El núcleo del Partido de los Trabajadores en Galicia reivindica la movilización de la comunidad brasileña en el exterior, reclama más facilidades para votar y sitúa la disputa electoral brasileña dentro de una batalla más amplia por los derechos sociales, la soberanía y la democracia
Hay elecciones que terminan mucho antes de que se cierren las urnas. Y hay otras que, por la propia condición de quienes participan en ellas, no terminan nunca de cruzar fronteras.
Para los brasileños que viven en Galicia, las elecciones generales del 4 de octubre se juegan a miles de kilómetros de Brasil, pero también en las calles, en las redes sociales, en las asociaciones y en las conversaciones de una comunidad migrante que sigue mirando hacia el país de origen.
El núcleo del Partido de los Trabajadores (PT) en Galicia llega a la recta final de la campaña reivindicando precisamente ese papel. Su actividad durante estas semanas ha combinado información electoral, movilización política y contacto con la comunidad brasileña, con especial atención a quienes deben desplazarse para poder votar.
En 2026, 918.876 brasileños residentes en el exterior están habilitados para votar. Fuera del país, el voto está destinado a la elección de presidente y vicepresidente de la República. La primera vuelta se celebrará el 4 de octubre.
Desde Galicia, el núcleo del PT plantea la elección como una disputa entre modelos de país y denuncia las dificultades materiales que todavía acompañan al voto de la diáspora.
Barcelona y Madrid aparecen, en sus respuestas, como puntos de referencia de una geografía electoral que para muchos brasileños supone también una cuestión de dinero, tiempo y distancia.
La conversación recorre además las políticas sociales del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, la lucha contra la desigualdad, la seguridad pública, el feminicidio, la educación, el SUS, la desinformación y el papel de Brasil ante Estados Unidos y el resto de América Latina.
«Lo que está en juego es qué modelo de país queremos dejar a las personas más vulnerables»
¿Cómo definirían el momento político que vive Brasil a pocos días de las elecciones generales del 4 de octubre y qué consideran que está en juego en estos comicios?
Lo que está en juego es la continuidad de políticas públicas que se preocupan por resolver problemas de todas las personas. No hablamos solo de alimentación, vivienda, educación pública de calidad o salud pública universal.
Hablamos de que en estas elecciones el pueblo brasileño decidirá qué modelo de país queremos dejar a las personas más vulnerables. No podemos ignorar el carácter retrógrado de la extrema derecha, que tiene en la llamada agenda de costumbres uno de sus pilares.
De esta manera, sabemos que, además de las mejoras sociales, podemos esperar recortes en derechos de minorías como los colectivos LGTBQIA+, nuestros pueblos originarios, las personas negras o las mujeres.
También está en juego el futuro del desarrollo del país: si Brasil vuelve a ser únicamente proveedor de materias primas y alimentos o si continúa su desarrollo tecnológico, especialmente en ámbitos relacionados con la inteligencia artificial.
Esta elección es el contrapunto entre dos corrientes que ya han gobernado Brasil: Lula y el Partido de los Trabajadores, que defienden el desarrollo y la soberanía, y una extrema derecha que, según nuestra visión, apuesta por la subordinación a Estados Unidos, que a su vez pretende convertir a Brasil en su «patio trasero».
Lula, políticas sociales y la disputa por el futuro
¿Qué balance hacen de la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva durante este mandato y cuáles creen que son los principales argumentos para defender su continuidad al frente del Gobierno de Brasil?
Podríamos empezar por los aspectos económicos, por el acceso al trabajo o por la democratización del acceso a la universidad.
Pero creemos que es más necesario recordar que, en este mandato, solamente durante los dos primeros años, las políticas del presidente Lula sacaron a más de 26 millones de brasileños y brasileñas del mapa del hambre.
Y es la segunda vez.
En general, el pueblo brasileño hoy come todos los días, se divierte, viaja, tiene acceso a la sanidad pública y puede estudiar lo que quiera y donde quiera porque el acceso a la universidad se ha democratizado con la descentralización de los campus universitarios.
Históricamente, Brasil contaba con alrededor de 140 unidades de escuelas técnicas federales hasta 2002. Las gestiones de Lula y Dilma implementaron cientos de nuevas unidades y campus de institutos federales y escuelas técnicas. En la expansión reciente se han sumado nuevos campus de Institutos Federales por todo el país.
Nuestras políticas están pensadas para el pueblo, para que todas y todos podamos tener una vida digna, empezando por tener un plato de comida lleno todos los días.
