El candidato del PP confirma que pactará con la extrema derecha si necesita sus votos para llegar a La Moncloa. Entre las primeras medidas que anuncia están la desaparición de Igualdad como ministerio independiente, cambios en la ley de eutanasia y la revisión del derecho de las jóvenes de 16 y 17 años a abortar sin autorización paterna.
Alberto Núñez Feijóo ha comenzado a despejar algunas de las incógnitas sobre qué haría si consigue llegar a La Moncloa después de las próximas elecciones generales. Y varias de sus respuestas dibujan un posible cambio de rumbo en políticas sociales y derechos que durante los últimos años parecían asentados.
El candidato del Partido Popular ha confirmado este viernes que está dispuesto a gobernar con Vox si necesita sus votos para alcanzar una mayoría, ha anunciado que eliminará el Ministerio de Igualdad como departamento independiente y ha avanzado cambios en las leyes del aborto y de eutanasia.
Feijóo dejó claras sus intenciones durante una entrevista en la Cadena SER. Preguntado directamente por la posibilidad de compartir Gobierno con el partido de Santiago Abascal, no la descartó y sostuvo que actuaría en función de lo que determinasen los resultados electorales.
El líder popular defendió además los acuerdos que PP y Vox ya mantienen en distintas comunidades autónomas y confirmó que ambas formaciones están negociando también fórmulas de colaboración electoral para el Senado.
Igualdad dejaría de tener ministerio propio
Una de las decisiones que Feijóo sí da por hecha es la desaparición del actual Ministerio de Igualdad como departamento independiente.
Las competencias continuarían existiendo, pero serían integradas en otros ministerios dentro de una reducción del número de carteras que pretende realizar si llega al Gobierno.
El anuncio coincide con una de las reivindicaciones mantenidas durante años por Vox, formación que ha hecho de la eliminación del Ministerio de Igualdad y de la revisión de distintas políticas feministas una parte importante de su discurso político.
Feijóo se define, sin embargo, como feminista y reconoce que sigue existiendo una brecha salarial entre hombres y mujeres.
La discusión no es únicamente administrativa. Un ministerio propio proporciona presupuesto, estructura y capacidad política específica para desarrollar políticas relacionadas con violencia machista, igualdad laboral, conciliación o discriminación.
Su desaparición no implica automáticamente la eliminación de esas políticas, pero sí supone modificar el rango que ocupan dentro del Gobierno.
El aborto de las jóvenes de 16 y 17 años vuelve a estar en discusión
Feijóo también anunció que pretende reabrir el debate sobre el derecho de las jóvenes de 16 y 17 años a interrumpir voluntariamente su embarazo sin necesidad de autorización paterna.
El candidato popular considera que una decisión de esa trascendencia debería compartirse con los padres y aseguró que volverá a plantear esta cuestión si gobierna.
La legislación actual permite a las jóvenes de esas edades decidir sobre la interrupción voluntaria del embarazo sin consentimiento de sus representantes legales.
Modificar esa situación supondría volver a introducir una autorización que puede tener consecuencias especialmente importantes precisamente para las menores que carecen de un entorno familiar seguro o que afrontan situaciones de violencia, conflicto o desprotección.
Feijóo sostiene que su propuesta pretende reforzar el acompañamiento familiar y garantizar la asistencia sanitaria. Los colectivos feministas y las organizaciones defensoras de los derechos reproductivos advierten, por el contrario, de que imponer el consentimiento de los padres puede dejar desprotegidas a las jóvenes que no pueden recurrir a ellos.
También reformará la ley de eutanasia
El candidato del PP anunció igualmente su intención de modificar la legislación sobre eutanasia.
Feijóo considera que los médicos y especialistas deberían tener un papel mayor en el procedimiento y defendió que «la vida digna está por encima de la muerte digna».
La eutanasia es legal en España desde 2021 y está sometida a un procedimiento regulado que establece requisitos, evaluaciones médicas y garantías antes de autorizar la prestación.
El anuncio del PP introduce así otro derecho recientemente incorporado al ordenamiento español entre las cuestiones que podrían modificarse después de las elecciones.
No se trata ya únicamente de una discusión sobre impuestos, economía o modelo territorial. Derechos reproductivos, igualdad y final de la vida entran directamente en la campaña electoral.
Feijóo no garantiza una subida del salario mínimo
La entrevista dejó además otra diferencia importante en materia laboral.
Preguntado por el salario mínimo interprofesional, Feijóo evitó comprometerse expresamente con nuevas subidas y situó como prioridad el incremento del salario medio y la mejora general de la economía.
Sí garantizó, en cambio, que las pensiones continuarán actualizándose conforme al IPC.
El salario mínimo se ha convertido durante los últimos años en una de las principales banderas económicas de los gobiernos progresistas y también en uno de los puntos donde mayores diferencias existen entre sindicatos y organizaciones empresariales.
La posición expresada por Feijóo anticipa que su evolución volverá a formar parte de la confrontación entre los distintos modelos económicos durante la campaña.
La lista más votada ya no es una condición
Hay otro cambio político significativo.
Feijóo defendió durante las elecciones de 2023 que debía gobernar la lista más votada. Llegó incluso a ofrecer públicamente a Pedro Sánchez un acuerdo para establecer ese criterio.
Ahora evita comprometerse a respetarlo si el PSOE consigue más escaños pero PP y Vox reúnen conjuntamente una mayoría suficiente para la investidura.
Su prioridad, explicó, es que Sánchez abandone el Gobierno.
España es un sistema parlamentario y la Presidencia no corresponde automáticamente al partido más votado, sino al candidato capaz de reunir los apoyos necesarios en el Congreso. Por tanto, una eventual investidura de Feijóo apoyada por Vox sería plenamente compatible con las reglas constitucionales aunque otra candidatura obtuviese más votos o escaños.
Lo relevante políticamente es el cambio respecto al principio que el propio PP defendió insistentemente durante la anterior campaña.
Vox deja de ser una hipótesis
Las declaraciones de Feijóo ayudan también a despejar una cuestión que durante meses ha acompañado al Partido Popular.
Vox ya no aparece únicamente como un posible apoyo parlamentario al que recurrir después de las elecciones. El candidato del PP admite abiertamente que podría formar con la extrema derecha la mayoría necesaria para gobernar.
La incógnita será entonces cuánto condicionaría Santiago Abascal las políticas del futuro Ejecutivo.
Los precedentes autonómicos demuestran que los acuerdos entre ambas formaciones han tenido consecuencias sobre políticas de igualdad, memoria democrática, inmigración o derechos LGTBI. Ahora algunas de esas materias aparecen también en el discurso nacional de Feijóo.
No significa que todas las propuestas de Vox vayan a convertirse automáticamente en políticas de un eventual Gobierno del PP. Pero tampoco puede ignorarse que cualquier coalición exige negociación y concesiones entre quienes la integran.
Y ese es probablemente uno de los grandes asuntos que tendrán que valorar los ciudadanos cuando llegue el momento de votar.
Las elecciones no decidirán únicamente quién ocupa La Moncloa.
Decidirán también si derechos conquistados durante los últimos años continúan avanzando, permanecen como están o vuelven a ser sometidos a revisión.









