El Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar ofrece este domingo 20 de septiembre una visita guiada gratuita para descubrir cómo funciona una explotación salinera que convive con uno de los humedales más importantes de la Región de Murcia. La actividad permitirá conocer el proceso de obtención de la sal y la biodiversidad de un espacio donde actividad económica y conservación llevan décadas compartiendo territorio.
La sal forma parte del paisaje de San Pedro del Pinatar desde hace siglos, pero detrás de esas grandes balsas de diferentes tonalidades que se extienden junto al Mediterráneo existe todo un proceso que muchas veces pasa desapercibido para quienes visitan la zona.
Este domingo 20 de septiembre habrá una oportunidad para conocerlo de cerca con “Vida en el mundo de la sal”, una visita guiada organizada en el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar.
La actividad comenzará a las 10.00 horas, tendrá una duración aproximada de dos horas y partirá desde el Centro de Visitantes Las Salinas. La participación es gratuita, aunque requiere inscripción previa y las plazas son limitadas.
Mucho más que producir sal
El recorrido permitirá explicar cómo el agua marina va pasando por las distintas balsas mientras aumenta progresivamente su concentración de sal hasta llegar al momento de la cristalización.
Es un sistema aparentemente sencillo que depende del sol, el viento y las características del propio territorio.
Pero las salinas de San Pedro tienen una peculiaridad: siguen siendo una explotación productiva dentro de un espacio natural protegido.
La actividad salinera ha terminado configurando un paisaje que hoy constituye también un refugio para numerosas especies de aves. Las balsas, motas y zonas de escasa profundidad ofrecen lugares donde alimentarse, descansar o reproducirse.
Por eso la visita no estará centrada únicamente en explicar cómo llega la sal hasta nuestra mesa. También permitirá observar la relación existente entre el aprovechamiento tradicional del territorio y la conservación de su biodiversidad.
Flamencos entre montañas de sal
Probablemente la imagen más conocida de las Salinas sea la de los flamencos.
Durante diferentes épocas del año pueden observarse ejemplares alimentándose en las balsas, aunque no son ni mucho menos las únicas aves que utilizan este humedal.
Cigüeñuelas, avocetas, charranes y otras especies encuentran en este entorno un lugar especialmente favorable. El parque forma parte además de la Red Natura 2000 y cuenta con distintas figuras de protección ambiental.
El contraste resulta difícil de encontrar en otros lugares: maquinaria y montañas de sal conviven con flamencos, dunas, playas y pequeñas charcas.
Y precisamente esa convivencia es una de las cuestiones más interesantes que plantea el espacio.
No siempre conservar la naturaleza significa eliminar cualquier actividad humana. En determinados casos, actividades tradicionales desarrolladas de manera compatible con el entorno pueden contribuir incluso a mantener ecosistemas que hoy poseen un enorme valor ambiental.
Un paisaje entre dos mares
El Parque Regional ocupa una franja especialmente singular del litoral murciano, entre el Mar Menor y el Mediterráneo.
A las zonas salineras se suman arenales, dunas, playas y otros ambientes que permiten encontrar una notable variedad de paisajes en una superficie relativamente reducida.
También es uno de los espacios naturales más accesibles de la Región. Sus senderos y observatorios permiten acercarse a las aves sin necesidad de realizar grandes recorridos y lo han convertido en un lugar habitual para paseantes, ciclistas, fotógrafos y aficionados a la ornitología.
La visita de este domingo añade otra forma de conocerlo: comprender por qué el paisaje tiene precisamente esa apariencia y qué relación existe entre el agua, la sal y los animales que viven allí.
Conocer para proteger
La actividad forma parte de la programación de divulgación y educación ambiental que se desarrolla en los espacios protegidos de la Región.
Y tiene sentido hacerlo de esta manera.
Es difícil valorar aquello que únicamente conocemos desde la carretera o a través de una fotografía. Cuando se entiende cómo funciona un humedal, por qué determinadas aves necesitan esas balsas o cuánto tiempo requiere producir la sal, el paisaje deja de ser simplemente un lugar bonito.
Se comprende también su fragilidad.
Este domingo, durante aproximadamente dos horas, las Salinas de San Pedro del Pinatar abrirán una pequeña ventana a ese mundo.
Un lugar donde una actividad económica centenaria continúa funcionando a pocos metros de flamencos y otras aves acuáticas y donde la sal no es solamente un producto: es parte del paisaje, de la historia y de la identidad de San Pedro del Pinatar.