Y tenemos un presidente que se preocupa por las mujeres y se manifiesta contra el feminicidio y por el respeto a los cuerpos femeninos.
Lo que nos parece muy triste es tener que argumentar entre dar derechos al pueblo o coquetear con el fascismo, retirar derechos y coartar libertades. Argumentar entre luchar por un país que apuesta por una ciencia orientada a resolver sus problemas y tener que explicar que la Tierra no es plana.
Por último, Lula es, para nosotros, el estadista mejor preparado para los desafíos en la esfera internacional. Es quien hace frente a los devaneos de Donald Trump y defiende la soberanía de Brasil y sus riquezas.
Los datos oficiales disponibles respaldan algunos de los elementos sociales citados en esta respuesta: el Gobierno brasileño atribuye a políticas económicas y sociales la salida del país del Mapa del Hambre y cifra en unos 26,5 millones las personas que dejaron la situación de hambre entre 2023 y 2024.
Asimismo, la red federal contaba con 754 unidades en julio de 2026 y el Gobierno mantiene un programa de expansión de nuevos campus.
Seguridad, salud pública y feminicidio
¿Cuáles consideran que son actualmente las principales preocupaciones de los brasileños y qué respuestas plantea el proyecto político de Lula ante ellas?
Venimos de un país donde los programas de televisión y las iglesias utilizan la violencia como atractivo para sus audiencias: en el culto, mediante el miedo al infierno; en la televisión, mediante el miedo a salir a la calle.
Quizá la violencia sea una de las grandes preocupaciones del pueblo brasileño. Tanto es así que, cuando llegamos a Europa, por ejemplo, una de las primeras cosas que hacemos es cambiar nuestra percepción y entender que aquí todo puede compararse, menos la sensación de seguridad.
El Gobierno de Lula entendió que no basta con luchar contra el pequeño tráfico, es decir, contra el tráfico de drogas existente en los suburbios, si no se pone el foco en los grandes responsables del blanqueo de dinero y, en realidad, en los grandes jefes de las estructuras del narcotráfico.
Así, decidió luchar contra el crimen organizado poniendo el foco en el blanqueo de dinero y desmantelando empresas que actúan directamente contra sus estructuras económicas.
Desmantelar la forma en que se financian y blanquean los recursos procedentes de fuentes ilícitas es un primer paso para vencer al narcotráfico.
También luchamos contra el feminicidio. El presidente Lula entendió que no es una lucha solamente de las mujeres y convocó a los hombres a erradicar también este problema de Brasil.
El pueblo brasileño envejece, ha aumentado la esperanza de vida y eso también genera preocupación por la salud. Por eso defendemos el SUS, porque en el sistema público de salud tenemos acceso a servicios médicos financiados con los impuestos de todos los ciudadanos, sin tener que realizar pagos a entidades privadas.
Debemos luchar para que el sistema sea cada vez más fuerte y esté presente en todos los estados brasileños. Por eso no elegimos solamente al presidente Lula: necesitamos elegir gobernadores y gobernadoras que defiendan lo público como nosotros.
Dos modelos de país
Desde vuestra perspectiva, ¿qué diferencias fundamentales existen entre el proyecto de Lula y las alternativas políticas que concurren a estas elecciones?
Empezamos por dónde ponemos el foco de las políticas públicas: en las personas, en el colectivo.
Los gobiernos del PT siempre han colocado a las personas en primer lugar. No necesitamos pedir permiso a nadie para actuar en la economía, la cultura, la educación o la salud.
Las alternativas plantean modelos neoliberales que, desde nuestra perspectiva, quieren entregar nuestras riquezas y regresar a una forma de colonialismo moderno.
Es un modelo de lo colectivo y de lo público frente a otro que utiliza la motosierra para destruir la soberanía. Es un modelo de multilateralismo frente a otro basado en las guerras y en pisar el cuello del otro.
No entra en nuestra cabeza que la alternativa a un Brasil soberano sea volver a la oscuridad.
Porque esa alternativa ni siquiera cree en la ciencia y utiliza credos y mercaderes de la fe en su modelo de gobierno.
El Gobierno de Lula, en cambio, utiliza la ciencia para respaldar sus decisiones y la considera una aliada en la toma de decisiones.
En contraposición, consideramos que el modelo bolsonarista es negacionista y que esa posición tuvo consecuencias durante la pandemia.
Lula y Dilma crearon y reforzaron políticas nacionales de inmunización, haciendo de Brasil una referencia internacional en salud pública. Desde 2023, con el actual Gobierno de Lula, se retomaron las campañas nacionales y se han recuperado indicadores de vacunación, aunque todavía no se han alcanzado plenamente los niveles de cobertura observados a mediados de la década de 2010.

