Los últimos datos del Poder Judicial reflejan un aumento del 4,6 % en el número de mujeres víctimas durante el primer trimestre de 2026, mientras las denuncias disminuyen un 5,2 %. Expertos insisten en reforzar la prevención, la protección y el apoyo a las víctimas.
La violencia de género continúa siendo una de las principales preocupaciones sociales en la Región de Murcia. Los últimos datos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), difundidos por el Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia, muestran una realidad que invita a la reflexión: durante el primer trimestre de 2026 aumentó el número de mujeres víctimas, aunque descendieron las denuncias presentadas ante los órganos judiciales.
En concreto, la Región registró 1.682 mujeres víctimas, un 4,6 % más que en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, el número de denuncias cayó hasta las 1.856, lo que supone un descenso del 5,2 % respecto al primer trimestre de 2025. Esta evolución sitúa nuevamente a Murcia entre las comunidades autónomas con mayor incidencia de violencia de género, con una tasa de 21,2 víctimas por cada 10.000 mujeres, por encima de la media nacional.
Una realidad más compleja que una cifra
A primera vista podría parecer contradictorio que existan más víctimas mientras disminuyen las denuncias. Sin embargo, especialistas en violencia de género recuerdan que ambos indicadores no siempre evolucionan de forma paralela.
Las denuncias reflejan únicamente los casos que llegan al sistema judicial. Las víctimas, en cambio, incluyen a todas las mujeres identificadas dentro de los procedimientos judiciales, incluso cuando la denuncia parte de terceros o de actuaciones policiales.
Además, detrás del descenso de las denuncias pueden esconderse múltiples factores: miedo a las represalias, dependencia económica, presión familiar, desgaste emocional o pérdida de confianza en la capacidad del sistema para protegerlas.
El silencio continúa siendo uno de los principales obstáculos
Uno de los datos que más preocupa a los especialistas es el aumento del número de mujeres que deciden acogerse a la dispensa legal para no declarar contra su presunto agresor.
Durante el primer trimestre, 149 mujeres ejercieron este derecho en la Región de Murcia, una cifra que incrementa notablemente el porcentaje registrado hace apenas un año.
Aunque la legislación reconoce esta posibilidad para proteger determinados vínculos familiares, numerosos expertos consideran que detrás de muchas de estas decisiones siguen existiendo situaciones de miedo, dependencia emocional o presión por parte del entorno.
La presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, Esther Rojo, ha insistido en la importancia de reforzar el acompañamiento institucional y el asesoramiento previo para que las víctimas puedan tomar decisiones con mayor seguridad y confianza en el sistema judicial.
Más protección judicial
Los datos también reflejan una intensa actividad por parte de los juzgados especializados.
Durante los tres primeros meses del año se solicitaron 382 órdenes de protección, de las que 295 fueron concedidas. Estas medidas dieron lugar a cientos de actuaciones judiciales destinadas a proteger tanto a las mujeres como, en muchos casos, a sus hijos e hijas.
Entre las medidas adoptadas destacan las órdenes de alejamiento, la prohibición de comunicación con el agresor, la suspensión del régimen de visitas cuando existían menores y diferentes medidas civiles relacionadas con la guarda y custodia o la atribución de la vivienda familiar.
Asimismo, los órganos judiciales dictaron 580 sentencias, de las cuales 531 fueron condenatorias, lo que supone una tasa de condena superior al 91 %.
La importancia del entorno
Las instituciones recuerdan que la lucha contra la violencia de género no depende exclusivamente de las víctimas.
Familiares, amistades, vecinos, compañeros de trabajo y profesionales de distintos ámbitos desempeñan un papel esencial para detectar situaciones de riesgo y facilitar que las mujeres puedan acceder a ayuda especializada.
En muchos casos, son precisamente las personas del entorno quienes perciben antes los cambios de comportamiento, el aislamiento o los signos de control ejercidos por el agresor.
Los expertos insisten en que romper el silencio continúa siendo uno de los mayores desafíos para reducir esta forma de violencia.
Un problema estructural
Más allá de las cifras trimestrales, los datos ponen de manifiesto que la violencia de género sigue siendo un fenómeno estructural que requiere una respuesta sostenida desde todos los ámbitos.
Las políticas de prevención, la educación en igualdad, la formación de profesionales, la coordinación entre administraciones y el fortalecimiento de los recursos de atención continúan siendo herramientas fundamentales para reducir el número de víctimas.
Los especialistas recuerdan que cada denuncia representa únicamente una parte de una realidad mucho más amplia, en la que muchas mujeres todavía conviven con la violencia sin llegar nunca a acudir a los servicios de protección.
El incremento registrado en la Región de Murcia constituye, por tanto, un nuevo recordatorio de que la lucha contra la violencia de género sigue siendo uno de los grandes retos sociales e institucionales, y que las estadísticas, más allá de los números, representan historias personales que exigen una respuesta firme, coordinada y continuada.








