Este 12 de octubre, la celebración de la Fiesta Nacional ofrece una oportunidad para pensar en los compromisos que sostienen una comunidad. Desde la Región de Murcia defendemos una España democrática y solidaria, donde el respeto a los símbolos conviva con una responsabilidad cotidiana hacia las personas.
Esa responsabilidad se expresa en el empleo digno, en la protección de quienes necesitan ayuda y en unos servicios públicos que garanticen oportunidades. El vínculo con un país se fortalece cuando sus habitantes pueden desarrollar su vida con seguridad y sentirse parte de un futuro compartido.
Murcia contribuye a ese proyecto con el trabajo de su gente. En el campo, la pesca, la industria, el comercio y los servicios, personas de distintas procedencias sostienen la actividad de la Región. Reconocer esa aportación implica defender derechos laborales y condiciones de vida dignas.
El 12 de octubre tiene, además, una dimensión histórica que merece una reflexión honesta. La relación con América reúne vínculos culturales y humanos profundos, junto a una memoria de conquista y colonización que debe conocerse con rigor. La amistad entre los pueblos se fortalece desde el respeto, la igualdad y el reconocimiento de esa historia.
Hoy, esa relación vive también en nuestros municipios, en las familias y en quienes han llegado para trabajar y construir aquí su hogar. Su dignidad merece el mismo respeto que la de cualquier vecino. La convivencia democrática exige rechazar los discursos que convierten a la población migrante en culpable de problemas sociales.
Desde estas páginas nos oponemos a la utilización excluyente de España por parte de la derecha y la extrema derecha. Ninguna fuerza política puede apropiarse de la pertenencia colectiva ni repartir credenciales de ciudadanía. La pluralidad, el feminismo y la solidaridad forman parte legítima de nuestro país.
En la Región, ese compromiso social exige una atención sostenida a la sanidad, la educación, la dependencia y la vivienda. El Gobierno autonómico debe responder por sus competencias y por la calidad de los servicios que recibe la población. La responsabilidad institucional se demuestra en las prioridades presupuestarias y en sus resultados.
Cuidar la tierra que compartimos constituye otra obligación. El Mar Menor y el patrimonio natural de Murcia merecen protección, conocimiento científico y decisiones responsables. Su conservación forma parte del bienestar presente y de la herencia que dejaremos.
El ContraPunto de Murcia reivindica este 12 de octubre una idea de país abierta, acogedora y comprometida con la justicia social. Queremos una Región en la que el esfuerzo permita avanzar y en la que nadie quede desprotegido por su origen o su situación económica.
Cuidar a su gente es una de las formas más profundas de comprometerse con un país.