La política brasileña también se juega en Galicia
¿Qué actividades está desarrollando vuestro núcleo en España durante esta campaña electoral y qué papel está desempeñando la militancia y la comunidad brasileña residente en el país?
Como núcleo, hacemos un trabajo de información y esclarecimiento dirigido a la población brasileña en el exterior.
Brasil tiene más de cinco millones de ciudadanos viviendo fuera del país y cientos de miles de ellos están habilitados para votar. Divulgamos información sobre dónde votar, cómo inscribirse para votar desde el exterior y cómo funciona el sistema electoral brasileño.
También militamos en nuestras redes sociales, todo pensado para hacer llegar nuestro mensaje tanto a brasileños y brasileñas como a la comunidad gallega donde estamos integrados.
Creemos en la democracia y el voto es importante también desde el exterior.
Participamos en fiestas culturales y políticas, presentando nuestra visión de un mundo mejor.
La comunidad brasileña está polarizada. Consideramos que existe una fuerte organización de sectores evangélicos vinculados a la extrema derecha y nuestro trabajo es hacerle frente desde la movilización y el contacto directo con la gente.
Ese problema también ha llegado a Galicia.
Nuestro trabajo es vencer con amor.
Somos bastante conocidos allí donde pasamos y poco a poco ampliamos nuestra visibilidad. Estar en las calles de rojo, con una bandera del PT o con una camiseta de Lula significa saber que vamos a recibir muchos apoyos por un lado y algunos gestos de rechazo por otro.
Una comunidad que sigue mirando hacia Brasil
¿Cómo percibís la participación política de la comunidad brasileña en España? ¿Existe interés por las elecciones y por el futuro político de Brasil o apreciáis también desmovilización, indiferencia o dificultades para participar?
Claro. El momento es dramático para el mundo y la comunidad brasileña no está al margen de ello.
El bolsonarismo, desde nuestra perspectiva, está subordinado al trumpismo y representa una fuerza destructiva. Nuestro problema es que determinados sectores evangélicos están organizados.
Por eso estamos en las calles siempre que podemos, movilizando a los brasileños y brasileñas progresistas y mostrando que nunca están solos.
En Galicia somos fuertes y somos más.
También aquí luchamos contra las fake news en las redes sociales, facilitadas por algoritmos que, a nuestro juicio, favorecen contenidos alineados con la extrema derecha estadounidense y que incentivan la violencia y la distorsión de la realidad con enorme velocidad.
Es una lucha desigual en la que estamos a merced de las grandes tecnológicas, que tienen grandes intereses políticos y económicos en diferentes países, entre ellos Brasil.
En el caso concreto de Galicia, ¿cómo describiríais la realidad de los brasileños residentes allí y qué demandas o preocupaciones os trasladan con mayor frecuencia?
La comunidad brasileña en Galicia siempre ha sido bien tratada. Somos primos hermanos, compartimos lengua y compartimos inquietudes.
En general, somos una red de apoyo. Ayudamos a otras personas a encontrar vivienda, resolvemos dudas sobre matrículas, trámites ante el Gobierno español y derechos y deberes de los migrantes.
Muchas de nosotras llevamos más de dos décadas en Galicia y sabemos cómo funciona la burocracia en estas tierras.
Ayudamos a quienes llegan a integrarse más rápidamente.
Votar desde fuera no debería ser una cuestión de bolsillo
¿Qué importancia tiene, a vuestro juicio, el voto de los brasileños residentes en el exterior en estas elecciones y qué dificultades específicas encuentran para ejercer su derecho al voto?
Las elecciones se ganan con el 50 % más un voto. Y cada uno de nosotros puede ser ese uno.
Todos los votos importan.
Somos casi un millón de votos en el exterior y pueden ser decisivos en el resultado. En 2026 son 918.876 los electores brasileños habilitados para votar fuera del país.
Sin embargo, el problema que encontramos es lo caro que puede resultar votar desde el exterior.
Brasil no dispone de voto por correo para sus ciudadanos residentes fuera del país y las secciones electorales están concentradas en determinadas ciudades. Eso significa que muchas personas tienen que gastar cantidades importantes en transporte para poder acudir a votar.
Llevamos años solicitando al sistema electoral brasileño que flexibilice esta situación y distribuya las urnas por más lugares de la península.
