El Palacio San Juan abre sus puertas en pleno casco histórico después de una inversión cercana a los 18 millones de euros. El establecimiento, gestionado por Barceló Hotel Group junto a Grupo Fuertes, cuenta con 70 habitaciones y crea alrededor de 70 empleos directos. Su llegada cubre una ausencia llamativa en la oferta hotelera de la capital y plantea ahora el reto de atraer a un visitante de mayor poder adquisitivo.
Murcia tiene desde esta semana algo que hasta ahora le faltaba en su oferta turística: un hotel de cinco estrellas. El Palacio San Juan ha abierto sus puertas en el centro histórico de la ciudad después de varios años de obras y una inversión de entre 17 y 18 millones de euros.
El nuevo establecimiento ocupa el entorno del antiguo Arco de San Juan y recupera un edificio histórico para incorporarlo a la marca de lujo Royal Hideaway de Barceló Hotel Group. El proyecto se ha desarrollado junto a Grupo Fuertes y supone la entrada de la capital murciana en un segmento hotelero del que, hasta ahora, había permanecido fuera.
No es una cuestión menor. Murcia podía ofrecer hoteles de cuatro estrellas, establecimientos urbanos y alojamientos de distintas categorías, pero carecía de un cinco estrellas capaz de atender a determinados perfiles de viajeros de negocios, congresos o turismo de alto poder adquisitivo.
La apertura del Palacio San Juan pretende empezar a cubrir ese hueco.
70 habitaciones en pleno centro histórico
El hotel dispone de 70 habitaciones, aunque la apertura se realizará progresivamente. Ha comenzado a funcionar con 55 y la previsión es alcanzar la totalidad de su capacidad durante los primeros días de octubre.
La respuesta inicial parece favorable: para su primer fin de semana, el establecimiento comunicó una ocupación cercana al 80% de las habitaciones disponibles.
Los precios reflejan claramente el mercado al que se dirige. Las tarifas iniciales se sitúan alrededor de los 280 o 300 euros por noche, mientras las suites de mayor categoría pueden alcanzar entre 1.000 y 1.500 euros dependiendo de la temporada.
El propio hotel ofrece actualmente habitaciones desde unos 249 euros, una cantidad que puede variar en función de las fechas y la disponibilidad.
La cuestión interesante para Murcia no está, sin embargo, únicamente en cuánto cuesta dormir allí, sino en qué tipo de visitante puede atraer un establecimiento de estas características.
El lujo busca también producto murciano
El proyecto ha intentado vincularse con la ciudad más allá del alojamiento.
Uno de sus principales argumentos será la gastronomía. El restaurante Ocra contará con el asesoramiento de Juanlu Fernández, chef distinguido con dos estrellas Michelin, y tendrá entre sus objetivos trabajar con productos de la Región: pescados, mariscos, carnes, frutas y verduras.
El próximo 16 de septiembre está prevista además la apertura de Royal Heaven, una terraza panorámica con vistas al entorno de la Catedral. Entre finales de octubre y comienzos de noviembre deberá incorporarse la Barra de Ocra, concebida como un espacio más informal relacionado con el tapeo y la gastronomía murciana.
La intención es que determinadas zonas del establecimiento puedan atraer también a los propios vecinos y no funcionen exclusivamente como servicios para huéspedes.
18 millones y 70 empleos directos
La transformación del edificio ha requerido una inversión total estimada entre 17 y 18 millones de euros, de los que aproximadamente 12 millones corresponden a rehabilitación y construcción.
La puesta en marcha genera alrededor de 70 puestos de trabajo directos, prácticamente uno por habitación. Con esta apertura, Barceló alcanza cinco establecimientos y cerca de 600 habitaciones en Murcia, con unos 400 empleos directos vinculados a su actividad en la ciudad.
Son cifras importantes, pero el efecto que busca el proyecto va más allá del propio hotel.
Un turista que paga varios cientos de euros por una habitación suele disponer también de una capacidad de gasto elevada en restauración, comercio, cultura y ocio. Conseguir que una parte de ese consumo permanezca en establecimientos locales es precisamente uno de los argumentos económicos asociados al turismo de mayor nivel adquisitivo.
El verdadero reto está fuera del hotel
La apertura permite además plantear una pregunta que Murcia lleva tiempo intentando responder: ¿puede la ciudad convertirse por sí misma en un destino turístico urbano?
La Catedral, el Real Casino, el Museo Salzillo, el patrimonio barroco, la gastronomía y la huerta ofrecen argumentos. También los congresos, los eventos culturales y la proximidad a Cartagena y al Mar Menor.
Pero disponer de un cinco estrellas no crea automáticamente turismo de lujo.
Para conseguirlo hacen falta buenas conexiones, promoción exterior, patrimonio cuidado, una oferta gastronómica reconocible y suficientes experiencias para que quien llegue a Murcia tenga razones para quedarse más de una noche.
Ahí estará la verdadera prueba del Palacio San Juan.
La capital ha conseguido finalmente algo que llevaba años anunciándose. De hecho, otro proyecto destinado a convertirse en el primer cinco estrellas quedó paralizado durante años y su estructura inacabada terminó formando parte del paisaje urbano junto a la avenida Miguel Induráin.
Esta vez las habitaciones ya están abiertas.
Murcia tiene su primer cinco estrellas. Ahora queda por comprobar si su llegada sirve únicamente para añadir una categoría al catálogo hotelero o si ayuda realmente a elevar el perfil turístico de una ciudad que todavía tiene mucho margen para darse a conocer fuera de la Región.








