de música independiente en Murcia. La programación ha combinado conciertos y actividades culturales con una exposición retrospectiva dedicada a los carteles que han acompañado al festival durante su historia.
Esa convivencia entre tradición, cultura popular y propuestas contemporáneas sigue siendo una de las características más reconocibles de la Feria.
Una ciudad sometida a trece días de presión
Detrás de las fiestas existe también una maquinaria considerable.
Más de 800 efectivos de Policía Local, Bomberos, Protección Civil y Cruz Roja han formado parte del dispositivo especial de seguridad preparado para estos días.
La limpieza ha requerido otro operativo extraordinario con cerca de 250 trabajadores y 127 vehículos, además de más de 150 aseos portátiles y 160 puntos de recogida selectiva distribuidos por las principales zonas festivas.
La movilidad ha sido otro de los grandes retos. El dispositivo municipal contempló más de 8.500 plazas gratuitas de aparcamiento al día, refuerzos del transporte público y una lanzadera para conectar el Malecón, la plaza de la Cruz Roja y la FICA. Este martes, coincidiendo con la Romería, el transporte público es gratuito.
La Fuensanta pone el punto final
La Feria comenzó con la llegada de la Virgen de la Fuensanta y termina con su regreso al santuario. Tras la misa de despedida prevista a las siete de la mañana, la patrona emprende este martes el camino de vuelta acompañada por miles de romeros.
Todavía quedarán durante la jornada actividades taurinas y musicales, además de las últimas horas de los Huertos y de las atracciones.
El balance definitivo —asistencia, ocupación, impacto económico o incidencias— tendrá que esperar a que Ayuntamiento y organizadores faciliten sus datos.
Lo que sí puede afirmarse es que la edición de 2026 ha ensayado una Feria más extendida, utilizando el Segura y nuevos espacios para repartir la actividad por la ciudad.
Este martes la Fuensanta volverá al monte, las atracciones comenzarán a desmontarse y Murcia recuperará poco a poco su ritmo habitual.
Hasta septiembre del año que viene.









