Más de 60.000 personas han sido evacuadas o confinadas en las zonas afectadas. El Gobierno de España ha asumido la coordinación de la emergencia y ha solicitado cuatro aviones contraincendios a la Unión Europea.
Los incendios forestales declarados en la Comunidad de Madrid, Toledo y Ávila han desembocado en una emergencia de interés nacional después de que varios frentes se unieran y avanzaran durante horas fuera de la capacidad de extinción de los dispositivos autonómicos.
El Ministerio del Interior ha activado el nivel 3 del Plan Estatal General de Emergencias de Protección Civil, lo que supone que el Gobierno de España asume la dirección de las operaciones. La Unidad Militar de Emergencias coordina los medios desplegados sobre el terreno junto con los bomberos, agentes forestales, servicios sanitarios y cuerpos de seguridad.
La situación más grave se concentra en la Sierra Oeste de Madrid. Los incendios de Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias y Almorox, este último iniciado en la provincia de Toledo, se han unido en un único gran frente.
La Comunidad de Madrid mantiene evacuados municipios como Navas del Rey, Chapinería, Colmenar del Arroyo, Aldea del Fresno, Robledo de Chavela, Fresnedillas de la Oliva, Navalagamella y Zarzalejo. También se ha desalojado un camping de El Escorial en el que se encontraban unas 5.000 personas.
Los balances provisionales sitúan en cerca de 12.000 las hectáreas afectadas en Madrid y en más de 9.000 las quemadas por el incendio de Burgohondo, en Ávila. Al menos 30.000 personas han sido desalojadas en territorio madrileño y el número total de evacuados o confinados en Madrid y Ávila supera las 60.000.
Un incendio todavía sin controlar
La evolución del fuego continúa dependiendo en gran medida de las condiciones meteorológicas. Las altas temperaturas, la baja humedad y las rachas de viento de entre 30 y 50 kilómetros por hora han dificultado las tareas de extinción y han provocado cambios rápidos en la dirección de las llamas.
Los equipos desplegados trabajan especialmente para evitar que el incendio de Burgohondo termine uniéndose al gran frente de la Sierra Oeste madrileña. Las autoridades confían en que el descenso de las temperaturas y la moderación del viento permitan atacar los puntos más activos durante este sábado.
La emergencia ha provocado también el corte de varias carreteras, problemas de telefonía e Internet en diferentes municipios y la evacuación preventiva de residencias de mayores y centros para personas con discapacidad.
España ha solicitado ayuda al Mecanismo Europeo de Protección Civil. Grecia e Italia han comprometido cuatro aviones anfibios, que se incorporarán a los medios aéreos españoles para reforzar las descargas de agua.
Las preguntas que deberá responder el Gobierno de Ayuso
La declaración de emergencia nacional fue solicitada por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, cuando su Gobierno reconoció que los incendios se encontraban fuera de la capacidad de extinción de los medios autonómicos.
La intervención estatal era imprescindible ante una catástrofe que superaba las fronteras administrativas de varias comunidades. Pero asumir esa necesidad no impide cuestionar la actuación previa del Ejecutivo madrileño.
La Comunidad de Madrid deberá explicar cuándo tuvo conocimiento de que los distintos frentes podían unirse, qué medios fueron movilizados durante las primeras horas y por qué la petición para elevar la emergencia al máximo nivel no se formalizó antes de que decenas de miles de personas tuvieran que abandonar sus viviendas.
El Ejecutivo autonómico también tendrá que aclarar las denuncias políticas y sindicales sobre la posible falta de activación de algunos efectivos forestales. Estas acusaciones deberán ser investigadas y contrastadas, pero no pueden despacharse únicamente como parte de una disputa partidista.
Tampoco contribuyó a transmitir serenidad institucional que Ayuso respondiera a las críticas con descalificaciones mientras la emergencia seguía activa. La ciudadanía necesitaba información clara sobre evacuaciones, carreteras, alojamientos y evolución de las llamas, no un nuevo enfrentamiento verbal entre administraciones.
La responsabilidad inmediata es extinguir el fuego y proteger a la población. Posteriormente será necesario evaluar la prevención, los recursos disponibles y la coordinación. Solicitar la ayuda del Estado fue lo correcto; utilizar esa decisión para eludir cualquier rendición de cuentas autonómica no lo sería.
Murcia mantiene un riesgo muy alto de incendios
La catástrofe de Madrid y Ávila constituye también una advertencia para territorios como la Región de Murcia, donde las elevadas temperaturas, la falta de humedad y la acumulación de vegetación seca incrementan el riesgo de propagación rápida.
La prevención, la vigilancia de las zonas forestales y la rapidez en la movilización de recursos resultan fundamentales para evitar que un conato se transforme en un gran incendio. Las autoridades recuerdan que está prohibido encender fuego en zonas forestales y que cualquier columna de humo debe comunicarse inmediatamente al teléfono 112.









