El conflicto laboral que afecta a los autobuses urbanos e interurbanos de la Región y al tranvía de Murcia continuará los próximos lunes 14 y martes 15 de septiembre si trabajadores y empresas no alcanzan antes un acuerdo. Los sindicatos reclaman un calendario anual que permita conocer con antelación turnos y descansos, mientras crece la tensión por los servicios mínimos del 100% fijados en Murcia para el día de la Romería.
La huelga del transporte público de viajeros afronta sus días más delicados. Después de las dos primeras jornadas de paro, celebradas el jueves y el viernes, trabajadores y empresas llegan al fin de semana sin haber desbloqueado un conflicto que amenaza con prolongarse durante el lunes y, especialmente, el martes 15 de septiembre, coincidiendo con la Romería de la Fuensanta.
Los paros afectan al transporte urbano e interurbano en distintos municipios de la Región y también al tranvía de Murcia. La convocatoria ha sido promovida por CCOO, UGT y USO tras fracasar las negociaciones con la patronal FROET.
Durante la primera jornada ya se produjeron las consecuencias para los usuarios. En Murcia y Cartagena hubo esperas superiores a media hora, y algunos viajeros aseguraron haber llegado tarde al trabajo o a la universidad.
El conflicto no gira principalmente alrededor del salario
Detrás de la huelga existe una reivindicación bastante concreta: los trabajadores quieren disponer de un calendario laboral anual que les permita conocer con suficiente antelación cuándo trabajan y cuándo descansan.
Según los representantes sindicales, alrededor de 700 empleados están afectados por un sistema que dificulta organizar fines de semana, festivos y vida familiar. Los trabajadores insisten en que el principal escollo no es una subida salarial, sino la posibilidad de planificar sus descansos.
La patronal mantiene otra posición. FROET considera que la organización de esos calendarios debe negociarse dentro de cada empresa y no quedar fijada de forma general en el convenio colectivo regional.
Y ahí permanece bloqueada la negociación.
Servicios mínimos del 60% y el 40%
Durante las jornadas de huelga se han establecido unos servicios mínimos del 60% en las horas de mayor demanda y del 40% durante el resto del día.
Las franjas consideradas punta son de 6.30 a 9.00, de 13.00 a 15.00 y de 19.00 a 21.00 horas. En Cartagena, por ejemplo, estos porcentajes han sido confirmados oficialmente para las cuatro jornadas de huelga: 10, 11, 14 y 15 de septiembre.
La reducción explica las mayores esperas registradas durante los primeros paros.
Para muchos usuarios el problema añadido ha sido el desconocimiento de la convocatoria. Algunos se encontraron con las alteraciones cuando ya estaban esperando en las paradas y tuvieron que buscar alternativas para llegar a sus destinos.
La Romería eleva la tensión
El punto más conflictivo llegará el martes.
El Ayuntamiento de Murcia ha establecido servicios mínimos del 100% durante la Romería de la Fuensanta, una decisión que los sindicatos consideran incompatible con el ejercicio efectivo del derecho de huelga y que han anunciado que recurrirán judicialmente.
La fecha no es cualquiera.
Miles de personas se desplazan cada año durante la Romería y el transporte público adquiere una importancia especial para acceder a las zonas próximas al recorrido y regresar posteriormente al centro de Murcia.
El Ayuntamiento pretende garantizar la movilidad en una jornada excepcional. Los sindicatos, sin embargo, sostienen que obligar a prestar el servicio completo vacía de contenido la huelga precisamente en uno de sus días de mayor repercusión.
Ese choque añade presión a unas negociaciones que ya estaban bloqueadas.
Dos días para intentar evitar nuevos paros
El fin de semana abre ahora una pequeña ventana para intentar acercar posiciones antes de que llegue el lunes.
Si no hay acuerdo, los trabajadores volverán a la huelga los días 14 y 15 de septiembre, coincidiendo además con las últimas jornadas de la Feria de Murcia y con la multitudinaria Romería.
El conflicto plantea también una cuestión que va más allá de estos cuatro días.
Las administraciones llevan años defendiendo la necesidad de utilizar más el transporte público y reducir la dependencia del vehículo privado. Pero para conseguirlo no basta con renovar autobuses, diseñar nuevas líneas o pedir a los ciudadanos que dejen el coche en casa.
Hace falta también que quienes conducen esos autobuses puedan desarrollar su trabajo en unas condiciones razonables.
Los usuarios necesitan un servicio fiable. Los trabajadores reclaman saber con antelación cuándo podrán descansar.
Entre ambas necesidades se encuentra ahora una negociación que tendrá que moverse rápidamente si se quiere evitar que la huelga y la Romería de la Fuensanta terminen coincidiendo el próximo martes en las calles de Murcia.









