El PP de la Región de Murcia ha anunciado una iniciativa en el Congreso para modificar el calendario que afecta a determinados aprovechamientos de aguas subterráneas. La formación reclama ampliar los plazos más allá de 2027 y advierte del impacto que tendría sobre explotaciones agrícolas y ganaderas, mientras el debate vuelve a poner sobre la mesa la dependencia hídrica del campo murciano.
El agua vuelve a ocupar el centro de la actualidad agrícola de la Región de Murcia. Esta vez no por el trasvase Tajo-Segura ni por una situación de sequía inmediata, sino por una fecha que empieza a preocupar a una parte del sector, como es 2027.
El Partido Popular de la Región ha anunciado que llevará a las Cortes Generales una iniciativa para reclamar la ampliación de los plazos que afectan a determinados aprovechamientos de aguas subterráneas y evitar que explotaciones agrícolas y ganaderas puedan encontrarse con dificultades para mantener esos recursos.
La cuestión está relacionada con la aplicación de la planificación hidrológica y con el objetivo europeo de conseguir un buen estado de las masas de agua. No supone que en 2027 vayan a cerrarse de manera general todos los pozos o acuíferos de la Región, pero sí existe preocupación por las restricciones que puedan aplicarse sobre determinados aprovechamientos en masas subterráneas sometidas a una elevada presión.
El PP pide ampliar los plazos
La iniciativa anunciada por los populares pretende introducir mayor margen temporal para que agricultores y ganaderos puedan adaptarse a las exigencias previstas.
El PP murciano sostiene que aplicar el calendario sin tener suficientemente en cuenta las particularidades de la Región podría generar consecuencias económicas importantes para el sector primario.
La formación plantea llevar el asunto al Congreso de los Diputados y reclama al Gobierno central una modificación que permita prolongar determinados plazos más allá de 2027.
El debate no es menor en una comunidad donde la disponibilidad de agua condiciona buena parte de la actividad agrícola y donde los recursos subterráneos han desempeñado históricamente un papel importante, especialmente en determinadas zonas.
No todos los acuíferos están en la misma situación
Hablar de los acuíferos murcianos como si todos presentaran el mismo problema puede llevar a una imagen equivocada.
La situación depende de cada masa de agua subterránea, de su nivel de explotación y de su estado químico y cuantitativo. Algunas soportan desde hace años una presión importante como consecuencia de las extracciones, mientras otras presentan una situación diferente.
Precisamente ahí está una de las dificultades del problema: compatibilizar la recuperación de los acuíferos con las necesidades de un sector agrícola que depende de disponer de recursos suficientes y previsibles.
La sobreexplotación prolongada tampoco resulta inocua para el propio campo. Cuando se extrae más agua de la que un acuífero puede recuperar de forma natural, disminuyen las reservas disponibles y aumenta el riesgo de deterioro del recurso a medio y largo plazo.
El agua vuelve a marcar el futuro del campo
La discusión sobre 2027 se incorpora a un escenario hídrico ya complejo para la Región.
El sector agrícola murciano combina recursos procedentes del trasvase Tajo-Segura, aguas subterráneas, desalación y reutilización. Cualquier modificación significativa de alguna de esas fuentes termina repercutiendo sobre el conjunto del sistema.
Por eso, ampliar los plazos puede ofrecer más tiempo a las explotaciones afectadas, pero no elimina el problema de fondo: determinar qué cantidad de agua puede extraerse sin comprometer la recuperación de las masas subterráneas y qué recursos alternativos estarán disponibles cuando sea necesario reducir esas extracciones.
El debate llegará ahora a las Cortes Generales de la mano del PP. Allí tendrá que concretarse qué modificación propone exactamente la formación y sobre qué masas de agua y aprovechamientos tendría efectos.
Para agricultores y ganaderos, mientras tanto, 2027 empieza a dejar de ser una fecha lejana. La cuestión no es únicamente cuánto tiempo puede ampliarse el calendario, sino qué alternativas existirán para aquellas explotaciones que dependan actualmente de unas aguas subterráneas cuyo uso tenga que reducirse.









