El Gobierno regional ha aprobado el anteproyecto de Ley de Apoyo a la Empresa Familiar, una norma que busca facilitar la continuidad de negocios viables cuando no existe una nueva generación dispuesta a hacerse cargo. Las empresas familiares representan el 89 % de las sociedades mercantiles de la Región y generan casi ocho de cada diez empleos.
La falta de relevo generacional se ha convertido en un problema silencioso para muchas empresas de la Región de Murcia. Negocios rentables y con años de actividad pueden encontrarse ante el cierre simplemente porque sus propietarios alcanzan la edad de jubilación y nadie dentro de la familia quiere o puede continuar al frente.
El Gobierno regional quiere actuar sobre ese problema con una nueva Ley de Apoyo a la Empresa Familiar cuyo anteproyecto acaba de recibir el visto bueno del Consejo de Gobierno.
La norma inicia ahora el periodo de consulta pública antes de continuar su tramitación hasta llegar a la Asamblea Regional. Entre sus principales objetivos están facilitar la transmisión de las empresas, reducir obstáculos fiscales y ofrecer asesoramiento para que negocios económicamente viables no desaparezcan únicamente por falta de sucesión.
Una bolsa para encontrar quién continúe el negocio
Una de las novedades más llamativas será la creación de una Bolsa de Relevo Empresarial.
El mecanismo permitirá poner en contacto a propietarios que quieran dejar una empresa sin sucesores dentro de la familia con personas interesadas en continuar la actividad. La gestión corresponderá al Instituto de Fomento de la Región de Murcia.
No se tratará únicamente de encontrar comprador. La bolsa incorporará servicios para estudiar la viabilidad de las empresas, realizar diagnósticos económicos y financieros y proporcionar asesoramiento jurídico, fiscal y financiero.
También se contempla acompañar a las partes durante el proceso de transición y facilitar el acceso a instrumentos públicos de financiación.
A ello se suma la consolidación del denominado Cheque Relevo, destinado a financiar cuestiones como los protocolos familiares, planes de sucesión, asesoramiento especializado o la incorporación de expertos independientes.
Cambios fiscales para facilitar la sucesión
La futura ley también tendrá una importante vertiente fiscal, especialmente en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.
Entre las modificaciones previstas figura la reducción de cinco a tres años del periodo durante el que deberá mantenerse el negocio después de una transmisión para acceder a determinados beneficios.
También se ampliará del cuarto al sexto grado el parentesco que permite sumar participaciones para alcanzar el 20 % exigido en determinados supuestos y se reducirá de 65 a 60 años la edad mínima de los donantes.
La norma contempla además extender determinados beneficios a personas que, aunque tengan un grado de parentesco más lejano, acrediten una vinculación prolongada con la empresa y experiencia en funciones directivas.
Más de 27.000 empresas familiares en la Región
El peso de estas empresas explica la importancia económica de la nueva regulación.
Según los datos difundidos por el Gobierno regional, el 89 % de las sociedades mercantiles murcianas son familiares, lo que supone más de 27.000 empresas.
Su actividad genera el 75 % del Valor Añadido Bruto regional y representa el 78,2 % del empleo, prácticamente ocho de cada diez puestos de trabajo.
La futura ley quiere abordar también algunos de los conflictos que pueden aparecer dentro de estas sociedades cuando llega el momento de transmitirlas. Para ello contempla instrumentos como el Protocolo Familiar, la Asamblea Familiar o el Consejo de Familia, además de mecanismos de mediación y arbitraje.
También habrá programas de formación en digitalización e internacionalización, líneas de financiación para modernización y relevo y un nuevo distintivo denominado “Hecho en Familia”.
La norma se encuentra todavía en una fase inicial. Tras la aprobación del anteproyecto comienza ahora la consulta pública y posteriormente tendrá que completar su tramitación antes de llegar a la Asamblea Regional.
Lo que intenta resolver, sin embargo, es un problema que ya está presente: qué hacer cuando una empresa funciona, mantiene trabajadores y tiene futuro económico, pero la generación que la creó o la desarrolló llega al momento de retirarse sin encontrar dentro de la familia a quien entregar el testigo.









