La capital inicia este miércoles una semana de actividades para fomentar desplazamientos más sostenibles y accesibles. Una ruta urbana en patines abre una programación que continuará hasta el 22 de septiembre con bicicleta, educación vial, acciones infantiles y propuestas para reflexionar sobre el uso del espacio público. El debate llega mientras el Ayuntamiento tramita una profunda transformación de su red de autobuses.
Murcia cambia este miércoles de registro después de dos semanas marcadas por la Feria y la Romería de la Fuensanta. La ciudad se suma desde hoy a la Semana Europea de la Movilidad, una iniciativa que se celebra del 16 al 22 de septiembre y que pretende poner sobre la mesa una cuestión muy cotidiana: cómo nos desplazamos y cuánto espacio ocupa el coche en nuestra forma de movernos.
El Ayuntamiento aprobó formalmente en junio su adhesión a la edición de 2026 y ha preparado un programa que combina actividades recreativas con acciones de concienciación sobre la bicicleta, el transporte público, los desplazamientos a pie y la seguridad vial.
No se trata únicamente de organizar rutas durante una semana. La movilidad se ha convertido en uno de los grandes asuntos urbanos de Murcia, una ciudad que debe gestionar diariamente los desplazamientos entre el centro y sus numerosas pedanías y donde el vehículo privado continúa teniendo un peso considerable.
La primera jornada, sobre patines
El programa comienza este miércoles con “Patinar por Murcia”, una ruta urbana que partirá a las 18.00 horas desde el Jardín Chino.
El recorrido será circular y está previsto que los participantes regresen al mismo punto entre las 19.30 y las 20.00 horas. Al terminar habrá una cena fría para los asistentes y durante la actividad se instalará también un punto informativo de la aplicación Liight.
La elección de los patines para abrir la semana tiene cierto valor simbólico. Durante estos siete días se pretende mostrar que desplazarse por la ciudad no tiene por qué significar necesariamente utilizar un automóvil.
El jueves será el turno de la bicicleta, con una encuesta sobre el conocimiento del carril bici y de la normativa municipal de movilidad y una denominada Ruta del Árbol, que combinará un recorrido ciclista con una plantación.
El viernes llegará el Parking Day, una iniciativa internacional que plantea utilizar temporalmente plazas habitualmente destinadas al estacionamiento de vehículos para otras actividades ciudadanas. Murcia ha previsto, entre otras propuestas, talleres y un mercadillo de intercambio de cuentos y libros infantiles.
Mucho más que una semana de actividades
La celebración coincide con un momento especialmente importante para el transporte público municipal.
El Ayuntamiento tiene actualmente en marcha la licitación del nuevo modelo de autobuses, un contrato valorado en 731,5 millones de euros al que se han presentado dos operadores. El proyecto contempla superar las 636.000 expediciones anuales, mejorar frecuencias y conexiones y recuperar el servicio nocturno.
La dimensión económica da una idea del alcance del cambio que se plantea.
Murcia tiene una dificultad que no comparten otras ciudades más compactas. Su municipio supera ampliamente el núcleo urbano y buena parte de la población reside en pedanías. Para miles de personas, desplazarse al trabajo, a la universidad, al hospital o al centro implica recorrer varios kilómetros.
En esas circunstancias, pedir al ciudadano que deje el coche solo resulta creíble cuando existe una alternativa suficientemente rápida, frecuente y cómoda.
Ese es probablemente el verdadero debate que hay detrás de la Semana Europea de la Movilidad.
El transporte público como alternativa real
La propia Feria que acaba de terminar ha servido estos días como banco de pruebas. El dispositivo especial municipal habilitó más de 8.500 plazas gratuitas de aparcamiento al día, reforzó líneas de autobús y estableció una lanzadera entre algunos de los principales espacios festivos.
Son medidas extraordinarias para una situación extraordinaria, pero apuntan hacia una idea que puede trasladarse al resto del año: facilitar que el vehículo privado no tenga necesariamente que llegar hasta el centro.
Los aparcamientos disuasorios, una red de autobuses con buenas frecuencias y las conexiones ciclistas pueden formar parte de esa alternativa. Pero para que funcionen deben hacerlo conjuntamente. Un carril bici que termina sin continuidad o un autobús que obliga a esperar demasiado difícilmente convencerán a quien dispone de coche.
La movilidad sostenible no depende únicamente de concienciar. Depende también de que resulte práctica.
Siete días para mirar la ciudad de otra manera
La programación continuará hasta el martes 22 con distintas propuestas relacionadas con el uso de la bicicleta y del espacio urbano.
Durante una semana será fácil hablar de movilidad. Habrá actividades, rutas y campañas institucionales. Lo más complicado llegará después, cuando la ciudad vuelva a su funcionamiento cotidiano y miles de personas tengan que decidir cada mañana cómo ir a trabajar.
Ahí se medirá realmente el éxito de las políticas que Murcia está preparando.
Porque reducir la dependencia del coche no consiste en convertirlo en enemigo ni en dificultar por principio su utilización. Consiste en conseguir que quien pueda prescindir de él tenga una alternativa razonable para hacerlo.
La Semana Europea de la Movilidad comienza este miércoles con una ruta en patines. El reto verdadero será mucho más largo: construir una ciudad en la que elegir autobús, bicicleta o caminar no sea una declaración de intenciones, sino una opción cómoda para la vida diaria.