No puede ser que solamente una pequeña cantidad de personas pueda votar porque dispone de un salario suficiente para permitirse el desplazamiento.
Esa es la realidad. Hasta ahora, o se vota por compromiso, gastando mucho dinero en transporte para llegar a estas ciudades, o aparecen situaciones que consideramos irregulares, como el transporte de determinados electores por parte de grupos interesados.
Es una triste realidad.
Democracia, soberanía y una América Latina que mira a Brasil
En esta campaña se está hablando especialmente de democracia, instituciones, derechos sociales y del papel de Brasil en el escenario internacional. ¿Cuáles de estos asuntos consideráis prioritarios y por qué?
Van todos juntos.
Para nosotros, ganar estas elecciones es prioritario para fortalecer la democracia, defender las instituciones y los derechos sociales y hacer de Brasil nuevamente un muro de contención frente a lo que consideramos el avance del neofascismo.
La soberanía también es fundamental, porque sin ella ninguno de los otros puntos puede garantizarse plenamente.
Y no hablamos solamente de Brasil.
No debemos olvidar las declaraciones de responsables estadounidenses sobre América Latina y la idea de que la región pertenece a una esfera de influencia de Estados Unidos.
Para nosotros, las elecciones brasileñas también deben ser un mensaje: Brasil no es el patio trasero de nadie.
Consideramos que América Latina necesita que Brasil mantenga un papel de fuerza de contención frente a las injerencias externas y defienda una política internacional basada en la soberanía y el multilateralismo.
¿Cómo valoráis el debate político y la circulación de información sobre las elecciones en redes sociales? ¿Habéis detectado desinformación, discursos polarizados o dificultades para que los ciudadanos accedan a información fiable?
Si en España y en Galicia existen mentiras que se utilizan diariamente contra los adversarios, imaginemos Brasil, donde tenemos auténticos maestros de la desinformación.
Lo que percibimos esta vez es que la izquierda ha utilizado mejor las redes.
Hablar de debate político resulta incluso extraño porque no parece que exista un debate real.
También nos preocupa el uso de las grandes corporaciones tecnológicas para influir en la circulación de información.
Plataformas como Instagram o X y otras redes sociales, según hemos denunciado, han retirado páginas de la izquierda que posteriormente tuvieron que ser reabiertas debido a la repercusión generada.
Intentan silenciarnos sistemáticamente, pero no lo van a conseguir.

«El mejor mensaje al mundo sería ganar en la primera vuelta»
A pocos días de la primera vuelta, ¿qué escenario electoral esperan encontrar el 4 de octubre y cuáles creen que serán los principales factores que determinarán el resultado? ¿Contempláis un escenario de segunda vuelta?
El mejor mensaje que podríamos dar al mundo sería ganar estas elecciones en la primera vuelta. Consideramos que sería el mejor resultado para el país y para las fuerzas progresistas mundiales.
Por nuestra parte, nos implicamos para que la mayoría de brasileños y brasileñas salgan a votar dentro y fuera de Brasil.
Hay posibilidades reales de conocer el resultado durante la madrugada.
Estamos mirando especialmente hacia grandes colegios electorales como Minas Gerais y São Paulo. También consideramos importante el peso del Nordeste.
En la última semana, además, hemos visto posiciones cada vez más radicales en algunos sectores religiosos respecto a la idea de un Estado confesional. Esa situación ha llegado incluso a generar, según nuestra percepción, una reacción de defensa de la laicidad del Estado y del respeto a las distintas religiones.
Finalmente, ¿qué mensaje trasladaríais desde España a los brasileños que acudirán a las urnas y qué esperáis que ocurra en Brasil después de estas elecciones?
Que seamos ese +1 que va a elegir el proyecto de un país más igualitario.
Que votemos pensando en el bienestar de nuestras familias y también en el fin de la jornada laboral 6×1.
Porque en nuestras casas, allí donde están nuestras familias, nuestros amigos y nuestros seres queridos, es donde se sentirá el mayor impacto de nuestras decisiones.
Fui educado en el colectivo, en pensar en el otro, en llorar por el dolor de los demás.
Espero, y sé, que estamos cada vez más cerca de convertirnos en un país más parecido al que vemos aquí.
Muchos pensamos en lo bien que estamos en Europa. Por eso debemos querer para nuestro pueblo lo mismo que aprovechamos aquí en la diáspora: más salud, más acceso a la vivienda, más protección social, más oportunidades y más igualdad.
Seamos coherentes.
Quiramos para nuestro pueblo lo mismo que disfrutamos aquí.









