La Unión Europea ha dado un nuevo paso para reforzar su capacidad militar e industrial en un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica y la guerra en Ucrania.
La Unión Europea quiere producir más, depender menos del exterior y reaccionar con mayor rapidez ante las nuevas amenazas. Con ese objetivo, las instituciones europeas han alcanzado un acuerdo para reducir trámites burocráticos, acelerar autorizaciones y facilitar inversiones en el sector de la defensa que podrían alcanzar los 800.000 millones de euros durante los próximos años.
Entre las medidas aprobadas destaca la reducción de los plazos para autorizar proyectos industriales relacionados con la defensa, que pasarán a resolverse en un máximo de 42 días hábiles. Bruselas considera que la lentitud administrativa se ha convertido en uno de los principales obstáculos para desarrollar una base industrial capaz de responder a los desafíos actuales.
¿Por qué afecta a España?
España forma parte de varios programas estratégicos europeos vinculados a la aeronáutica, la ciberseguridad, los satélites y los sistemas de defensa avanzados.
La reciente cancelación del programa FCAS, destinado a desarrollar un avión de combate europeo de nueva generación, ha puesto de manifiesto tanto las oportunidades como las dificultades de la cooperación militar europea.
Mucho más que armamento
Aunque el debate suele centrarse en cuestiones militares, buena parte de estas inversiones también tiene efectos sobre la innovación tecnológica, la investigación y el empleo cualificado.
Numerosas tecnologías desarrolladas inicialmente para usos defensivos terminan teniendo aplicaciones civiles relacionadas con las telecomunicaciones, la navegación, la gestión de emergencias o la industria aeroespacial.









