Murcia alcanza las 188 aulas abiertas y atiende a 21.062 estudiantes con necesidades educativas especiales. La ampliación supone un avance en inclusión, aunque el aumento del alumnado que requiere apoyos obliga a mantener el foco en los recursos humanos y especializados disponibles en los centros.
La Región de Murcia ha puesto en funcionamiento este curso ocho nuevas aulas abiertas, con las que eleva a 188 el número de estos espacios destinados a alumnado con necesidades educativas especiales en centros ordinarios.
Las nuevas unidades atienden a alrededor de medio centenar de estudiantes y se han implantado en centros de Murcia, Cartagena, Moratalla, Ceutí, Torre Pacheco, San Pedro del Pinatar y Caravaca de la Cruz. En conjunto, 1.216 alumnos estudian actualmente en aulas abiertas de la Región.
El dato se enmarca en una realidad educativa de dimensiones mucho mayores. Este curso hay 21.062 alumnos con necesidades educativas especiales: 19.210 están escolarizados en centros ordinarios con diferentes apoyos, 1.216 lo hacen en aulas abiertas y 636 permanecen en centros de educación especial.
La cifra supone además 1.312 estudiantes más que el curso anterior, según los datos difundidos al comienzo del curso escolar.
Ocho nuevas aulas en siete municipios
Las nuevas aulas se encuentran en los colegios Maristas de Murcia; Santa Florentina y Narval, ambos en Cartagena; Germán Teruel Escobar, de Moratalla; San Roque, en Ceutí; Nuestra Señora del Rosario, en Torre Pacheco; Villa Alegría, en San Pedro del Pinatar, y Nuestra Señora de la Consolación, en Caravaca de la Cruz.
Las aulas abiertas permiten que alumnos que necesitan una atención especializada permanezcan integrados en centros educativos ordinarios.
Los estudiantes reciben apoyos adaptados a sus necesidades y, al mismo tiempo, participan en actividades con el resto del alumnado del colegio.
El consejero de Educación y Formación Profesional, Víctor Marín, defendió durante su visita a la nueva unidad del colegio Marista La Merced-Fuensanta de Murcia que este modelo reduce el riesgo de aislamiento y favorece la confianza del alumnado.
La incorporación de ocho nuevas unidades supone pasar de 180 a 188 aulas abiertas en un solo curso.
Más alumnos necesitan atención especializada
El crecimiento de las aulas abiertas, sin embargo, se produce mientras aumenta también el número de estudiantes que requieren atención específica.
En el curso 2025-2026 la Consejería contabilizaba 19.750 alumnos con necesidades educativas especiales. En el actual son 21.062.
Este incremento convierte la dotación de profesionales especializados en una cuestión fundamental para que la inclusión educativa no se limite a disponer de nuevas aulas.
A comienzos de este año, CCOO ya advertía del fuerte crecimiento del alumnado con necesidades especiales y reclamaba mayores recursos para atenderlo. El sindicato sostenía entonces que el incremento de diagnósticos no estaba siendo acompañado suficientemente por las plantillas necesarias.
La Administración regional, por su parte, sostiene que está reforzando progresivamente los recursos destinados a la atención a la diversidad.
La inclusión necesita algo más que espacios
Las aulas abiertas constituyen una herramienta importante para que estudiantes que necesitan apoyos intensivos puedan compartir centro y actividades con compañeros de su edad.
Pero abrir un aula es solo una parte del proceso.
La atención diaria depende también de maestros de Pedagogía Terapéutica, especialistas en Audición y Lenguaje, orientadores, auxiliares técnicos educativos y otros profesionales capaces de responder a necesidades muy diferentes.
También requiere coordinación con las familias y tiempo suficiente para que los profesionales puedan proporcionar una atención individualizada.
La incorporación de ocho nuevas aulas es, por tanto, una buena noticia. Pero los propios datos de la Consejería muestran la magnitud del desafío: más de 21.000 niños y jóvenes necesitan algún tipo de apoyo educativo especial en la Región de Murcia.
La inclusión real no consiste únicamente en que esos alumnos estén dentro de un colegio ordinario. Consiste en que dispongan de los medios necesarios para aprender, participar y desarrollarse en igualdad de condiciones.
Ese será el verdadero indicador para medir el avance del sistema educativo murciano.









