Los centros que imparten primero y segundo de Secundaria valoran positivamente la experiencia, aunque la incorporación de profesorado y la organización de los horarios han planteado dificultades. En Balsicas, las familias quieren extender la enseñanza hasta cuarto de ESO.
La implantación de los dos primeros cursos de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en colegios públicos de la Región de Murcia comienza a ofrecer sus primeros resultados. Actualmente, 18 centros educativos participan en este modelo, que permite a los estudiantes permanecer en el colegio hasta los 14 años antes de trasladarse a un instituto.
La experiencia está recibiendo valoraciones favorables por parte de asociaciones de madres y padres, equipos docentes y alumnado. Sin embargo, también ha puesto de manifiesto dificultades organizativas relacionadas con la incorporación de profesores de Secundaria y la adaptación de las instalaciones.
La medida afecta a centros de siete municipios de la Región y supone una modificación importante en la transición entre Primaria y Secundaria.
Una transición más gradual entre Primaria y Secundaria
El cambio de colegio a instituto representa una etapa importante en la trayectoria educativa de los adolescentes.
Tradicionalmente, los estudiantes comienzan la ESO a los 12 años en un instituto, donde deben adaptarse a nuevas instalaciones, horarios, profesores y formas de organización.
El modelo implantado en Murcia permite que parte del alumnado continúe durante dos cursos adicionales en un entorno conocido.
Sus defensores consideran que esta continuidad puede facilitar la adaptación académica y emocional de los estudiantes, especialmente durante los primeros años de la adolescencia.
No obstante, la valoración definitiva del modelo necesitará datos sobre resultados académicos, convivencia, absentismo y satisfacción de las familias a lo largo de varios cursos.
El colegio Narciso Yepes de Murcia completa su plantilla tras las dificultades iniciales
Uno de los centros que participan en esta experiencia es el colegio Narciso Yepes, situado en Murcia capital.
El centro cuenta con un grupo de primero de ESO formado por 21 estudiantes.
Según explicó su directora, Elena Vallejo, a Onda Regional, una de las principales dificultades ha sido completar la plantilla docente, debido a que algunas vacantes de profesorado de Secundaria correspondían a jornadas de apenas ocho horas.
El problema ha quedado resuelto, pero refleja las dificultades que pueden surgir cuando se introduce una nueva etapa educativa en centros organizados inicialmente para impartir Infantil y Primaria.
El colegio ha establecido horarios diferenciados para evitar la coincidencia de los estudiantes de Primaria y Secundaria en determinados momentos de la jornada.
Los alumnos de ESO comienzan las clases a las 8:15 horas y terminan a las 14:15.
La incorporación del modelo también estuvo condicionada por el momento de su anuncio. Solo la mitad del alumnado que comenzó primero de ESO había cursado anteriormente Primaria en el mismo centro.
Balsicas quiere ampliar la enseñanza hasta cuarto de ESO
La experiencia del colegio Garre Alpañez de Balsicas, en Torre Pacheco, presenta características diferentes.
El centro ha iniciado su segundo curso de implantación con tres grupos de primero de ESO y dos de segundo.
La valoración de las familias es tan favorable que la asociación de madres y padres estudia solicitar una ampliación del modelo hasta cuarto de ESO.
Su presidenta, María Ángeles Muñoz, ha destacado las ventajas de evitar desplazamientos a otros municipios y de mantener una organización escolar más próxima al entorno familiar.
En este colegio, el alumnado comienza las clases a las nueve de la mañana, aunque utiliza accesos diferenciados según la etapa educativa. Los estudiantes de Secundaria terminan a las tres de la tarde.
La posibilidad de completar toda la enseñanza obligatoria en el mismo centro abre un debate sobre el futuro de este modelo educativo.
Un modelo que necesita recursos y evaluación
La ampliación de la ESO en colegios plantea cuestiones que van más allá de la satisfacción inicial de las familias.
Para garantizar una enseñanza de calidad es necesario disponer de profesorado especializado, laboratorios, espacios adecuados y recursos adaptados a las exigencias curriculares de Secundaria.
También resulta importante evaluar cómo influye la permanencia en el colegio sobre la autonomía del alumnado y su posterior incorporación a otros centros educativos.
La Consejería de Educación tiene ahora la oportunidad de analizar los resultados de los primeros centros participantes antes de extender la experiencia.
El balance inicial apunta a una buena acogida, pero el éxito a largo plazo dependerá de que la Administración garantice los medios necesarios y de que el modelo responda a las necesidades educativas de todos los estudiantes.
La petición de las familias de Balsicas demuestra que existe interés en ampliar esta fórmula. La cuestión pendiente es determinar si puede desarrollarse con las mismas garantías académicas y materiales que ofrecen los institutos de Secundaria.









