La inusual bajada del nivel del mar sorprendió este viernes a bañistas y vecinos en varios puntos del litoral de Cartagena. Protección Civil llegó a prohibir el baño de forma preventiva y pidió alejarse de la orilla. Emergencias descarta terremotos y riesgo de tsunami y atribuye el episodio a causas naturales. La situación ha mejorado y las playas han pasado posteriormente a bandera amarilla.
Quienes se acercaron este viernes por la mañana a algunas playas del Mediterráneo en La Manga se encontraron con una imagen poco habitual. El agua se había retirado varios metros y había dejado al descubierto una franja de arena mucho mayor de lo normal.
En determinados puntos, el retroceso alcanzó hasta siete metros.
La situación generó rápidamente preocupación entre vecinos y bañistas y llevó al Ayuntamiento de Cartagena a activar medidas preventivas. Protección Civil izó inicialmente bandera roja en todas las playas mediterráneas del municipio, tanto en el litoral este como en el oeste, prohibiendo temporalmente el baño.
La medida afectó a zonas tan concurridas en estas fechas como La Manga, Cabo de Palos, La Azohía o El Portús.
Horas después, y tras comprobarse la evolución del episodio, la situación se relajó y las playas pasaron a bandera amarilla, aunque se mantiene la recomendación de extremar la precaución.
Emergencias descarta un tsunami
La espectacularidad de las imágenes provocó inevitablemente preguntas sobre el origen del fenómeno.
El Centro de Coordinación de Emergencias de la Región de Murcia ha informado de que no se ha registrado ningún terremoto relacionado con el episodio ni existe riesgo de tsunami. Tampoco ha sido necesario activar ningún plan especial de Protección Civil.
El Ayuntamiento de Cartagena apunta a un fenómeno natural relacionado con el régimen de mareas.
La alcaldesa, Noelia Arroyo, explicó que los técnicos municipales no disponían de datos objetivos que hicieran pensar en otra causa y justificó la bandera roja inicial como una decisión exclusivamente preventiva.
El episodio está siendo seguido conjuntamente por los servicios municipales y Protección Civil de la Comunidad Autónoma.
¿Por qué se prohibió el baño?
Aunque Emergencias descarte un tsunami, una retirada significativa del agua requiere precaución.
El principal riesgo está en cómo recupera posteriormente el mar su nivel habitual. Ese movimiento puede generar corrientes y cambios rápidos en las condiciones de la costa.
Por ese motivo, Protección Civil no se limitó inicialmente a prohibir el baño. También recomendó evitar la línea de costa y no transitar por los paseos marítimos mientras se estudiaba la evolución del fenómeno.
La decisión de colocar la bandera roja se adoptó a primera hora de la mañana.
Posteriormente, al comprobar que la situación evolucionaba favorablemente, se sustituyó por la amarilla, que permite el baño pero obliga a hacerlo con precaución y siguiendo siempre las indicaciones de los socorristas.
Un último fin de semana de agosto muy pendiente del mar
El episodio llega precisamente cuando La Manga afronta el último fin de semana de agosto, unas fechas en las que todavía permanecen miles de turistas y residentes en la costa.
La recomendación para quienes tengan previsto acudir este sábado o domingo a las playas es sencilla: comprobar el estado de las banderas antes de entrar al agua y atender las instrucciones de los servicios de salvamento.
Las condiciones pueden cambiar en pocas horas.
El Ayuntamiento mantiene una vigilancia permanente y ha anunciado que cualquier modificación relevante se comunicará a través de sus canales oficiales.
La precaución resulta especialmente importante después de varios episodios de corrientes registrados este verano en La Manga. El pasado 16 de agosto, Protección Civil tuvo que rescatar a 17 bañistas en Galúa y Entremares después de que entraran en zonas balizadas con bandera roja.
Ni terremoto ni señal de una catástrofe
La retirada repentina del agua puede resultar llamativa, especialmente cuando alcanza varios metros y ocurre en pleno verano, con las playas llenas.
Pero las autoridades insisten en evitar interpretaciones alarmistas.
Hasta el momento, no existen indicios que relacionen el fenómeno con actividad sísmica ni con un tsunami, y Emergencias considera que responde a causas naturales.
Eso no significa que deban ignorarse las medidas de seguridad.
Una bandera roja implica prohibición absoluta del baño. Una amarilla permite entrar al agua, pero exige precaución. Y cualquier instrucción directa de los socorristas debe prevalecer sobre la percepción personal de que el mar está aparentemente tranquilo.
Precaución antes que alarma
El episodio deja una imagen poco habitual del litoral murciano en pleno agosto, pero también demuestra la importancia de actuar preventivamente cuando las condiciones del mar cambian de manera inesperada.
La primera decisión fue cerrar el baño. Después, con más información y una evolución favorable, las restricciones se rebajaron.
Este fin de semana miles de personas volverán a las playas de La Manga, Cabo de Palos y el resto del litoral cartagenero. La situación, por ahora, no requiere alarma.
Porque después de una retirada tan llamativa del Mediterráneo, la mejor referencia para decidir si entrar o no en el agua seguirá estando en el color de la bandera que ondee en cada playa.








