Militares del III Batallón de Intervención de la Unidad Militar de Emergencias despliegan este martes un amplio ejercicio en el parque regional. El operativo, con base en Las Alquerías de Totana, recreará una emergencia de grandes dimensiones con dos fuegos declarados al mismo tiempo y permitirá comprobar sobre el terreno la coordinación con las brigadas forestales murcianas.
No habrá un incendio real este martes en Sierra Espuña, pero durante unas horas los equipos desplegados tendrán que trabajar como si las llamas avanzaran por dos puntos diferentes del parque regional. La Unidad Militar de Emergencias (UME) ha elegido uno de los espacios naturales más valiosos de la Región de Murcia para poner a prueba su capacidad de respuesta ante uno de los escenarios más difíciles que puede plantear un incendio forestal.
El ejercicio forma parte del programa anual de adiestramiento de la unidad y movilizará a efectivos del III Batallón de Intervención, que trabajarán junto a las Brigadas Forestales del Servicio de Defensa del Medio Natural.
El centro logístico se instalará en el Aula de Naturaleza de Las Alquerías, en Totana, desde donde se coordinarán las distintas actuaciones previstas durante la jornada.
Dos incendios al mismo tiempo
El simulacro no pretende reproducir una intervención sencilla. Los militares tendrán que enfrentarse a la aparición simultánea de dos incendios en diferentes escenarios de Sierra Espuña, obligando a repartir efectivos, establecer prioridades y coordinar los medios disponibles como tendrían que hacerlo ante una emergencia real.
Ahí reside buena parte del interés del ejercicio. Un gran incendio ya exige una enorme capacidad logística. Dos focos importantes declarados simultáneamente pueden obligar a tomar decisiones en cuestión de minutos sobre personal, vehículos, accesos y zonas que deben protegerse primero.
La UME utilizará distintos puntos del parque como zonas de prácticas y actuación. Además de ensayar las tareas propiamente relacionadas con la extinción, los militares realizarán labores de reconocimiento y posicionamiento para mejorar su conocimiento de un terreno especialmente complejo por su orografía.
No es la primera vez que Sierra Espuña acoge un entrenamiento de estas características. Hace dos años se desarrolló un operativo similar en el parque regional.
Conocer el monte antes de que arda
Los grandes incendios forestales no se combaten únicamente cuando aparece el fuego. Una parte menos visible del trabajo comienza mucho antes.
Conocer los caminos forestales, saber por dónde puede acceder un vehículo pesado, localizar puntos desde los que organizar un despliegue o entender cómo condiciona el relieve las comunicaciones puede ahorrar un tiempo decisivo cuando las llamas son reales.
Por eso el ejercicio de este martes servirá también para que la UME profundice en el conocimiento de Sierra Espuña y en los procedimientos de los servicios que trabajan habitualmente sobre el terreno.
La colaboración con las brigadas forestales regionales tiene precisamente ese objetivo: que dos estructuras diferentes sepan trabajar juntas antes de verse obligadas a hacerlo bajo la presión de una emergencia.
La Dirección General de Seguridad Ciudadana y Emergencias de la Región ha impulsado la celebración del simulacro en Sierra Espuña buscando reproducir unas condiciones lo más cercanas posible a las que podrían encontrarse los equipos durante un gran incendio.
Prepararse para emergencias cada vez más complejas
La lucha contra los incendios forestales constituye solo una parte del trabajo de la UME. Su programa de entrenamiento incluye también inundaciones, terremotos, grandes tormentas y operaciones de rescate y desescombro.
Pero los incendios han adquirido durante los últimos años una especial relevancia. Los episodios de temperaturas extremas, la sequedad de la vegetación y la posibilidad de que varios fuegos coincidan en el tiempo obligan a preparar dispositivos capaces de responder a situaciones que pueden desbordar rápidamente los recursos ordinarios.
Sierra Espuña ofrece además un escenario especialmente adecuado para comprobar esa capacidad. Su extensión, el relieve y la importancia ambiental del espacio obligarían, ante un incendio real, a combinar rapidez de intervención y protección del patrimonio natural.
Este martes no habrá vecinos desalojados ni viviendas amenazadas. Tampoco habrá una columna de humo elevándose sobre la sierra. Precisamente de eso se trata.
Los militares y brigadistas podrán equivocarse, corregir procedimientos y comprobar sobre el terreno qué funciona y qué necesita mejorarse sin tener un incendio avanzando delante.
Porque cuando llegue una emergencia real, ya no habrá tiempo para ensayar.









