Ayer mismo, El Contrapunto de Murcia informaba de que la Región afronta uno de los mejores veranos turísticos de su historia, con previsiones récord de visitantes y una elevada ocupación hotelera en buena parte del litoral. Ese crecimiento vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que, aunque suele pasar desapercibida para quienes disfrutan de la playa, resulta fundamental para el futuro de la Costa Cálida: ¿quién gestiona realmente nuestras playas?
La pregunta ha cobrado actualidad tras la petición del Ayuntamiento de Los Alcázares para que las competencias estatales de Costas sean transferidas a la Comunidad Autónoma de Murcia, con el objetivo de agilizar los trámites administrativos relacionados con el litoral y las playas, y mejorar la respuesta ante las necesidades del sector turístico.
Un debate que va mucho más allá de la política
Aunque la propuesta parte del Ayuntamiento de Los Alcázares, el debate afecta a numerosos municipios costeros de la Región de Murcia. Cada temporada estival, ayuntamientos, empresarios y vecinos se enfrentan a procedimientos administrativos que, en ocasiones, retrasan actuaciones consideradas esenciales para el funcionamiento de las playas.
La autorización de chiringuitos, la instalación de pasarelas accesibles, la renovación de equipamientos, determinadas actuaciones sobre el dominio público marítimo-terrestre o proyectos de regeneración del litoral requieren la intervención de distintas administraciones. Esa distribución competencial, según defienden numerosos responsables municipales, puede ralentizar decisiones que deberían resolverse con mayor rapidez.
El turismo exige respuestas cada vez más ágiles
La Costa Cálida vive uno de sus mejores momentos. El aumento del turismo nacional e internacional ha convertido las playas murcianas en uno de los principales motores económicos de la comunidad.
Sin embargo, ese crecimiento también implica mayores exigencias. Los visitantes demandan playas accesibles, servicios modernos, zonas de sombra, limpieza, seguridad, actividades deportivas y una oferta hostelera de calidad. Para muchos municipios, responder con rapidez a esas necesidades resulta esencial para seguir siendo competitivos frente a otros destinos del Mediterráneo.
Precisamente por ello, el alcalde de Los Alcázares, Mario Pérez Cervera, ha defendido que una gestión más cercana permitiría reducir la burocracia y agilizar actuaciones que repercuten directamente en la experiencia de quienes visitan la costa murciana.
Chiringuitos, accesibilidad y mantenimiento
Uno de los ejemplos más citados durante este debate ha sido el retraso en la autorización para instalar chiringuitos en algunas playas, un proceso que, según explicó el regidor de Los Alcázares, llegó a prolongarse durante meses.
Pero la cuestión no afecta únicamente a estos establecimientos. También influye en la ejecución de pequeñas obras de mejora, en la adaptación de accesos para personas con movilidad reducida, en actuaciones de mantenimiento o en proyectos destinados a proteger y recuperar zonas especialmente sensibles del litoral.
El objetivo, sostienen quienes defienden un cambio en el modelo de gestión, no es reducir la protección ambiental, sino hacer compatible la conservación del litoral con una administración más eficiente y cercana a las necesidades de los municipios.
Una Costa Cálida cada vez más competitiva
La Región de Murcia lleva varios años apostando por diversificar su oferta turística. Al tradicional atractivo de sus playas se han sumado festivales internacionales, turismo deportivo, patrimonio histórico, gastronomía, naturaleza y actividades náuticas.
En El Contrapunto de Murcia ya hemos contado cómo la comunidad se prepara para batir su récord histórico de turistas este verano, cómo el Rock Imperium convierte Cartagena en un referente musical internacional o cómo Monteagudo continúa desvelando nuevos capítulos de la historia medieval murciana. Todos estos elementos forman parte de una estrategia que busca consolidar la Región como un destino atractivo durante todo el año.
En ese contexto, la gestión del litoral deja de ser una cuestión exclusivamente administrativa para convertirse en un elemento clave de la competitividad turística.
Un reto para el futuro
La propuesta planteada desde Los Alcázares reabre un debate que probablemente continuará durante los próximos años. No se trata únicamente de decidir qué administración debe asumir determinadas competencias, sino de encontrar un modelo que permita responder con mayor eficacia a las necesidades de un litoral que cada verano recibe a cientos de miles de visitantes.
Con una Costa Cálida en pleno crecimiento y una oferta turística cada vez más diversa, el desafío pasa por combinar la protección del medio natural con una gestión moderna, eficiente y capaz de adaptarse al ritmo que exige uno de los principales motores económicos de la Región de Murcia.
Porque detrás de una playa limpia, accesible y bien equipada hay mucho más que arena y mar: hay planificación, coordinación institucional y decisiones que, aunque pocas veces ocupen titulares, terminan marcando la experiencia de quienes eligen la Costa Cálida como destino para sus vacaciones.









